Periodismo metafórico
Acurrucado en un agujero,
el capitán dijo sin dirigirse
a ningún personaje en concreto:
«¿Qué diablos me pasaría por la cabeza
cuando me enrolé en la Creación?».
Un impreciso adjetivo añadió:
«Somos todos unos pringados.
Habrá que reconocerle el mérito
al maldito equipo
que diseñó esos carteles».
El capitán evitó cualquier gesto
que pudiera delatar su aprobación,
aunque al final tuvo que asentir:
«Sí, esos publicistas hicieron
un puñetero buen trabajo. Y míranos».
Mientras, una metáfora
cuyo ánimo solía ser alto pero
que había permanecido en silencio,
llamó la atención de todos
al decir: «Ya no puedo más».
Como si las preocupaciones del capitán
no fueran ya lo bastante graves,
dedicó sus energías de liderazgo
a impedir que la metáfora se partiera,
y no precisamente de risa.
«Sí, amiga metáfora, esto es duro
y a ninguno de nosotros le hace gracia
seguir aún atrapados en este atolladero,
pero estamos ya bastante escasos
de símiles ahora mismo».
La metáfora refunfuñó
(con cierta amargura): «No soporto
tener que agacharme en este agujero
sin al menos intentar lanzarme
y correr hacia alguna fantasía».
Antes de que otro personaje
pudiera detenerla, la metáfora saltó
del agujero en el que estaba acurrucada
y habría cruzado la página a toda velocidad,
pero la Realidad la derribó.
☛ Horizontaltheorist. Metaphorical Journalism (tumblr.com/horizontaltheorist)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026
∼
Metaphorical Journalism
Hunkered in a hole
Captain said to no character
in particular, “whatever
could’ve possibly possessed me
when I signed up for Creation.”
One smudged adjective said,
“all of us are suckers.
Guess we gotta hand it
to the diabolical crew
who designed those posters.”
Captain resisted signs
that might betray agreement
but he finally had to nod
and said, “yeah, those poster artists
did a damn good job. Look at us.”
Meanwhile a metaphor
whose spirits were normally high
but had earlier fallen mute,
called attention to itself,
by saying, “can’t take it no more.”
As if Captain’s concerns
were not weighty enough, he spent
leadership energies to keep
the metaphor from cracking up,
though not the way laughing means.
“yes dear metaphor, this is hard.
None of us exactly enjoy
being stuck so long in this rut.
But we’re already low enough
on similes as it is.”
Metaphor began to mutter
(and a bit bitterly), “can’t take
having to hunker in this hole
without at least taking a shot
at running for a fantasy.”
Before another character
could stop it, the metaphor jumped
out of the hole they hunkered in,
and would’ve charged across the page,
but Reality shot it down.
Évariste Galois
quizá no escribiera toda la noche
pero los papeles esparcidos por los cajones
tenían el trazo elevado del genio
y cómo le habría parecido
durante el duelo en el momento final
la mente que se disolvía
la idea de ser reducido a polvo
*
la noche lo tomaba siempre por todas partes
pero allí estaba la pureza cristalina de los grupos,
la simetría de las rotaciones
el poder arrojar la vida
en el alba fibrosa
cometiendo incluso actos insensatos
las manos en tierra hacia nociones claras
y explicaciones cerradas al mundo
dejar de escribir para aquellos que no escuchan
*
revolucionario colérico metido en la cárcel
lleva a salvo sobre sus hombros
la figura del padre suicida
de un frío inconmensurable
se sale con las manos de piedra
y con un cierto espejismo de belleza
manos clavadas sábana envuelta
en torno a esa muerte
el texto más alto antes de las oscilaciones
*
no tengo tiempo
no tengo tiempo
pero ruego a alguien que dé una opinión
sobre la importancia de estos teoremas
que le encuentre utilidad a descifrar
todo este batiburrillo
*
el genio que se mueve fuera del tiempo
de la inconsistencia de los profesores
y los días que se van entre fervores e imprudencias
la impaciencia produce saltos
en las deducciones de los teoremas
y fuertes rebeliones
rejas de prisiones y de símbolos
quizá no escribiera toda la noche
y quizá otra luz permaneció subterránea
sobrevivir a una prueba impenetrable
puede ser señal de absolución
pero ni siquiera las pruebas sobre el papel estaban completas
y eran demasiado difíciles para un estupor normal
el padre duerme con todas las tropas
y en el cuarto hay sitio para uno
el mundo que llega como una oleada
sin inteligencia y sin gloria
*
negras pertenencias aguas difíciles
cada vez más repeticiones
el grupo de las repeticiones y el desgarrón
y parece así que las simetrías de los cristales
son idénticas a las soluciones de las ecuaciones
