31 de diciembre de 2019

Del moho al vaho: Índice

(2010-2021)


1. Peregrinos

Jinete frío
El mono en ti
Peregrino en éxtasis
No me chilles que me calle
El otro espacio
Leña de acacia
Historia del pop
Trazo y signo
Brizna de hierba en la niebla
Rosa en llamas
Dos marionetas


2. El ataúd

Lo que solo saben los muertos
Canción de diciembre - villancico
El día de la Revolución
Olvida
Si vis pacem
Sola en la playa
Carcassonne
Mayo perdido
Este otro río
Materia oscura
Lo olvidado
Las olas


3. Dioses o héroes

Plegaria al dios de la Nada
El hombre y la ley
Asurbanípal en su biblioteca
Lo que yo admiro
Eteocles y Polinices
Huellas desvanecidas
Compromiso
Deshielo
Parpadeo
Himno al dios de la Tempestad
A los númenes


4. La carnada

Eu quero, e tu?
Comezón
Rapaces
Los cisnes
Acetrero
La princesa, a medianoche
Reina de las algas
Algo sabes
Nido en llamas
Regreso al oscuro océano
Nordeste
En chino o castellano


5. Nervio y arco

Poème d’amour du printemps
El aire del sueño
La cuesta del pinar
Peñón sin algas
Flores si nieva
Cálido infierno
Imaginé sus ojos
La pulpa no es la hembra del pavo
Oh lumias
El amor es un cuesco
Altivamente inalcanzables
Barrio extremo
Queso
Romance del Infante Henryques
Decaigo
Actinia


6. El hueco del corazón

Lodo y polvo
Polvo y lodo
Invierno
Pliego a joven alma sucia
Chillidos
Uno que una
Sombra sobre agua
Los cuerpos sin esqueleto
Objetos
Reducción de la teoría de la expansión acelerada del universo
El tamaño
Poema prosódico


7. En la ciénaga

Verbo
El daño hecho
Presunción y carencia
La cueva de las brujas
Última noche en Betmoria
La desesperación
Puedes creerme
Lo que me hablaron las brujas
Banquisa
Adiós, reina de las hadas
Yo mismo
Ni ella o él
Tú mismo


8. Corazón río

Restas
Hora de nadie
Corona de triunfo
Angst in Wiedikon
Papeles y colillas
El libro
Mecánica de fluidos
Sin mí
La impaciencia es la prima de la pseudociencia
Huida al hielo
Los páramos
Niño de corazón frío
Marinada


9. Coda

Coda




Les citations sont utiles dans les périodes d'ignorance
et de croyances obscurantistes.
(Las citas son útiles en períodos de ignorancia y de creencias oscurantistas.)
Guy Debord

egm.2019-21

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30 de diciembre de 2019

Jinete frío



Horseman, pass by!
(¡Jinete, pasa de largo!)
W. B. Yeats, Under Ben Bulben

No hablo o miento.
A caballo del frío
bajan jinetes
con un beso vacío
en los grilletes.
Me abrazo al viento.

Beso el vacío.
Por la calle encallada
rezan las putas
a la diosa afeitada
de las tres grutas.
Me entrego al viento.

Te rezo, puta.
En el hueco del puño
vomito un grito,
me desgañito y gruño
mi secretito.
Me abraza el viento.

Vomito y grito.
En la bruma del frío
no hablo y miento;
rezo; beso el vacío:
me abrazo al viento.
Y observo el rito.

—¡Corre, jinete frío!
¡Remonta el viento!


egm.2019

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29 de diciembre de 2019

El mono en ti



I'm an ape. Are you an ape?
(Yo soy un simio. ¿Lo es usted?)
R. Dawkins, The Fifth Ape

Percibes el miedo en el ruido
y aun el vértigo en el silencio.
Hay un mono en ti
que te hace saltar,
te impulsa a correr y bailar.
Hay un mono en ti.

Frecuentas la sombra y lo húmedo,
y sabes temer,
y si debes huir a esconderte
del eco que encoge las vísceras;
y sueles rugir.
Hay un mono en ti.

Intuitivamente
alcanzas a hallar soluciones
a dudas rocosas,
a pétreas contrariedades;
puedes meditar y calmarte.
Hay un mono en ti

que logra que cambies tus armas
por reflejos centelleantes,
alertas y fríos,
en la opacidad de tus ojos.
Consigues brillar.
Hay un mono en ti.

Si adviertes la huella del ruido
e incluso el rumor del silencio,
es el mono en ti;
el que te convence
de no volver tu mente atrás
si has de atacar.

Y hay un mono en ti.
La bestia violenta y feroz
que te libra de ser humano
—ese humano en ti—,
de ser solo civilizado.
Hay el mono en ti.


egm.2019

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28 de diciembre de 2019

Peregrino en éxtasis



Mas a mí, con el tiempo, la necesidad
me ha enseñado a tener aprecio a mis desgracias.
Sófocles, Filoctetes

Por las trochas del viento
camina hambriento
un peregrino absorto
en su tormento.

Broza de espino y cañas
en las pestañas;
por sus pulsos desnudos
trepan arañas.

Páramo yermo y seco
su esfuerzo hueco;
alma sin sed ni calma
en cuerpo enteco.

Reo de las pasiones,
once aguijones
clavan en su memoria
once escorpiones:

uno por cada herida
que nunca olvida,
otro por un recuerdo
sepulto en vida.

Zarza y maleza eternas
traban sus piernas;
su pensamiento agobia
hondas cavernas:

grutas de eco adentro
y desencuentro;
lábiles laberintos
sin fin ni centro.

Por el erial de arena
camina y pena
lúgubre peregrino,
espectro en pena.

Yerra, tropieza, evita
el suelo y grita.
Busca en el horizonte
la vieja ermita;

quiere, en su ira, un norte
que le conforte
del amargor que escuece
en cada corte.

Huye por fin la tarde:
con pobre alarde
sobre el umbroso otero
una luz arde.

Corre sin un quejido,
ánimo erguido,
hacia la piedra antigua
cual rata al nido.

Mármol que el tiempo ensalza
ante él se alza;
echa atrás sus harapos
y se descalza.

Entra en el templo arcado
arrodillado:
vierte entre sus paredes
placer licuado.

