31 de diciembre de 2019

Del moho al vaho: Índice

(2010-2021)


1. Peregrinos

Jinete frío
El mono en ti
Peregrino en éxtasis
No me chilles que me calle
El otro espacio
Leña de acacia
Historia del pop
Trazo y signo
Brizna de hierba en la niebla
Rosa en llamas
Dos marionetas


2. El ataúd

Lo que solo saben los muertos
Canción de diciembre - villancico
El día de la Revolución
Olvida
Si vis pacem
Sola en la playa
Carcassonne
Mayo perdido
Este otro río
Materia oscura
Lo olvidado
Las olas


3. Dioses o héroes

Plegaria al dios de la Nada
El hombre y la ley
Asurbanípal en su biblioteca
Lo que yo admiro
Eteocles y Polinices
Huellas desvanecidas
Compromiso
Deshielo
Parpadeo
Himno al dios de la Tempestad
A los númenes


4. La carnada

Eu quero, e tu?
Comezón
Rapaces
Los cisnes
Acetrero
La princesa, a medianoche
Reina de las algas
Algo sabes
Nido en llamas
Regreso al oscuro océano
Nordeste
En chino o castellano


5. Nervio y arco

Poème d’amour du printemps
El aire del sueño
La cuesta del pinar
Peñón sin algas
Flores si nieva
Cálido infierno
Imaginé sus ojos
La pulpa no es la hembra del pavo
Oh lumias
El amor es un cuesco
Altivamente inalcanzables
Barrio extremo
Queso
Romance del infante Henryques
Decaigo
Actinia


6. El hueco del corazón

Lodo y polvo
Polvo y lodo
Invierno
Pliego a joven alma sucia
Chillidos
Uno que una
Sombra sobre agua
Los cuerpos sin esqueleto
Objetos
Reducción de la teoría de la expansión acelerada del universo
El tamaño
Poema prosódico


7. En la ciénaga

Verbo
El daño hecho
Presunción y carencia
La cueva de las brujas
Última noche en Betmoria
La desesperación
Puedes creerme
Lo que me hablaron las brujas
Banquisa
Adiós, reina de las hadas
Yo mismo
Ni ella o él
Tú mismo


8. Corazón río

Restas
Hora de nadie
Corona de triunfo
Angst in Wiedikon
Papeles y colillas
El libro
Mecánica de fluidos
Sin mí
La impaciencia es la prima de la pseudociencia
Huida al hielo
Los páramos
Niño de corazón frío
Marinada


9. Quedo

Coda




Las citas son útiles en períodos de ignorancia
y de creencias oscurantistas.
Guy Debord

egm.2019-21

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30 de diciembre de 2019

Jinete frío



¡Jinete, pasa de largo!
W. B. Yeats, Under Ben Bulben

No hablo o miento.
A caballo del frío
bajan jinetes
con un beso vacío
en los grilletes.
Me abrazo al viento.

Beso el vacío.
Por la calle encallada
rezan las putas
a la diosa afeitada
de las tres grutas.
Me entrego al viento.

Te rezo, puta.
En el hueco del puño
vomito un grito,
me desgañito y gruño
mi secretito.
Me abraza el viento.

Vomito y grito.
En la bruma del frío
no hablo y miento;
rezo; beso el vacío:
me abrazo al viento.
Y observo el rito.

—¡Corre, jinete frío!
¡Remonta el viento!


egm.2019

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29 de diciembre de 2019

El mono en ti



Yo soy un simio. ¿Lo es usted?
R. Dawkins, The Fifth Ape

Percibes el miedo en el ruido
y aun el vértigo en el silencio.
Hay un mono en ti
que te hace saltar,
te impulsa a correr y bailar.
Hay un mono en ti.

Frecuentas la sombra y lo húmedo,
y sabes temer,
y si debes huir a esconderte
del eco que encoge las vísceras;
y sueles rugir.
Hay un mono en ti.

Intuitivamente
alcanzas a hallar soluciones
a dudas rocosas,
a pétreas contrariedades;
puedes meditar y calmarte.
Hay un mono en ti

que logra que cambies tus armas
por reflejos centelleantes,
alertas y fríos,
en la opacidad de tus ojos.
Consigues brillar.
Hay un mono en ti.

Si adviertes la huella del ruido
e incluso el rumor del silencio,
es el mono en ti;
el que te convence
de no volver tu mente atrás
si has de atacar.

Y hay un mono en ti.
La bestia violenta y feroz
que te libra de ser humano
—ese humano en ti—,
de ser solo civilizado.
Hay el mono en ti.


egm.2019

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28 de diciembre de 2019

Peregrino en éxtasis



Mas a mí, con el tiempo, la necesidad
me ha enseñado a tener aprecio a mis desgracias.
Sófocles, Filoctetes

Por las trochas del viento
camina hambriento
un peregrino absorto
en su tormento.