al alba el corte final
y la expresión de los ojos no fijada
en ninguna nota
☛ A. Rienzi. The Mathematicians nei labirinti dei numeri e della vita (poesiadelnostrotempo.it)
☛ Évariste Galois (fr.wikipedia)
☛ S. Gutiérrez. Évariste Galois: un genio en la base del álgebra moderna (revistasuma.fespm.es, pdf)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026
∼
Évariste Galois
forse non scrisse tutta la notte
ma le carte disseminate nei cassetti
avevano il taglio sospeso del genio
e come deve essergli sembrata
durante il duello nel momento finale
la mente che si dissolveva
il pensiero di essere ridotto in polvere
*
la notte lo prendeva sempre da tutte le parti
ma c’era la pulizia cristallina dei gruppi
le simmetrie delle rotazioni
il poter lanciare la vita
nell’alba legnosa
compiendo anche atti insensati
le mani nella terra verso nozioni terse
e spiegazioni chiuse al mondo
cessare di scrivere per coloro che non ascoltano
*
rivoluzionario collerico entrato nelle prigioni
porta in salvo sulle spalle
la figura del padre suicida
da un gelo smisurato
si esci con le mani di pietra
e con un certo miraggio di belleza
mani inchiodati lenzuolo avvolto
intorno a quella morte
il testo piú alto prima delle oscillazioni
*
non ho tempo
non ho tempo
ma prego qualcuno di dare un parere
sull’importanza di questi teoremi
che trovi profitto a decifrare
tutto questo guazzabuglio
*
il genio che se sposta fuori dal tempo
dall’inconsisteza dei maestri
e i giorni che filano fra imprudenze e fervori
l’insofferenza produce salti
di deduzioni nei teoremi
e ribellioni forti
grate di galere e di simboli
forse non scrisse per tutta la notte
e forse altra luce è rimasta sotterranea
sopravvivere in una prova impervia
può essere segno di assoluzione
ma neanche le prove su carta erano complete
e troppo difficili per uno stupore normale
il padre dorme con tutte le schiere
e nella stanza c’è posto per uno
il mondo che arriva come un’ondata
senza intelligenza e senza gloria
*
nere appartenenze acque difficili
sempre piú ripetizioni
il grupo delle ripetizioni e lo strappo
e appare cosí che le simmetrie dei cristalli
sono identiche alle soluzioni di equazioni
nell’alba il taglio finale
e l’espresione degli occhi non fissata
in nessun appunto
Nadie habla en el espacio, nadie canta.
J. E. Cirlot
Calmadas —sabios símbolos— espadas
de bardo intelectual, sacro poeta,
cifrado tras las letras con la treta
de no exponer la efigie de las hadas,
sí y no sus varios nombres en variadas
variables que varían la concreta
dicción de una emoción de estricto esteta
dolido de un nadir de nidias nadas;
privado del pasaje del invierno,
mitólogo y mitómano absoluto,
quizá, rehén del mito en barro bruto,
ya ardiendo con la reina del averno
—floridos y azulados sus dragones—
allá puras epístolas entones.
¿Nos extrañaremos, pues, de que Cirlot no exista en un país —España—
donde el Viejo Régimen poético no ha sido ni siquiera puesto en entredicho?
L. Azancot, Poesía de J. E. Cirlot 1966-1972 (1974)
Bronwyn, Permutaciones. VIII
Juan Eduardo Cirlot
Con las manos perdidas en los cielos
de fuego entre las páginas,
con relieves contemplo la blancura
cuerpo de tu celeste cenicienta
negra bajo las piedras
y las azules alas del pantano.
Estrellas en los ojos de las aguas,
corazón sobre el campo de las nubes,
mi Bronwyn en la tierra.
Por el desnudo bosque verde
el mar se descompone en las arenas
grises.
Las olas se aproximan en las hierbas.
La reina del infierno me ha mirado
Juan Eduardo Cirlot
La reina del infierno me ha mirado
con su boca que nace entre pedazos
de luz ensangrentada y envolvente.
La reina del infierno me ha tocado
con su mano de barro que se alarga
por entre las raíces de lo muerto.
La reina del infierno me permite
moverme en sus estratos aplastados
y besar sus espigas insensibles.
La reina del infierno me conduce
al campo en que las flores azuladas
crecen pero hacia abajo para siempre.
La reina del infierno me ha quemado
con sus brazos tan blancos como el odio
que siento todavía al deshacerme.
Dragón de flores rojas
Juan Eduardo Cirlot
Dragón de flores rojas,
luminosa serpiente con azules
crestas, mi corazón
lame tus rocas tersas, el espejo
donde el mar
extiende su metal incandescente.
Sonidos espantosos
me buscan por el cielo
cuando solo
destruyo mi materia espiritual
en hoz de aspiraciones.
Montaña mía, tribu
con banderas naranjas y coral
hacinado, lugar
donde la espuma forma las melenas
y las alas.
Un elevado lazo de fulgores
te quema en tu celeste consistencia.