Cumple el ritual, risueño,
como en un sueño,
y en la tibieza equívoca
logra su empeño.

Trance que el cielo envía.
Cosmogonía.
Nervio. Músculo. Temple.
Epifanía.

Vence a su hambre amiga
en la fatiga
tras reiterar el rito
que no le obliga.

Yace rendido, impura
su tregua oscura,
bajo la dulce y recia
arquitectura.

Y antes de que en la aurora
muerda la hora,
zarza y maleza eternas
sin más demora.

· · ·

Por los surcos del viento
marcha, irredento,
el peregrino en busca
de otro tormento.


egm.2019

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27 de diciembre de 2019

No me chilles que me calle



Como convém a bêbados grito o inarticulado
A garganta candente, devassada.
(Como conviene a los borrachos, grito lo inarticulado,
la garganta candente, invadida.)
H. Hilst, Alcoólicas, VII

Toda esa gente que habla
y toda la gente que chilla:

da igual si mienten o gritan
o si, solos, solo susurran

rezos o blasfemias burdas
en lenguas de aquí o de otra parte;

no dicen nada apreciable
ni descifran poco de nada:

apenas sordas palabras
que ahoguen su horror al silencio.

—Más sabe el furtivo cuervo
de graznar en los descampados

y ruge recio y más alto
la ambulancia en la carretera—.

Palabras vagas y necias,
sandeces y gracias inútiles;

fulgores que se consumen
en ladridos a ras de asfalto.

Burla el bufón en palacio
y canta el juglar en la aldea;

en la tele una elementa
jura por su sagrado coño

y un memo publica un tomo
sobre lo excelso y lo sublime;

acertijos más difíciles
plantean las niñas sarcásticas.

Palabras, preces, plegarias
son contaminación acústica;

motos, obras, buses, grúas,
causan menos daño al oído

que helados endecasílabos
y notas rellenas de crema.

Sabe también la corneja
lo que la gaviota y el mirlo:

conocen los vientos cíclicos
que corren entre los pinares

y después de bramar salen
por las dunas hacia el océano;

vuelve el silencio tras ellos
a las barrancas y los prados.

—Ruge más recio y más alto
un motor que cualquier tarugo—.

Palabras, versos, discursos
que reiteran poco de nada.


egm. 2011

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26 de diciembre de 2019

El otro espacio



Jardines llenos de flores,
corazón negro de amor.
T. Larriva (Cruzados), La flor de mal

Frente a los laxos pilares del tiempo
bailaba rock
con un codo en mi bota izquierda.
Es un sofisma no tocar,
no mirar, no soñar, no bailar.
Bailaba pop-rock
en el cenit de la noche alumbrada
por los ojos que observan
y son deseados.
Ojos, ojos
que codician la flor de mal.

Este planeta tan extraño.
Vacío abajo y contra el cuanto
seguimos cayendo por siempre
como caímos por siempre jamás.
I rodant el món
vaig arribar al Born.
Voy ascendiendo la ola del tiempo
desmontando el mundo y mi identidad,
alterando, en cada cadencia, el plan.
En igual grado muerto y vivo,
observo el rito.

Simple cosmos extraño.
Donde había un colmado hay una tienda
de moda fina y pretenciosa,
en lugar de una taberna hay un bar
para finos y pretenciosos,
y la chica de las bragas raídas
ahora usa tangas de marcas caras
y va vagando de isla en isla,
de duna en duna en el desierto,
buscando, polvo a polvo,
tan solo la felicidad.

El universo no existe
hasta que tú no lo has medido.
I rodant el món
vaig oblidar el Born.
Oh, qué insulsa escena de decadencia.
Jodido universo extraño,
oculto en dimensiones enrolladas
sobre su propia dimensión.
Sigo, husmeo la flor de mal.
Y, al mismo tiempo en cualquier sitio,
acato el rito.

Bailaba hip-hop
con el alma en mi bota izquierda
bajo las viejas arcadas del tiempo.
Los ojos, ojos
que encuentran la flor de mal
en un cosmos breve e infinito
de once dimensiones desplegadas
sobre tu cosmos interior.
El hongo cuántico en mi cigarrillo…
Ay, demasiado pronto
… para esperar.


egm.2019

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25 de diciembre de 2019

Leña de acacia



É a minha vida
percorrida por um álcool penetrante.
(Es mi vida
recorrida por un alcohol penetrante.)
H. Helder, Elegia múltipla

1

En cada espejo adivino
vidriosas miradas huidizas.

No sé si alguien espía
turbándose en el otro lado,

o seré yo mismo, acaso,
eludiendo mi desconcierto.

Tú no sabes nada de esto:
Pilla el puto dinero y piérdete.

Las acacias —hacia el este—
despiertan a un cielo amarillo.


2

Mustio paisaje anodino
de urbe en silencio inestable:

lejos, farolas y calles
fundidas en fuga infinita,

y al fondo la duda íntima
de un sueño real y rotundo.

Mientras vacilo en el surco
de un taxi que pasa sin verme,

las acacias —contra el este—
se inflaman de ardor amarillo.



3

Bajón de resaca, frío;
recuerdos que vuelven de un pozo.

La lluvia, una playa, vómitos;
el día y la noche bebiendo.

Pelea en un bar; desierto
de gente gritando en la música.

Lo que no quieras ver nunca
es lo que tendrás para siempre…

Y las acacias —al este—
expanden su impulso amarillo.


egm.2019

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24 de diciembre de 2019

Historia del pop



’Cause I try and I try and I try and I try
I can't get no, I can't get no.
(Aunque lo intento, lo intento y lo intento,
no puedo, no puedo.)
M. Jagger / K. Richards (Rolling Stones), (I Can't Get No) Satisfaction

De momento,
los tupés en crecimiento.
V. M. Muñoz (Jotaele y Los Magnolios), Preataque emocional

Historia vulgar:
estrella del pop,
brillaste fugaz
tres años o dos.

Dejaste allá atrás
colegas y amor
a cambio de un mal
fulgor de neón.

Pasabas del jazz,
no amabas el rock:
querías saltar
del lodo hasta el sol.

Fingiendo encajar
jugabas tu rol;
te hiciste un lugar
en medio del show.