Broza de espino y cañas
en las pestañas;
por sus pulsos desnudos
trepan arañas.

Páramo yermo y seco
su esfuerzo hueco;
alma sin sed ni calma
en cuerpo enteco.

Reo de las pasiones,
once aguijones
clavan en su memoria
once escorpiones:

uno por cada herida
que nunca olvida,
otro por un recuerdo
sepulto en vida.

Zarza y maleza eternas
traban sus piernas;
su pensamiento agobia
hondas cavernas:

grutas de eco adentro
y desencuentro;
lábiles laberintos
sin fin ni centro.

Por el erial de arena
camina y pena
lúgubre peregrino,
espectro en pena.

Yerra, tropieza, evita
el suelo y grita.
Busca en el horizonte
la vieja ermita;

quiere, en su ira, un norte
que le conforte
del amargor que escuece
en cada corte.

Huye por fin la tarde:
con pobre alarde
sobre el umbroso otero
una luz arde.

Corre sin un quejido,
ánimo erguido,
hacia la piedra antigua
cual rata al nido.

Mármol que el tiempo ensalza
ante él se alza;
echa atrás sus harapos
y se descalza.

Entra en el templo arcado
arrodillado:
vierte entre sus paredes
placer licuado.

Cumple el ritual, risueño,
como en un sueño,
y en la tibieza equívoca
logra su empeño.

Trance que el cielo envía.
Cosmogonía.
Nervio. Músculo. Temple.
Epifanía.

Vence a su hambre amiga
en la fatiga
tras reiterar el rito
que no le obliga.

Yace rendido, impura
su tregua oscura,
bajo la dulce y recia
arquitectura.

Y antes de que en la aurora
muerda la hora,
zarza y maleza eternas
sin más demora.

· · ·

Por los surcos del viento
marcha, irredento,
el peregrino en busca
de otro tormento.


egm.2019

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27 de diciembre de 2019

No me chilles que me calle



Como conviene a los borrachos, grito lo inarticulado
la garganta candente, invadida.
H. Hilst, Alcoólicas, VII

Toda esa gente que habla
y toda la gente que chilla:

da igual si mienten o gritan
o si, solos, solo susurran

rezos o blasfemias burdas
en lenguas de aquí o de otra parte;

no dicen nada apreciable
ni descifran poco de nada:

apenas sordas palabras
que ahoguen su horror al silencio.

—Más sabe el furtivo cuervo
de graznar en los descampados

y ruge recio y más alto
la ambulancia en la carretera—.

Palabras vagas y necias,
sandeces y gracias inútiles;

fulgores que se consumen
en ladridos a ras de asfalto.

Burla el bufón en palacio
y canta el juglar en la aldea;

en la tele una elementa
jura por su sagrado coño

y un memo publica un tomo
sobre lo excelso y lo sublime;

acertijos más difíciles
plantean las niñas sarcásticas.

Palabras, preces, plegarias
son contaminación acústica;

motos, obras, buses, grúas,
causan menos daño al oído

que helados endecasílabos
y notas rellenas de crema.

Sabe también la corneja
lo que la gaviota y el mirlo:

conocen los vientos cíclicos
que corren entre los pinares

y después de bramar salen
por las dunas hacia el océano;

vuelve el silencio tras ellos
a las barrancas y los prados.

—Ruge más recio y más alto
un motor que cualquier tarugo—.

Palabras, versos, discursos
que reiteran poco de nada.


egm. 2011

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26 de diciembre de 2019

El otro espacio



Jardines llenos de flores,
corazón negro de amor.
T. Larriva (Cruzados), La flor de mal

Frente a los laxos pilares del tiempo
bailaba rock
con un codo en mi bota izquierda.
Es un sofisma no tocar,
no mirar, no soñar, no bailar.
Bailaba pop-rock
en el cenit de la noche alumbrada
por los ojos que observan
y son deseados.
Ojos, ojos
que codician la flor de mal.

Este planeta tan extraño.
Vacío abajo y contra el cuanto
seguimos cayendo por siempre
como caímos por siempre jamás.
I rodant el món
vaig arribar al Born.
Voy ascendiendo la ola del tiempo
desmontando el mundo y mi identidad,
alterando, en cada cadencia, el plan.
En igual grado muerto y vivo,
observo el rito.

Simple cosmos extraño.
Donde había un colmado hay una tienda
de moda fina y pretenciosa,
en lugar de una taberna hay un bar
para finos y pretenciosos,
y la chica de las bragas raídas
ahora usa tangas de marcas caras
y va vagando de isla en isla,
de duna en duna en el desierto,
buscando, polvo a polvo,
tan solo la felicidad.

El universo no existe
hasta que tú no lo has medido.
I rodant el món
vaig oblidar el Born.
Oh, qué insulsa escena de decadencia.
Jodido universo extraño,
oculto en dimensiones enrolladas
sobre su propia dimensión.
Sigo, husmeo la flor de mal.
Y, al mismo tiempo en cualquier sitio,
acato el rito.