Bronwyn, n [fragmento]
Juan Eduardo Cirlot
Nor
nor Bronwyn
Rob
rob Bronwyn
Row
row Bronwyn
Wry
wry Bronwyn
Inger, permutaciones [fragmento]
Juan Eduardo Cirlot
Inger
ingerrignir
i grein
Nigerrein ignir
Regni regin
ingir gerin
Ignir nig nigerin
☛ Francisco Ruiz Soriano: Semblanza crítica de Juan Eduardo Cirlot (cervantesvirtual.com)
☛ Juan Eduardo Cirlot (wikipedia.org)
☛ Ciclo #LdeLírica | Encuentro con Victoria Cirlot (youtube.com)
☛ Bronwyn (Simbolismo de un argumento cinematográfico) / por Juan Eduardo Cirlot (cervantesvirtual.com)
☛ Diego Moldes: Bronwyn y El señor de la guerra (zendalibros.com)
☛ Rafael Cómez Ramos: Juan Eduardo Cirlot, Historiador del arte (revistascientificas.us.es)
☛ Alexia Sinoble: La habitación imaginaria (upcommons.upc.edu)
☛ Antología poética / Juan Eduardo Cirlot (cervantesvirtual.com)
☛ J. E. Cirlot, Diccionario de símbolos. Ed. Labor 1992, pdf fotocopiado (uav.online)
☛ J. E. Cirlot, Diccionario de símbolos. Ed. Siruela, pdf incompleto (books.google.es)
egm. 2026
Sueños de ansiedad
Hace un año alguien me regaló 30 leones
y acabo de recordar que los dejé en el desván.
Estoy en un examen de mates, un ataúd, una obra de teatro,
soy literalmente Hamlet y no me he preparado.
T. S. Eliot se ha enterado de que dije que «La tierra baldía»
está sobrevalorada. Hay un hombre con una bayoneta
en un rincón de mi cuarto y estoy a punto de morir
comentando su peculiar elección de armamento.
El mundo entero cuenta conmigo para impedir
que un asteroide aniquile la Tierra,
pero he perdido mi oportunidad porque
hay escasez de medicación para el TDAH
en el espacio. Mis dientes se han vuelto uvas.
Estoy en el sillón del dentista, él me dice
que nunca le ha interesado mucho la poesía,
y yo, que no pasa nada, que a mí tampoco
me ha gustado nunca la odontología.
Entonces escupo pasas por todo el sillón.
Voy conduciendo por un puente cuando recuerdo que soy Dios
y que me he olvidado de guardar el borrador del río Misisipi.
Mi coche se precipita al abismo, he olvidado cómo
subir las ventanillas, el abismo se cuela dentro
y la puerta no se abre y, Dios mío, yo soy ese Dios
que provocó la vergonzosamente poco poética
muerte de Dios y ahora todo el mundo está furioso.
☛ Emily Skaja. Anxiety Dreams (theadroitjournal.org)
☛ emilyskaja.net
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026
∼
Anxiety Dreams
Someone gave me 30 lions a year ago
& I just remembered they’re upstairs.
I’m in a math test, a coffin, a play,
I’m literally Hamlet & I didn’t prepare.
T.S. Eliot found out that I said “The Waste Land”
is overrated. There’s a man with a bayonet
in the corner of my bedroom & I’m about to die
commenting on his niche choice of weaponry.
The whole world is counting on me
to stop an asteroid from obliterating Earth
but I missed my window because
there’s an ADHD medication shortage
in space. My teeth have turned into grapes.
I’m in the dentist’s chair, he’s telling me
he never much got into poetry himself,
& I say that’s okay, I never got into dentistry
either. Then I spit raisins all over the chair.
I’m driving on a bridge when I remember I’m God
& I forgot to save my draft of the Mississippi River.
My car careens into the abyss, I forget how
to roll up the windows, the abyss leaks in
& the door won’t open & oh my God I’m that God
who caused the embarrassingly unpoetic
death of God & now everyone is furious.
Regresión
La senilidad precoz da lugar al desarrollo de una
jovial pedantería. Datos dudosos que antes no tenían
afinidad alguna ahora se unen en un vigoroso corro
que confiere la luz de la Dulce Razón a cavilaciones
paranoicas e ideas descabelladas. Como muestra:
El retroceso en el crecimiento es “regresión”.
A veces en tu vida puede que de repente
des media vuelta y retrocedas al lugar en que
te encontrabas hace tres, o treinta años;
pero quizá no por mucho tiempo, solo
para que todo parezca más sencillo, más fluido.
Pero con la edad, el descenso mareal de la regresión
tira con tal fuerza que desconcierta a los fatigados remeros,
o a muchos de nosotros. Y no ayuda el que las células
que tu memoria necesita (lo que llamamos “ingenio”)
se sequen y mueran como caracolas en la bajamar;
y tampoco importa qué arcanas infusiones bebas
o qué proezas de disciplina mental realices: a no ser
que tu salud supere la norma, tu cerebro se nublará.
(Aunque, por supuesto, sí ayuda ser millonario).
La regresión en la vejez significa confiar en lo que siempre
ha funcionado. Come cosas sencillas; como en la facultad,
el tiempo es oro. Di lo que piensas en voz alta y ríete
si a los chavales no le gusta. Si tenías alguna rareza sexual,
explórala en Internet —en incógnito, por supuesto—
y no te preocupes si tu cuerpo no muestra ningún interés
en absoluto: ahora es tu cabeza la que manda, cariño,
y el enemigo mortal es el Aburrimiento. Lee cualquier basura
que te apetezca; tu mente ha avanzado ya todo lo que podía.
Un hecho: tus últimas relaciones, incluidas las familiares,
son Transacciones. Nadie quiere improvisar a estas alturas.
Tómate tus pastillas. No bebas. No ingieras nada demasiado
placentero. Deshazte de todas las tareas o hábitos tediosos.