Por todo el dïal
sonaba tu voz
de bronco metal
en lo alto del top.

Te hacían audaz,
te daban valor,
dos rayas o un flash
de anfetas y alcohol.

Corrías detrás
del tiempo veloz,
del sexo rapaz
sin ritmo y calor.

Hiciste, es verdad,
alguna canción
que aún pueden cantar
las chicas de hoy.

Y un día sin más
tu luz se eclipsó:
al fondo del mar
caíste del sol.

Y añoras el gran
difuso esplendor,
el brillo falaz
del rojo neón.

Aún crees reinar
en medio del show,
aún piensas que estás
sonando en el top.

Sin sinceridad
escribes un blog
jugando a juzgar
quién era y quién no.

Y por recordar
te metes de coz
dos rayas o un flash
de anfetas y alcohol.

Tan solo eres ya
historia del pop;
dos tiros de crack
o meta y alcohol.


egm.2019

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23 de diciembre de 2019

Trazo y signo



Caduta, sprofondo, nella
meccanica ripetitiva, ossessiva,
iterativa, che è anche la
meccanica del cenno.
(Caída, profunda, en la mecánica repetitiva, obsesiva,
iterativa, que es también la mecánica del signo.)
E. Villa, Poesia è

Un desnudo, un paisaje,
o un poema
en un idioma extraño;

un mineral,
una historieta absurda,
un laberinto;

un grabado —un insecto,
un ave—, un grafiti
hermoso y obsceno,

un collage; un ensayo
pop-pornográfico,
una sentencia, un verso

robado; una espiral,
un alud geométrico,
un sinsentido;

un dígito, un hápax,
una erección, un vómito;
una palabra

en un idioma extinto,
una eyaculación,
o algo así como un poema.


egm.2019

Nuevo poema en Luz de invierno escrito en 2017
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22 de diciembre de 2019

Brizna de hierba en la niebla,



Ô sorcières, ô misère, ô haine,
c'est à vous que mon trésor a été confié!
(¡Oh brujas, oh miseria, oh odio,
a vosotros ha sido confiado mi tesoro!)
A. Rimbaud, Une saison en enfer

yo sé donde el viejo loco
enterró su tesoro,

hay campos cultivados,
aunque jamás lo tocaré,

hay un camino que va
y otro que viene,

pero no son el mismo,
hay árboles, pinos, robles,

cornejas rodean la tarde,
eucaliptos, laureles,

hay un puentecillo de piedra
y otro de madera donde

el río se une al río
que va, pasa, y nunca vuelve,

el mirlo mide las sombras,
los líquenes duermen la piedra,

umbría y humedad, libélulas
y algún martín pescador,

yo soy una brizna bajo la niebla
—la niebla me alimenta y me devora—,

no sé por qué el viejo loco
escondió aquí su tesoro.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2017
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21 de diciembre de 2019

Rosa en llamas



Dusty days are gone,
Rose of Cimarron.
(Los días polvorientos se han ido, Rosa de Cimarrón.)
R. Young (Poco), Rose of Cimarron

Ráfagas de ocaso, dunas escampadas.
R. M. del Valle-Inclán, Rosa de llamas

Monta el acero,
fuerza el asfalto; empuja al viento,
mira hacia el sol.

Chillan caballos,
gruñen leones, rugen disparos
en el motor.

Muerde las horas,
hiere los labios: canta la Rosa
de Cimarrón.

Bullen las nubes
en la meseta; la tarde funde
cian en fulgor.

Calma a la bestia,
enfría el hierro; dale a la rueda
paz y pasión.

Duerme, descansa:
sueña en infiernos de ardiente lava
y acre vapor.

Revive luego
tu fe en el Cosmos. Vuelve sin miedo
al viejo hoy.

Alzando el día
va la mañana; el cuero vibra
y entra en calor.

Suelta los músculos,
traza tu ruta sobre el dibujo
del caracol.

Rugen colores,
graznan serpientes, hierven leones
en tu interior.

Cabalga el hierro;
escucha al Este, olvida el vértigo
en su frescor.

El mar se acerca
y la caricia de la marea
al malecón.

Polvo en los ojos.
Mantén la aguja, en cada escollo,
bajo control.

Polvo a lo lejos.
Lejos se fueron los polvorientos
días de amor.

Viento en la boca:
susurras suave la hermosa Rosa
de Cimarrón.


egm.2019

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20 de diciembre de 2019

Dos marionetas



Persiguiendo una luz cegadora
por la línea del tiempo.
L. G. Auserón / S. Auserón (Radio Futura), Han caído los dos

Sombras y calma:
madrugada glacial.


La suerte amaga una sonrisa
brumosa y mueve,
como la brisa,
su máscara de hielo y nieve.

Prófugos errabundos
desamparados
en la noche ceñida
de hiel helada.


Truncan líquidos filos
lacias siluetas;
caen las marionetas
bajo sus hilos.

Lóbregos vagabundos
desconcertados
en la noche abatida,
aniquilada.


Marionetas vencidas
hacia el abismo;
ni ilusión ni espejismo:
vidas rendidas.

Prófugos errabundos
desorientados
en la noche derruida
y devastada.


La suerte esconde su sonrisa,
brumosa, leve,
tras una lisa
máscara de escarcha y nieve.


Soledad y silencio:
noche glacial.

egm.2019

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19 de diciembre de 2019

Lo que solo saben los muertos



No, no son los pájaros.
F. García Lorca, Panorama ciego de Nueva York

Canta el pájaro insomne
en los zarzales;
huye el río esquivando
los quejigares.
La luna nueva espía
sobre la jara
las hoyas y peñascos
de las quebradas.

Guarda el mudo sendero
cosas que sabe;
quedo, el olivo duda
que el muerto hable.
Cubre la fuente el vértigo
de la retama;
vuelve el viento a los montes,
la noche amaina.

Chilla el pájaro oculto
cortos pesares
mientras despacio el alba
su mano abre:
cuenta desde su abrigo
la última lágrima
con estridente trino
y luego calla.

Baja un silencio súbito
sobre los valles
y la espesura hermética
de los pinares.
Crece con ansia y miedo
inquieta calma;
teme al silencio el ave
que antes cantaba.