Bailaba hip-hop
con el alma en mi bota izquierda
bajo las viejas arcadas del tiempo.
Los ojos, ojos
que encuentran la flor de mal
en un cosmos breve e infinito
de once dimensiones desplegadas
sobre tu cosmos interior.
El hongo cuántico en mi cigarrillo…
Ay, demasiado pronto
… para esperar.


egm.2019

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25 de diciembre de 2019

Leña de acacia



Es mi vida
recorrida por un alcohol penetrante.
H. Helder, Elegia múltipla

1

En cada espejo adivino
vidriosas miradas huidizas.

No sé si alguien espía
turbándose en el otro lado,

o seré yo mismo, acaso,
eludiendo mi desconcierto.

Tú no sabes nada de esto:
Pilla el puto dinero y piérdete.

Las acacias —hacia el este—
despiertan a un cielo amarillo.


2

Mustio paisaje anodino
de urbe en silencio inestable:

lejos, farolas y calles
fundidas en fuga infinita,

y al fondo la duda íntima
de un sueño real y rotundo.

Mientras vacilo en el surco
de un taxi que pasa sin verme,

las acacias —contra el este—
se inflaman de ardor amarillo.



3

Bajón de resaca, frío;
recuerdos que vuelven de un pozo.

La lluvia, una playa, vómitos;
el día y la noche bebiendo.

Pelea en un bar; desierto
de gente gritando en la música.

Lo que no quieras ver nunca
es lo que tendrás para siempre…

Y las acacias —al este—
expanden su impulso amarillo.


egm.2019

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24 de diciembre de 2019

Historia del pop



Aunque lo intento, lo intento y lo intento,
no puedo, no puedo.
M. Jagger / K. Richards (Rolling Stones), (I Can't Get No) Satisfaction

De momento,
los tupés en crecimiento.
V. M. Muñoz (Jotaele y Los Magnolios), Preataque emocional

Historia vulgar:
estrella del pop,
brillaste fugaz
tres años o dos.

Dejaste allá atrás
colegas y amor
a cambio de un mal
fulgor de neón.

Pasabas del jazz,
no amabas el rock:
querías saltar
del lodo hasta el sol.

Fingiendo encajar
jugabas tu rol;
te hiciste un lugar
en medio del show.

Por todo el dïal
sonaba tu voz
de bronco metal
en lo alto del top.

Te hacían audaz,
te daban valor,
dos rayas o un flash
de anfetas y alcohol.

Corrías detrás
del tiempo veloz,
del sexo rapaz
sin ritmo y calor.

Hiciste, es verdad,
alguna canción
que aún pueden cantar
las chicas de hoy.

Y un día sin más
tu luz se eclipsó:
al fondo del mar
caíste del sol.

Y añoras el gran
difuso esplendor,
el brillo falaz
del rojo neón.

Aún crees reinar
en medio del show,
aún piensas que estás
sonando en el top.

Sin sinceridad
escribes un blog
jugando a juzgar
quién era y quién no.

Y por recordar
te metes de coz
dos rayas o un flash
de anfetas y alcohol.

Tan solo eres ya
historia del pop;
dos tiros de crack
o meta y alcohol.


egm.2019

Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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23 de diciembre de 2019

Trazo y signo



Caída, profunda, en la
mecánica repetitiva, obsesiva,
iterativa, que es también la
mecánica del signo.
E. Villa, Poesia è

Un desnudo, un paisaje,
o un poema
en un idioma extraño;

un mineral,
una historieta absurda,
un laberinto;

un grabado —un insecto,
un ave—, un grafiti
hermoso y obsceno,

un collage; un ensayo
pop-pornográfico,
una sentencia, un verso

robado; una espiral,
un alud geométrico,
un sinsentido;

un dígito, un hápax,
una erección, un vómito;
una palabra

en un idioma extinto,
una eyaculación,
o algo así como un poema.


egm.2019

Nuevo poema en Luz de invierno escrito en 2017
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22 de diciembre de 2019

Brizna de hierba en la niebla,



¡Oh brujas, oh miseria, oh odio,
a vosotros ha sido confiado mi tesoro!
A. Rimbaud, Une saison en enfer

yo sé donde el viejo loco
enterró su tesoro,

hay campos cultivados,
aunque jamás lo tocaré,

hay un camino que va
y otro que viene,

pero no son el mismo,
hay árboles, pinos, robles,

cornejas rodean la tarde,
eucaliptos, laureles,

hay un puentecillo de piedra
y otro de madera donde

el río se une al río
que va, pasa, y nunca vuelve,

el mirlo mide las sombras,
los líquenes duermen la piedra,

umbría y humedad, libélulas
y algún martín pescador,

yo soy una brizna bajo la niebla
—la niebla me alimenta y me devora—,

no sé por qué el viejo loco
escondió aquí su tesoro.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2017
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