Duerme. (duerme) Cuando y donde quieras. (duerme)
Echa a los que molesten. Ronca. (duerme) Los más jóvenes
denominan a estas conductas “infantiloides”.
Y es cierto, en términos de poder.
Solo hay dos tipos más de Regresión.
Una, a la que llaman “análisis de regresión”,
en la que se predice algo como que: a más b(x)
sería = y. Para adivinar
(“predecir”) tuvieron que estudiar todo
lo relacionado con la Probabilidad, y así
surgió la Regresión a la Media.
No, no es un defecto de carácter.
Significa que cuando mides cosas
y obtienes un resultado extraño, como
que el vecino de al lado mide dos metros
con sesenta centímetros, el siguiente
que midas casi siempre
medirá un metro setenta y pico,
justo cerca de la media planetaria.
Por tanto la regresión bla bla bla.
La gente que se dedica a tiempo completo a las mates
no piensa mucho en los mejores nombres nuevos
para las mates que acaban de inventarse.
Solo queda un significado de “regresión”,
el más general posible; en el que toda
la imposiblemente detallada complejidad del universo,
que de todos modos nunca podrá ser aprehendida,
es filtrada y atenuada hasta niveles “espejo”
cada vez más simples, a través de lo que algunos llaman
entropía recursiva, y se reproduce probablemente
ad infinitum pero va perdiendo
todas las partes importantes en el proceso.
El ejemplo más cercano es todo lo que hacen los humanos,
que necesitan sobrevivir “copiando” el mundo
pero convirtiéndolo en glifos empobrecidos, onomatopeyas,
chiboletes, iconos osificados, cantidades sin contexto,
narrativas canceradas por la falsedad, y arte
que copia arte que copió arte que copió arte, lo cual
forma una irreconocible máscara densamente emplastada
y diez-mil-años-de-antigua sobre la realidad.
Ya sé que el argentino dijo que el arte es una adición,
no un reflejo; pero ese mismo hombre argumentó
de forma convincente que todo lo que se puede crear
ha sido ya duplicado infinitas veces y seguirá
siendo repetido laboriosamente por el inescrutable Vacío.
☛ snipehuntpotatosack. Regression (snipehuntpotatosack.tumblr.com)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026
∼
Regression
[dactylic tetrameter]
Early senility brings on a flourish of
jovial pedantry. Factoids that once had no
kinship at all now join hands in a corpulent
hora, conferring the light of Sweet Reason on
paranoid musings and brainstorms. For Instances:
[amphibrachic trimeter]
Reversal in growth is “regression.”
At times in your life, you might turn round
and suddenly run back to where you
were years ago, three years or thirty;
but hopefully not for too long, just
to make things seem simpler, smoother.
[iambic pentameter]
But when you age, the ebb tide of regression
sucks strong enough to boggle tired paddlers,
or lots of us. It doesn’t help that cells
you need for memory (what we call “smarts”)
dry up and die like winkles at low tide;
and no, it doesn’t matter which arcane
botanicals you drink or mental feats
of discipline perform – unless your health
is better than the norm, your brain fogs up.
(Of course it helps to be a millionaire.)
[trochaic heptameter]
Old-age regress means depending on what always worked good.
Eat what’s simple, like you did in college, time is precious.
Say what’s on your mind, out loud, and laugh when kids don’t like it.
If you had a sexual quirk, pursue it on the Web –
anonymous, of course – and never mind your body shows no
interest whatsoever: it’s your head in charge now, honey,
and the mortal enemy is Boredom. Read whatever
crap you like, your mind’s improved as much as it can get now.
Fact: the last of your relationships, including family,
are Transactions. No one wants to improvise at this point.
Take your pills. Don’t drink. Don’t swallow anything too pleasant.
Rid yourself of all uninteresting chores or habits.
Sleep. (sleep) When and where you want. (sleep) Kick disturbers. Snore. (sleep)
Youngsters call these behaviors childlike. True, in terms of power.
[Iambic tetrameter]
There’s only two more kinds of it –
Regression. One they call “regression
analysis,” where they predict
some thing, like as in: a plus b(x)
should = to y. To guess
(‘predict’) they had to study all
’bout Probability, and this
turned up Regression To The Mean.
No, not a character defect.
It means that when you measure things
and get a weird result – such as,
the farmer just next door is eight
foot seven inches tall – the next
one that you measure almost all
the time is five foot nine and change,
just near the planetary average.
And so, regression blah blah blah.
The folks who work full time on math
don’t think a lot about the best
new names for math they just made up.
[free verse]
There’s only one meaning of regression left,
the most general possible; in which
the full impossibly detailed complexity of the universe,
which can never be apprehended anyway,
is filtered down and attenuated
to simpler and simpler “mirror” levels below,
through what some call recursive entropy;
reproducing possibly ad infinitum, but losing
all the important parts in the process.
The nearest example is everything humans do,
needing to survive by “copying” the world,
but turning it into impoverished glyphs, onomatopoeia,
shibboleths, ossified icons, quantities without context,
narratives cancered by falsehood, and art
which copies art which copied art which copied art
which forms a thickly plastered unrecognizable
ten-thousand-year-old-mask over reality.