Quiebran sombras confusas
de caminantes
por el viejo sendero
—foscas, fluctuantes—.
¿Cuántas hojas cayeron
con la ventada
como grumos negruzcos
de sangre ácida?

Cedros y encinas pronto
verán radiante
sol y luz incendiada
calando el aire;
cantos y trinos pronto
—tierna tronada—
inundarán las sierras
y las cañadas;

pronto, pero ahora mismo
—en este instante
de confusión de luces
y oscuridades—
un sobresalto inmenso,
cierto de nada,
ha aprisionado al mundo
con tenaz garra.

Salen ya del sendero
los caminantes;
vienen dos, cuatro, a tierra:
gritos que arden.
¿Cuántos grumos cayeron
de sangre agria
como ramas podridas
con la nevada?


Calla el sendero cosas
que nadie sabe;
quiere el olivo, en vano,
que el muerto hable.

Hila el reloj las nueve
—del tiempo araña—;
guardias civiles brindan
con limonada.


egm.2019

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18 de diciembre de 2019

Canción de diciembre - villancico



Unreal city
Under the brown fog of a winter dawn.
(Ciudad irreal bajo la niebla parda de un amanecer de invierno.)
T. S. Eliot, The Waste Land

1

Aquí viene el mes solemne
de diciembre
rezongando su cansino
villancico:

Pónmelé una puerta al campo,
que es muy ancho
y se van por sus orillas
las mentiras.

Busca orégano en el monte,
que hay el doble
de sarcasmos enzarzados
en un salmo.

Échalé más mugre al río
que, crecido,
va llevando hacia los mares
las verdades.


2

Es un mes siempre diciembre
inclemente,
con sus gentes delirantes
en las calles.

Puente largo, sueldo corto;
duros copos,
bajan rápidos zoquetes
por la nieve.

Suenan himnos y loores,
y redobles:
ya erigieron los belenes
con sus reyes.

Y se encienden lucecitas
amarillas-
azuladas-verdes-rojas,
tan hipócritas.


3

Llega el día de los números
y el disgusto
de que el bombo no resuelva
malas cuentas.

Luego el lujo de lo exótico
para bobos
y los postres endulzando
vino amargo.

Bajo el árbol los regalos
obligados;
los chavales y la abuela
se enajenan.

En la prensa, algunas bromas
más bien toscas:
inocente no es lo mismo
que borrico.


4

Y las luces brillan ñoñas,
verdes-rojas-
azulitas-amarillas,
aturdidas.

Ya por fin se acaba el año:
otro clavo
en el ataúd incierto
que es el tiempo.

Echa un poco más de líquido
ámbar, frío,
que me hunda en mi pantano
derrotado.

Con su fasto y desvarío
desmedido,
si hay un mes que sea inclemente
es diciembre.

5

Quítalé la capa al monte,
que se esconde
como un niño de las brujas
en la bruma.

Póntelé otra puerta al campo,
timbre y marco,
y un ramito de esotérico
fresco acebo.

Deja al río que se lleve,
cuando llueve,
el envés de las verdades
a los mares.

Y este mes tan repelente
que es diciembre,
que se vaya, con el año,
¡al carajo!


egm.2019

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17 de diciembre de 2019

El día de la Revolución



But you won't fool the children of the revolution.
(Pero no engañaréis a los niños de la revolución.)
M. Bolan (T. Rex), Children of the Revolution

Así me dijo mi madre
que haría,
mientras yo estaba podando
la viña:

«Trincaré al cerdo y su puerca
familia
y esparciré humeantes
sus vísceras
por la Plaza de la infecta
y altiva
Independencia y las Calles
torcidas
de la Justicia y la Patria,
mi vida.
Trincharé al cerdo y su cerda
cuadrilla
de ineptos adeptos, socios
y crías;
y los hijos de los hijos,
las hijas,
y, mucho más que los niños,
las niñas
aprenderán en el fuego
doctrina,
en guarderías y escuelas
incívicas
por ciudades, aldeas
y villas.
Joderé al cerdo y su puta
familia,
y el mundo será un estruendo
de astillas».

Y blandiendo su paraguas
—¡bendita!—
se marchó sin abrocharse
la ira.


egm.2019

Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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16 de diciembre de 2019

Olvida



No ai vengança como el olvido.
B. Gracián, Oráculo manual y arte de prudencia, 205

a quien de ti siempre se acuerda:

recuerda
que siempre hay quien no perdona;

perdona
a quien a ti jamás te ignora,

ignora
a aquel que nunca te disculpa,

disculpa
a aquel que siempre te reprueba;

comprueba
que en el vacío nada arde,

que tarde
o pronto el hielo allá se extiende;

entiende:
nada hay más frío que el olvido.

Yo olvido
a quien se acuerda de mi vida:

Olvida.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2018
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15 de diciembre de 2019

Si vis pacem



Igitur qui desiderat pacem praeparet bellum.
(Así pues quien desee la paz que prepare la guerra.)
F. Vegecio Renato, Epitoma rei militaris, III

En el hemiciclo sus señorías
se comen las lenguas,
en los despachos los rateros guardan
sus guantes blancos
y en las calles policías de azul
juegan al tiro al negro;
si quieres paz
haz el amor y no olvides la guerra.

Las redes repiten necias un mantra
que no comprenden,
los diarios ríen el advenimiento
del nuevo régimen
y en las tertulias los especialistas
se huelen los culos:
si quieres paz
haz el amor y disponte a la guerra.

Las marionetas confusas se ahorcan
en sus propios hilos,
el loco hace limpios trucos de magia
con su gorra de béisbol,
y el payaso está enterrando a las víctimas
de la gran broma…
Si quieres paz
haz el amor y comienza la guerra.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2012
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14 de diciembre de 2019

Sola en la playa



L’amour offrait l’éternité
à cette image
de la plage ensoleillée.
(El amor ofreció la eternidad
en esta imagen de la playa soleada.)
M. Laforêt (J. Van Wetter / P. Barouch), La plage

Al mar mirando —niña morena—
soñé un poema,
escrito en versos de lava y hielo,
grabado en eras,
horas y ayeres.
Sal en los ojos,
lluvia en las olas; llantos y voces
de solos náufragos
que trae y lleva la tempestad.
Oí un poema.

El rayo oblicuo hiende el olivo
de tres mil años,
lo taja al medio;
sus brazos secos y retorcidos
—coriáceas hojas
de verde y plata—, su savia lenta,
son solo escoria
—acre ceniza—
en el segundo en que el relámpago
alza su luz.

La ola en la roca
parece abrirse —pluma de espuma—,
pero es la roca
la que se abre con cada ola,
ola tras ola
en mil milenios —ay, aún muy pronto
… para esperar—, y cada roca
se desintegra
y cada piedra se desmenuza
en breve arena.

Y tú, indolente, sobre esa arena
blanca y dorada,
al sol el cuerpo, al sol la vida
—sola en la playa—,
mientras te unges
con densa y tibia crema solar,
miras la peña
de la escollera,
soberbia y firme ante las olas
que la golpean.

Ves que esa arena fue antes roca
y aquellas rocas
serán arena en poco tiempo,
y que tu cuerpo,
fuerte y flexible, ha de ser humo
y tus ideas
y tus recuerdos serán el aire
que se arrebuja
sobre una playa dorada y blanca
a media tarde.

Arena en roca en poco tiempo
—cien mil milenios—,
cuando la Tierra eleve y hunda,
comprima y funda
los continentes y los océanos
que ahora ves,
que ahora son;
y cuando el homo —la especie sapiens—
sea tan solo mancha en la piedra,
remoto fósil.

Y el fino polvo será peñasco,
como la arena fue antes roca…
—aquella roca,
aquel olivo…—
Guarda en el bolso la refrescante
crema solar;
cierra los ojos, no pienses más.
Vano poema. Lluvia en las olas.
Ritos y gritos, voces que ahoga
la tempestad.


egm.2019

Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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13 de diciembre de 2019

Carcassonne



On dit qu’on y voit des châteaux
grands comme ceux de Babylone.
(Dicen que se ven castillos allí
tan grandes como los de Babilonia.)
G. Nadaud, Carcassonne

Jamás verás Carcasona.
Patearás la Tierra entera
y aún volverás al barrio;

conocerás las ciudades famosas
que aparecen en las películas
entre morreos, golpes y explosiones,

visitarás célebres museos
y grandes parques temáticos
comiendo basura grasienta,

te dorarás al sol de playas
exóticas entre tetas morenas
y bíceps como melones;

acudirás con tu bandera para
ver la final de la copa del mundo
al mismísimo fin del mundo,

un día helado de verano
pisarás la deshelada cima
de cualquier pisado ochomil,

y dejarás tu salud y tu alma
en alguna selva turística
sucia, oscura y contaminada…

Y putearás la Tierra entera,
sí, pero tú —tampoco—
jamás verás Carcassonne.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2016
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12 de diciembre de 2019

Mayo perdido

(Cada cual olvida lo que quiere olvidar)

Because nothing grows
you may be tempted to count the stars.
(Porque nada crece
puedes tener la tentación de contar las estrellas.)
A. Sexton, The Sermon of the Twelve Acknowledgments

¿Mayo? Mayo se perdió,
largo y florido,
en algún lugar entre

los refranes populares
—maduran los albaricoques
y los pepinos— y

la superstición religiosa
—las serpientes blanquean,
y las perdices—.

(Si cuentas las estrellas
puedes encontrar algún día
que quizá falte alguna).

Mayo, mayo perdido,
se esquivó en el tiempo,
fresco y florido.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2016
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11 de diciembre de 2019

Este otro río



Al mismo río entramos y no entramos
pues que los mismos somos y no somos.
Heráclito, Fragmentos

Este río es otro río
aunque el mismo nos parezca,
cuando sereno al mar huye,

es la misma y otra agua
en su permanente cambio
en la forma y el color;

el glaciar es diferente
cada vez que lo contemplas,
en su aparente estupor,

y es el mismo, sin embargo,
mientras cambia de matices
y sus murallas derruye.

Nube, lluvia, niebla o nieve,
agua y hielo, rauda o lento,
que perenne e intenso fluye

hacia el mar, que es el nacer
a otra vida renovada
de inabarcable fervor;

fuente, arroyo, rambla, lago,
catarata retumbante
o torrente arrollador;

ría, fiordo, charca o rápido;
playa, delta, ancón, bahía;
iceberg que se diluye

y ya es ola de otro océano;
en Cheliuskin, y Ouessent,
siempre el mar es otro río,

en Agulhas, isla Attu,
Hornos, Mizen, Butt of Lewis,
cabo York, y Bjargtangar;

siempre igual, y flujo y ola;
ola y flujo, igual y otro;
otro siempre y hondo y mío.

Y aunque es pronto todavía,
en las olas de este cosmos,
para seguir ni esperar,

en Tarifa y Cap de Creus,
refluyendo entre las algas
en el río me deslío,

y en Fisterra y Corrubedo
siempre soy el mismo río
que se asume en otro mar.




—Sí, un poema en tercetos… vale.
—Aunque también podríamos disponerlo así:


Este río es otro río   aunque el mismo nos parezca,   cuando sereno al mar huye:
es la misma y otra agua   en su permanente cambio   en la forma y el color;
el glaciar es diferente   cada vez que lo contemplas,   en su aparente estupor,
y es el mismo, sin embargo,   mientras cambia de matices   y sus murallas derruye.


Nube, lluvia, niebla o nieve,   agua y hielo, rauda o lento,   que perenne e intenso fluye
hacia el mar, que es el nacer   a otra vida renovada   de inabarcable fervor;
fuente, arroyo, rambla, lago,   catarata retumbante   o torrente arrollador;
ría, fiordo, charca o rápido;   playa, delta, ancón, bahía;   iceberg que se diluye


y ya es ola de otro océano;   en Cheliuskin, y Ouessent,   siempre el mar es otro río,
en Agulhas, isla Attu,   Hornos, Mizen, Butt of Lewis,   cabo York, y Bjargtangar;
siempre igual, y flujo y ola;   ola y flujo, igual y otro;   otro siempre y hondo y mío.