I know, the Argentinean said art is an addition, not reflection –
but the same man argued convincingly that anything creatable
has already been duplicated infinite times, and will
continue to be laboriously repeated by the inscrutable Void.
es el pulso de la bruma sobre los bajíos
es la inercia del bosque retrocediendo hasta el océano
es la danza del mar bajo el cantar del viento
es la postrada perplejidad de los crepúsculos
es la transustanciación del sol en móvil sombra
es un intervalo entre el ocaso y el otoño
es el malviz que engulle las auroras
es el deseo que la cereza siente por el mirlo
es el trébol enamoriscado de la ortiga
es el cónclave de los ratones junto al hórreo
es el perro que gruñe a las arañas del garaje
es el escamoteo del conejo en la función sintáctica
es basura reciclada
es la huella del hada sumiéndose en el lodo
es un pájaro de vaho posado en la banquisa
es la cárcava de escarcha de dióxido de carbono
es el conocimiento sin novas ni cometas
es la inutilidad y utilidad según lo útil y lo inútil
es la necesidad de la innecesaria necedad
es una avispa zumbando en la central eléctrica
es la angustia oculta tras las máscaras sardónicas
es la variante durante la ondulante melodía
es el pillaje ignominioso de imágenes ajenas
es la encabritada balada del cabrón encabronado
es la ampulosidad pedante con la frase flácida
es basura reciclada
es la inquietud de los minutos expectantes
es la arena estrangulada en el reloj atómico
es la clepsidra a las nunca menos siempre
es la puerta automática hacia el infinito
es la oscilación de la aguja mediante el roce del salitre
es la broza y el polvo contra el futuro devaluado
es la azucena en el cúmulo de la escoria de los evos
es el instante que decelera en la losa del dolmen
es la erección del menhir según la lingüística
es la distancia más profunda entre dos puntos
es el punto a punto de caer sobre la i
es un intrincado acertijo de lógica metasemántica
es basura reciclada
es el dado de dios a través de la materia oscura
es la inconsistencia del cuerpo entre los espacios
es la sublimación de la carne en las cloacas del ser
es el último diluvio tras el primer apocalipsis
es la irrefutable cristalización de lo etéreo
es el dolor del hacha y la piedad de la cuchilla
es la atrición de las mariposas en los túmulos
es el ebrio sarcasmo del enterrador en el bautizo
es el doloso perdón de todas las virtudes
es la contrita letanía del clérigo desengañado
es el aleteo del ángel entre las branas inmóviles
es el rosario de las cuentas embrolladas
es basura reciclada
es la introspección de la exobiología
es la bestia estigmatizada en los suburbios
es un barján en cuarto recreciente
es la brumosa calma de la tarde de verano
es el silencio en la noche de ventisca
es un capuz para la lluvia y también para el llanto
es el hilo cortado en mitad del laberinto
es la tiniebla que persiste al final del túnel
es el mapa de los espejismos del mundo
es el miedo a los astros en la humedad de la caverna
es el verbo que se desliza hacia el delirio
es el primitivo balbuceo desde la sabana
es basura reciclada
es la penumbra que atraviesa a la luz
es la muda respuesta del reflejo en el escaparate
es el helado lado incandescente del espejo
es el vaivén de desechos y cadáveres en la rompiente
es el romance de las lapas en los arrecifes
es la golondrina extraviada en los pasillos del aire
es la flecha defraudada que regresa a su carcaj
es la dracma que el viejo loco enterró bajo un haya
es la falsa moneda acuñada por el emperador
es la garabateada hoja suelta recogida del suelo
es la evanescencia del yo en los calendarios
es una artera anciana chismosa y charlatana
es basura reciclada
es el vino nuevo en el agua tempestuosa
es la remisa gota que se deshiela en el alero
es el aguardiente espeso en las tabernas oscuras
es el chillido cínico de las gaviotas desde el vertedero
es la gangrena donde el espíritu pincha en hueso
es un irisado ectoplasma deprimido
es un peñascal de excéntricas astucias
es el extremo del término del límite del borde
es la ruptura radical de las raíces irrompibles
es la rima en la hendidura y el ripio en el guijarro
es el recuerdo inventado y el sentimiento fingido
es la verdad incierta tras la mentira enfática
es basura reciclada
es un reguero de orina evaporándose en la duna
es el metano que ennegrece el cuero en las turberas
es la llama efímera y la ceniza eterna
es la revelación de los secretos infantiles
es el dragón que devora al fénix incendiado
es el impreciso planisferio de un planeta abstruso
es la descomposición de las rosas en las ciénagas
es el centelleo de la nieve en torno a los alerces
es la prosodia de las algas en la bajamar dormida
es la nostalgia sin ausencia ni pertenencia
es la oración carcomida en el cuarto polvoriento
es la directa parrafada seca y bárbara
es basura reciclada
es la urgencia del limpiaparabrisas retrasado
es el bramido ronco de las cifras y los códigos
es la circunvolución de los circuitos concéntricos