Y aunque es pronto todavía,   en las olas de este cosmos,   para seguir ni esperar,
en Tarifa y Cap de Creus,   refluyendo entre las algas   en el río me deslío,
y en Fisterra y Corrubedo   siempre soy el mismo río   que se asume en otro mar.



—Anda, si es un soneto. Pues no parecía…
—Porque lo has leído aprisa.
—Vale. Pero un poco largo si que te ha quedado.
—Versos de veinticuatro sílabas; en realidad, de tres octosílabos cada uno.
—Pues debe ser un récord.
—Bah, no creo. Hay demasiada gente haciendo sonetos raros por ahí.
—Ah. Oye, ¿y qué es un ancón?
—Míralo en el diccionario, o en el gúguel.
—¿No será que no te acuerdas?
—Vete a tomar el aire a Bjargtangar.
—¡Vete tú, que tienes menos salú!


egm.2019

Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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10 de diciembre de 2019

Materia oscura



Lei che è sempre così impraticabile
lei che è sempre così imprendibile.
(La que es siempre tan impenetrable,
la que es siempre tan inaprensible.)
N. Balestrini. Piccola lode

Es demasiado inmensa.
Y cuanto logras vislumbrar
de ella apenas es

una mínima parte,
en los pocos idiomas
que puedes conocer,

y otra parte, más escasa aún,
en traducciones —tantas veces
tan desleales—

a las pocas lenguas
que puedas entender; todo
lo demás es invisible,

solo materia oscura
—inabarcablemente inmensa—
que jamás alcanzarás a leer.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2017
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9 de diciembre de 2019

Lo olvidado



There’s nothing to remember
there’s nothing to forget.
(No hay nada que recordar,
no hay nada que olvidar.)
C. Bukowski, The finest of the breed

La información se daña en las revueltas
de las sinapsis, siempre en movimiento;
los sucesos se pierden

en ciertas regiones de la memoria
y se escamotean de la consciencia;
se disipan, se esfuman,

como algo entrevisto en la carretera
fugazmente desde el coche y que luego
la memoria diluye,

aunque exista allí como el mismo objeto,
quizá similar a lo vislumbrado
o tal vez diferente.

Los hechos se transforman en el tiempo.
De lo real le queda a la memoria
tan solo lo olvidado.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2016
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8 de diciembre de 2019

Las olas



Pasó tu primavera;
ya la madura edad te pide el fruto
de gloria verdadera.
Fr. L. de León, Las serenas

El universo se expande,
vira el cosmos
con el piélago estelar.

Fluye el río, el ojo vibra,
rola el viento
y arde el pulso con el mar.


La sirena de la ría
se hace vieja,
ya no sabe enamorar;

en la peña el pescador
está solo
y ha olvidado cómo amar.


Recalcitrantes, las olas
dicen, frías,
lento su antiguo cantar.

Arde el pulso, vibra el ojo,
rola el viento;
fluye el río bajo el mar.


Se dispersa el universo;
huye el cosmos
hacia el caos estelar.

Y las olas
                    frías dicen,
ronco, su arcano cantar.


egm.2019

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7 de diciembre de 2019

Plegaria al dios de la Nada



Oye mi ruego Tú, Dios que no existes,
y en tu nada recoge estas mis quejas.
M. de Unamuno, La oración del ateo

Me ignorarán los fatuos:
gota, ten piedad de mí;
me censurarán los necios:
vaho, ten piedad de mí;
me perseguirán los lerdos:
chispa, ten piedad de mí;
me descubrirán los bobos:
mota, ten piedad de mí;

me denunciarán los sandios:
lluvia, ten piedad de mí;
me prenderán los torpes:
viento, ten piedad de mí;
me encerrarán los memos:
rayo, ten piedad de mí;
me acusarán los ñoños:
tierra, ten piedad de mí;

me culparán los simples:
charco, ten piedad de mí;
me juzgarán los lelos:
soplo, ten piedad de mí;
me condenarán los cortos:
pira, ten piedad de mí;
me lincharán los listos:
polvo, ten piedad de mí.

Me olvidarán los días:
tiempo —oh tiempo— ten piedad de mí.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2012
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6 de diciembre de 2019

El hombre y la ley

(Sófocles, Antígona, versos 332-375)

La intransigencia es, sobre todos,
el peor de los males que acechan al hombre.
Sófocles, Antígona

De cuantas cosas notables existen
ninguna más asombrosa que el hombre,
que atravesando el encrespado mar,
empujado por vientos tempestuosos
sobre las olas rugientes avanza,
y a la más poderosa entre las fuerzas,
la ilimitada e infatigable tierra,
la remueve y cultiva sin descanso
año tras año arándola con bestias.

El habilidoso hombre da caza,
engañándolos con trampas y redes,
a las especies de los raudos pájaros,
las manadas de las fieras salvajes
y a los muy diversos seres marinos
y, astuto, doma al animal campestre
que vive en libertad y unce al yugo
la cerviz del caballo de altas crines
y la del bravo toro montaraz.

Por sí mismo el hombre aprendió el lenguaje,
el veloz pensamiento y las maneras
civilizadas de comportamiento
y, dueño de recursos, alcanzó
a esquivar bajo los cielos el dardo
del hosco hielo y la inclemente lluvia;
solo a la muerte no logra escapar,
pero ha ideado medios de eludir
enfermedades antes incurables.

Posee el hombre un ingenio mayor
que cuantos seres el aire respiran
y astucia que le da conocimientos
que usa para el bien o para el mal;
si es justo, obtenga reconocimiento,
si no, sea desterrado por siempre.
¡Quien desprecie la ley e injustamente
actúe, que no se siente a mi mesa
ni escuche siquiera mis opiniones!


egm.2019

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5 de diciembre de 2019

Asurbanípal en su biblioteca



Layard hizo en este lugar el descubrimiento quizás más importante, el que dará el impulso definitivo al estudio de la literatura asirio-babilónica y sin el cual la asiriología sería hoy una ciencia mucho menos evolucionada: en lugares tanto internos como adyacentes al palacio, la misión inglesa descubrió la celebérrima "Biblioteca de Asurbanipal"; más de veinte mil tablillas [en caracteres] cuneiformes que el muy culto soberano asirio hizo reunir a mediados del siglo VII a. C. en el palacio de Nínive.