es la herramienta calibrada de la insensatez
es la perfidia del hábil artesano de las teclas
es la furia lasciva contra el solsticio disfrazado
es la hojarasca que combustiona en el neocórtex
es la música que jamás escuchan los videntes
es la parca afinando los sintetizadores
es una rata en un bidón de gasoil congelado
es la encrespada estridencia de los adjetivos
es el fluido flujo fluorescente de la palabra
es basura reciclada
es la bilis desbocada del unicornio descornado
es el relámpago de serotonina en el perineo
es el condón anudado y arrojado entre los tojos
es el severo amargor del amor sincero
es la reverberación de los besos indeseados
es el brote de clamidia y la propagación de la sífilis
es la muchachita en el baile del higo chungo
es un pene pintarrajeado en la fachada de tu casa
es una niña vendiendo flores en el prostíbulo
es la corazonada del filósofo onanista
es el hablar de lo que es y de lo que ni es ni habla
es un claro campo de amapolas desangradas
es basura reciclada
es la contorsión discordante del discurso
es la macla polisémica del mineral polisintético
es el so y el cabe ante y contra el vía y el versus
es un rígido sudario de preceptos y principios
es el fraude en el concurso de bizcochos iletrados
es la colusión siniestra del sujeto y el objeto
es el argumento extenuado en el zulo de la retórica
es el tono mediocre del imitador apático
es el recalcitrante abuso del desconocimiento
es el vertiginoso tobogán de los sintagmas
es la berrea impresa y la ñoñez en las pantallas
es el remedio para la herida de la más terrible daga
es basura reciclada
es la inexistencia de eternidad ante el vacío
es el erizo que se ovilla ante el cangrejo ermitaño
es el participio ahogado por el lago de los gerundios
es un sauce lluvioso en la ciudad alcohólica
es la idea perdida y hallada en un verso
es el sufrido gemido obsesivo como un latido
es tu savia y es mi semen y es la sangre
es una sabia y hermosa y muy perversa meretriz
es la lumia abrazada al cuello de la eufonía
es una hueca y pretenciosa nonada
es una ligera adición y una intensa manía
en el tremor del tiempo: la poesía,
definitivamente basura reciclada.
egm. 2026
El valle abandonado
¿Te imaginas lo que es estar solo
tanto tiempo que podrías salir
en la noche y echar un cubo al pozo
para sentir que algo ahí abajo
tira del otro extremo de la cuerda?
☛ Jack Gilbert. The Abandoned Valley (thecommononline.org)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026
∼
The Abandoned Valley
Can you understand being alone so long
you would go out in the middle of the night
and put a bucket into the well
so you could feel something down there
tug at the other end of the rope?
Cenicienta
Siempre escuchas lo de:
El fontanero con cinco hijos
al que le toca la lotería.
De los lavabos a los millones.
Ese rollo.
O lo de la niñera,
una dulce golosina danesa
que se camela al hijo mayor.
De los pañales a las marcas de lujo.
Ese rollo.
O el lechero que reparte a los ricos,
huevos, queso, mantequilla, yogur, leche,
en su furgón blanco como una ambulancia,
que se mete en el ladrillo
y amasa una fortuna.
De los desnatados al buen vino en la comida.
O la limpiadora
que va en el autobús cuando se estrella
y cobra una pasta del seguro.
De la fregona a las tiendas exclusivas.
Ese rollo.
Una vez
la mujer de un ricachón en su lecho de muerte
le dijo a su hija, Cenicienta:
«Sé obediente. Sé buena. Entonces te sonreiré
desde el cielo por una rendijita entre las nubes».
El hombre volvió a casarse con una divorciada
con dos hijas, bastante guapas
pero con corazones duros como bates de béisbol.
Cenicienta les hacía de criada.
Dormía cada noche en la cocina llena de hollín
y andaba por ahí con pinta de engrasador.
Su padre trajo regalos de la capital,
joyas y vestidos para las otras,
pero solo un brote de acebo para Cenicienta.
Ella lo plantó junto a la tumba de su mamá
y el brote creció hasta convertirse en un árbol
en el que se posó una paloma blanca.
Cada vez que ella deseaba algo, la paloma
lo dejaba caer en el suelo como un huevo.
El ave es importante, criaturas, no la perdáis de vista.
Después llegó el baile, como ya sabéis.
Era un mercado matrimonial.
El príncipe buscaba esposa.
Todas, menos Cenicienta, se prepararon
y se acicalaron para el acontecimiento.
Cenicienta suplicó que también la dejaran ir.
Su madrastra arrojó un saco de lentejas
a las cenizas del fogón y le dijo: «Recógelas
en una hora y podrás ir».
La paloma blanca llamó a todos sus amigos;
acudieron todas las cálidas alas del terruño
y recogieron las lentejas en un santiamén.
«No, Cenicienta —dijo la madrastra—,
no tienes buena ropa y no puedes ir al baile».
Así son las madrastras malvadas.
Cenicienta corrió al acebo junto a la tumba
y gritó como una cantante de ópera:
«¡Madre! ¡Madre! ¡Tórtola mía,
llévame al baile del príncipe!».
Y el ave dejó caer un vestido dorado
y unos diminutos y delicados zapatitos a juego.
Un bulto bastante grande para un simple pájaro.