Asurbanipalen su Biblioteca
se dirige a todos cuantos le escuchan:

«Yo, Asurbanipal, rey de Asiria
y Babilonia, y de Súmer y Acad,
señor de las Cuatro Esquinas del Mundo,
sucesor de Senaquerib y Asarjadon,
destructor de Elam, verdugo de Susa
y conquistador de Egipto y Arabia;
yo me precio de esta Biblioteca,
la más extensa que vieron los tiempos.

»Poseo los raros conocimientos
de Adapa, sabio entre los Siete Sabios:
el muy antiguo y oculto secreto
de las doctas artes de los escribas.
Sé observar las señales del Cielo
y de la Tierra, y entiendo sus causas.
Puedo ocupar orgulloso mi puesto
en el cónclave augusto de los sabios,
pero también discutir los augurios
entre los más notables adivinos.
Sé resolver los difíciles cálculos,
las fracciones y multiplicaciones,
que no son de solución intuitiva.
He leído diversas composiciones
literarias de alto valor artístico:
las sumerias, de comprensión oscura
y las acadias, de ardua lectura.
Me place descifrar las inscripciones
en intrincados signos cuneiformes
sobre piedra, anteriores al Diluvio.

»En mi palacio de Nínive escucho
las voces de los Dioses y los Héroes
que lucharon hace cientos de años.
Del gran Gilgamesh revivo las cuitas,
su guerra contra los Dioses eternos,
su viaje en vano al confín de la Tierra
ansiando ser inmortal como ellos.
Leo los himnos y cánticos sacros
que desde muy antiguo se entonaron
a dioses y diosas ya olvidados
en templos de ciudades hoy en ruinas.
Yo reuní esta colección de tablillas
que desde el barro me hablan calladas,
y en ellas oigo las voces del Tiempo.

»Yo envié a mis más expertos escribas
por los caminos de Mesopotamia,
la fértil entre el Éufrates y el Tigris,
a visitar los palacios y templos
de las distantes regiones del reino,
a Síppar y Úruk, Ur y Borsippa,
para que recogieran las tablillas
que grabaron en signos cuneiformes
los escribas de épocas remotas
en la antiquísima lengua de Súmer
y también en nuestra acadia escritura.
Ordené que todas estas tablillas,
las que se guardaban en los talleres
o en las viviendas de los eruditos,
se acomodaran en carros de bueyes
y fueran presto traídas a Nínive.
Hice que fueran adecuadamente
almacenadas y clasificadas
por su rango y por su sabiduría;
miles y miles de rojas tablillas,
incontables cual las blancas estrellas,
y que de entre ellas las más valiosas
fueran de nuevo copiadas, grabadas
diestramente en fresca arcilla sin poros.

»Yo, Asurbanipal, rey de Asiria,
señor de hombres y jefe de héroes,
asolador de ciudades y reinos;
yo mandé reunir en la excelsa Nínive,
en el Palacio Que No Tiene Igual,
la más grandiosa de las bibliotecas,
la única que el Tiempo, con su embate
furioso, jamás logrará destruir».

Así hablaba ante quienes le escucharan
Asurbanipal en su Biblioteca.


egm.2019

Revisión del poema publicado en Luz de invierno en octubre de 2010
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4 de diciembre de 2019

Lo que yo admiro

(Eurípides, Bacantes, versos 395-432 en el orden 405-430 / 395-404 / 431-432)

Aquel que habla sabiamente a un necio
será, a menudo, tenido por loco.
Eurípides, Bacantes

¡Ay, si yo pudiera llegar a Chipre,
la isla de Afrodita, donde habitan
los Amores que hechizan nuestras almas!
¡O a Egipto, la tierra que fertilizan
las corrientes de un dilatado río
de cien bocas, y sin que nunca llueva!
¡O a la hermosa morada de las Musas,
Pieria, en la augusta falda del Olimpo!

¡Bromio, llévame allí, báquico guía!
¡Llévame, Bromio, dios del evohé!
Allí habitan las Gracias y el Deseo
y allí se permite que las Bacantes
tengan sus rituales celebraciones.
Dionisio, hijo de Zeus, en los festejos
se goza, y ama a la Paz, que es riqueza
y diosa que guarda a la juventud,

al rico igual que al pobre les ofrece
deleitarse en la alegría del vino,
que ahuyenta el pesar, y aborrece a aquellos
que durante el día y la noche olvidan
disfrutar una existencia feliz
y a los que sabiamente no mantienen
lejos su corazón e inteligencia
de quienes tan solo ansían ser célebres.

Lo sabio no es la sabiduría,
ni el meditar en lo que no es humano.
¡Breve es la vida! Por eso, ¿quién puede
gozar el hoy si busca el infinito?
Son estas, en mi opinión, actitudes
de necios y de mentes insensatas.
¡Lo que las gentes humildes admiran
como uso y práctica, es lo que yo admiro!


egm.2019

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3 de diciembre de 2019

Eteocles y Polinices



Luego contra sus hijos, por el parco sustento resentido, lanzó una maldición de lengua amarga: que por su mano, armada con el hierro, ambos la herencia un día partirían.

Siete capitanes, al pie de las siete puertas apostados frente a otros tantos iguales, dejaron ante Zeus, el que aleja la derrota, todo su broncíneo armamento; pero no así aquellos dos miserables, nacidos de un mismo padre y una misma madre, que, alzando el uno contra el otro las poderosas lanzas, obtuvieron ambos su parte de una muerte en común.
Sófocles, Antígona

Los dos hijos de Edipo, rey de Tebas infausto,
por él ambos malditos y los dos malhadados

—Polinices guerrero y el glorioso Eteocles—,
a la muerte del padre repartirse acordaron
el gobierno de Tebas la de Siete las Puertas,
cada uno en el mando alternándose un año.

El primero Eteocles se elevó sobre el trono
y el primero incumplía el ecuánime pacto:
al hermano negaba su derecho y el cetro
que por sangre debía sobre el reino tebano.

Polinices en Argos se exiliaba en su huida
desposando a la hija del magnánimo Adrasto,
y hacia Tebas, su patria, en campaña marchaba
con las huestes argivas, con hoplitas y carros.