Así que allá fue. Lo cual no es ninguna sorpresa.
La madrastra y sus hijas no pudieron
reconocerla sin su cara tiznada de ceniza
y el príncipe la tomó de la mano al instante
y bailó solamente con ella toda la tarde.
Al caer la noche pensó que lo mejor sería
regresar. El príncipe la acompañó a su casa
y ella desapareció dentro del granero
y aunque el príncipe cogió un hacha y lo abrió,
ella se había esfumado. De vuelta a su ceniza.
Estos sucesos se repitieron durante dos días.
Sin embargo, al tercero el príncipe
mandó cubrir la escalinata del palacio con cera
y Cenicienta se resbaló y dejó atrás uno de sus zapatitos.
Así él buscaría a quien le quedara bien el zapato
y encontraría por fin a su esquiva pareja de baile.
De modo que se dirigió a su casa y las dos hermanas
se alegraron mucho porque tenían unos pies muy lindos.
La mayor entró en una sala para probarse el zapatito,
pero el dedo gordo le estorbaba, así que simplemente
se lo cortó y se puso el zapato.
El príncipe cabalgó con ella hasta que la paloma blanca
le dijo que mirara toda la sangre que chorreaba.
Es lo que pasa con las amputaciones.
No se curan por arte de magia.
La otra hermana se rebanó el talón,
pero la sangre habló, como suele hacer.
El príncipe se estaba cansando.
Empezaba a sentirse como un vendedor de zapatería.
Pero hizo un último intento.
Esta vez el pie de Cenicienta encajó en el zapato
como una carta de amor en su sobre.
A la ceremonia nupcial
acudieron las dos hermanas para lloriquear su favor
pero la paloma blanca les sacó los ojos a picotazos.
Les quedaron dos huecos
como cucharas soperas.
Cenicienta y el príncipe
vivieron, según dicen, felices para siempre,
como dos figurillas en una vitrina de museo,
sin nunca preocuparse del polvo ni la ceniza,
sin nunca discutir sobre las vacaciones,
sin nunca repetir la misma historia varias veces,
sin nunca echar barriga con los años,
con sus adorables sonrisas pegadas para la eternidad.
La típica parejita de cuento.
Ese rollo.
☛ Anne Sexton. Cinderella (allpoetry.com)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026
∼
Cinderella
You always read about it:
the plumber with the twelve children
who wins the Irish Sweepstakes.
From toilets to riches.
That story.
Or the nursemaid,
some luscious sweet from Denmark
who captures the oldest son's heart.
from diapers to Dior.
That story.
Or a milkman who serves the wealthy,
eggs, cream, butter, yogurt, milk,
the white truck like an ambulance
who goes into real estate
and makes a pile.
From homogenized to martinis at lunch.
Or the charwoman
who is on the bus when it cracks up
and collects enough from the insurance.
From mops to Bonwit Teller.
That story.
Once
the wife of a rich man was on her deathbed`
and she said to her daughter Cinderella:
Be devout. Be good. Then I will smile
down from heaven in the seam of a cloud.
The man took another wife who had
two daughters, pretty enough
but with hearts like blackjacks.
Cinderella was their maid.
She slept on the sooty hearth each night
and walked around looking like Al Jolson.
Her father brought presents home from town,
jewels and gowns for the other women
but the twig of a tree for Cinderella.
She planted that twig on her mother's grave
and it grew to a tree where a white dove sat.
Whenever she wished for anything the dove
would drop it like an egg upon the ground.
The bird is important, my dears, so heed him.
Next came the ball, as you all know.
It was a marriage market.
The prince was looking for a wife.
All but Cinderella were preparing
and gussying up for the event.
Cinderella begged to go too.
Her stepmother threw a dish of lentils
into the cinders and said: Pick them
up in an hour and you shall go.
The white dove brought all his friends;
all the warm wings of the fatherland came,
and picked up the lentils in a jiffy.
No, Cinderella, said the stepmother,
you have no clothes and cannot dance.
That's the way with stepmothers.
Cinderella went to the tree at the grave
and cried forth like a gospel singer:
Mama! Mama! My turtledove,
send me to the prince's ball!
The bird dropped down a golden dress
and delicate little slippers.
Rather a large package for a simple bird.
So she went. Which is no surprise.
Her stepmother and sisters didn't
recognize her without her cinder face
and the prince took her hand on the spot
and danced with no other the whole day.
As nightfall came she thought she'd better
get home. The prince walked her home
and she disappeared into the pigeon house
and although the prince took an axe and broke
it open she was gone. Back to her cinders.
These events repeated themselves for three days.
However on the third day the prince
covered the palace steps with cobbler's wax
and Cinderella's gold shoe stuck upon it.
Now he would find whom the shoe fit
and find his strange dancing girl for keeps.
He went to their house and the two sisters
were delighted because they had lovely feet.
The eldest went into a room to try the slipper on
but her big toe got in the way so she simply
sliced it off and put on the slipper.
The prince rode away with her until the white dove
told him to look at the blood pouring forth.
That is the way with amputations.
They just don't heal up like a wish.
The other sister cut off her heel
but the blood told as blood will.
The prince was getting tired.
He began to feel like a shoe salesman.