Eran siete caudillos —siete puertas en Tebas—
contra siete los jefes desde Argos llegados.
Se embistieron los héroes; las mujeres gemían,
rehilaban las lanzas y los carros chillaron.

La contienda se extiende bajo el muro y las torres:
se defienden los fieros descendientes de Cadmo,
los argivos se empeñan con gran brío y bravura;
la batalla no vence —incapaz— ningún bando.

Cada príncipe aprecia el valor de sus tropas,
pero el Sino funesto a los dos ha alcanzado:
ya vehementes deciden echar mano a las armas
y en pelea de iguales encontrarse en el campo.

Singular el combate, ejemplar la contienda:
frente a frente acometen el hermano al hermano.
Los cadmeos se callan, los argivos miraban;
las murallas de Tebas en silencio esperaron.

Los dos hijos de Edipo —extranjero en su tierra,
parricida incestuoso, rey de Tebas infausto,
triunfador de la Esfinge por su propia desgracia—,
los hermanos se enfrentan entre ellos y al Hado.

En el aire las lanzas revolaron silbantes
y dos filos gemelos entre sí rechocaron:
dos espadas forjadas en las fraguas escitas,
codiciosas el cuerpo del hermano buscando.

Los dos yelmos se topan, los escudos resuenan;
los argivos miraban, los tebanos callaron.
Con el hierro dos reyes su querella redimen...
y una nube de polvo la atroz lid ha ocultado.

Cuando el manto piadoso de la tierra de Tebas
a la luz la resulta de la lucha ha mostrado
brota un grito del pecho de las cautas mujeres
y las filas de hombres expectantes y exhaustos:

Dos hermanos, dos reyes, dos cadáveres yacen
abrazado uno a otro, uno al otro inmolando.
Los rencores y el odio —la discordia— culminan:
sin rey dejan a Tebas los dos reyes tebanos.

Así el Hado acataba la sentencia implacable,
pues Edipo a sus hijos, en su madre engendrados
—Polinices guerrero y el glorioso Eteocles—,
a los dos los maldijo, su destino sellando.

De la Erinia y los Dioses —él, Edipo— execrado
y entre todos maldito, rey de Tebas infausto.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en el Bou de Sant Pere en 1996
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2 de diciembre de 2019

Huellas desvanecidas



Aquel que ha conocido lo profundo,
aquel que ha sabido todas las cosas,
aquel que ha entendido todo lo oculto.
Epopeya de Gilgamesh

1

Lo que se reconoce en el anverso
es una leve figura imprecisa
sobre un fondo difuso:

Un personaje de alguna leyenda
olvidada hace treinta milenios;
en semiperfil, muestra

glúteos protuberantes, los brazos
alzados. La huella de un animal
se diluye en el suelo.


2

El reverso es la canción de los siglos;
la evolución de una idea sencilla
que deviene epopeya.

El héroe transluce el miedo del hombre.
Corazón rígido, lengua agrietada,
ojos anebulados,

manos ensombrecidas, pene ingrávido;
cada enigma transitando una órbita
entre el sueño y la vida.


3

La Humanidad se consume en el mito.
Los Dioses se descomponen en lodos
de orgullo y desmemoria.

El Tiempo se desintegra y extingue.
Rudos planetas colapsan y caen
hacia el último Caos.

En un cráter de un satélite inerte
la huella de un primitivo humanoide
se confunde en el polvo.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2016
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1 de diciembre de 2019

Compromiso



El viejo acechador del crepúsculo,
aquel que, ardiendo, busca túmulos,
el gozoso tesoro encontró abierto;
el maléfico dragón desnudo
que en la noche vuela envuelto en fuego.
Beowulf, 2270-74

Es un modo de entendimiento ambiguo,
en el que, en cuanto avanza la liturgia,
cada adepto responde

a cada tacto de forma variable;
la combinación de varios individuos
en un vórtex —hallar el flujo puede

ser esencial— exige
un complejo grado de compromiso.
El dragón de sangre, a veces apático,

guarda y suele defender sus valiosos
tesoros; nunca pierde,
aunque no siempre obtenga beneficio.

Cada fiel confía entender qué hace
y quién es, si bien para discernir
su propia identidad

no deja de atravesar los espejos
hasta que el flujo cesa;
el ritmo se diluye en la marea

y vuelve a sus quietas profundidades.
El dragón es paciente
pues sabe que mañana habrá otro eclipse.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2016
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30 de noviembre de 2019

Deshielo



Various Solitary and Terrible Stars.
Many Frosty Nights,many previously Unseen Sky-flowers.
(Varias Estrellas Terribles y Solitarias.
Muchas Noches Glaciales, muchas Flores Celestes nunca antes vistas.)
A. Oswald. Various Portents

Ahora el Dios está bajo los hielos,
Enki, Ishtar, Ra, Zeus, Brahma,
bajo los hielos,
héroes, reyes, sacerdotes, hetairas,
están bajo los hielos,
los quarks, leptones y bosones
aguardan bajo los hielos,
el chamán, la matrona y el psiquiatra,
también bajo los hielos,
los ritos, el arte, el conocimiento,
están bajo los hielos,
la Realidad yace
bajo el sueño de los hielos;

la Tierra ahora está bajo los hielos,
y aun el Sol
está bajo los hielos,
el pez, el pájaro, el insecto, el simio,
bajo los hielos,
esta galaxia y el grupo local
de galaxias, también bajo los hielos,
el Universo —este universo—
aguarda bajo los hielos,
tu Realidad, junto a la mía,
bajo el sueño de los hielos,
el Ente Creador, el Anticristo,
ahí, bajo los hielos;

ahora el hielo está bajo los hielos,
el permafrost,
bajo el hielo de los hielos,
aguardando el deshielo
de la primavera del Tiempo, que
—la masa, la luz, la energía,
bajo los hielos—
no tendrá fuerza suficiente
para deshelar el sueño,
y también el estío hallará hielo
bajo el hielo, hielo eterno ocultando,
apropiándose —en el hielo—
de todos las efímeros presentes;

ahora el Ahora está
soñando —inciertas realidades—
el crítico futuro del deshielo.


egm.2019

Nuevo poema publicado en Luz de invierno escrito en 2017
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