But he gave it one last try.
This time Cinderella fit into the shoe
like a love letter into its envelope.
At the wedding ceremony
the two sisters came to curry favor
and the white dove pecked their eyes out.
Two hollow spots were left
like soup spoons.
Cinderella and the prince
lived, they say, happily ever after,
like two dolls in a museum case
never bothered by diapers or dust,
never arguing over the timing of an egg,
never telling the same story twice,
never getting a middle-aged spread,
their darling smiles pasted on for eternity.
Regular Bobbsey Twins.
That story.
Yo me vi rodeando el mundo.
M. D. Ostiz Espila
Cast a cold eye
on life, on death.
Horseman, pass by!
W. B. Yeats
En el principio era el vacío
que fue llenándose de tiempo
que después urdía el espacio
mientras el cuark daba sus dimensiones
al cósmico potaje primordial,
el universo rodeaba el mundo,
no sabes cómo sufrí,
prosperó la tierra sobre la roca,
escampaba en la tundra
tras el tumbo de la sizigia astral,
descendió desde la fronda inestable
la gota que aviva el vaso
en la pútrida charca de los evos,
cabalga, jinete, galopa
hasta el exacto centro del breñal,
en donde no existen tiempo ni espacio
y la fuerza electromagnética
sigue guardada en el cofre,
grava en el yermo,
de la sabiduría insustancial,
y abajo se fue al carajo
y arriba también se iba,
pero ¿quién tú erraste que eras?
déjate de roneo,
mi persistente amor circunstancial,
que el queso tiene ya bastante oreo,
y encanto hizo otro tanto
y extraño, también ya antaño,
polvo en el páramo,
dadme una sola premisa cabal
y desquiciaré el cosmos,
y cima rizó la rima
y fondo se fue muy mondo,
en éxtasis, la singularidad
excretó un puro caos genital,
el huracán arranca el brezo
pero olvida algunas raíces
en donde nadie ha ido, nadie va,
ante un túmulo de granito
renunciaré a mi esencia incidental,
ningún nudo es imposible
para la culebra en el prado,
grita en la selva, salta en la sabana,
para el reptil en su cubil
o la elíptica boa en el marjal,
las coordenadas del tiempo
se ocultan detrás de la realidad,
invoca a la bestia que amas
en esta tierra que temes,
perpleja, hermosa, ingente y eventual,
danza la danza primera
cuando en feéricas noches sin luna
las estrellas no vacilen ahí,
ni para ti ni por mí,
en la ciega ciénaga celestial,
galopa, Peredur, cabalga,
durante ya mucho han ardido
y seguirán burlándose después
de nuestra última disolución
en la aséptica nada inmaterial,
cabalga, ebrio jinete,
a la más profunda irrealidad,
tal vez en el bentos arcano
anémonas, algas y arena
quieran ser el ensueño del coral,
explora el valor de los mitos,
silencio oscuro en los suburbios,
en la estepa amazonas,
dame un poco de tu fango de estrellas,
toma mis genes de neandertal,
oh dueña de la gran caverna,
jamás has jugado en la playa en otoño,
oh tu quiebra de dionea,
puño y brazo arriba y abajo
con furibunda furia funeral,
versus los versos subvertidos,
azorado, azuzado y azotado
por cualquiera de las tantas incógnitas
que te ayudan a subsistir,
cabalga el ralo abrojo del erial,
sucede, en primer lugar,
que de la fábula, la miga
es que lo cierto es que la hormiga
jamás aprendió a remar
ni cantó salmo alguno del misal,
preferiría que no pero sí,
por lo tanto investiga el miedo
y el oscuro silencio de los bloques,
eh, Perlesvaus,
¿dónde habrás extraviado tu graal?
allá el mizo ni vive ni la diña,
rodeando el mundo, no sabes
de qué manera morí,
los cuantos difractan la luz
en las rendijas del pulso espectral,
sí, los días están muy flojos,
ay, descomedida desdicha
haber nacido para atornillarlos,
si bien a veces la belleza
es el falso don de un hado fatal,
krummholz bajo la nieve,
nadie quiere, nadie da,
solo el espacio vigila al espejo,
solo el zorro del desierto distingue
la entera incorporeidad del nagual,
la urdidora del tiempo,
parva araña de los milenios,
la tegenaria acomodó su tela
entre las vigas del salón,
lejos de la lámpara de cristal,
qué repuñetera desgracia,
me abría sus montes de cromo
y me vedaba sus valles de iridio,
pronto averigüé que no discernía
tal revirado proceso mental,
porque solo en la subrazón subsisto,
rodeando el mundo y no sabes
cuántos cuantos padecí,
obvia al ciprés sobre el collado,
aunque rompe la rama, el vendaval,
nadie estuvo, nadie está,
y es eléctrico el amor,
y es ele-eléctrico-trico el ardor,
la eternidad es todo el tiempo,
desde, allá, el principio hasta, allí, el final,
líquenes en la taiga helada,
brinca en el bosque, chilla en la turbera,
y al fin deduje que ni el hada,
sí, Percevaus,
percibía este vuelco intelectual,
oh, sibila, tú
aún al kuros recuerdas, erecto
so los capiteles del templo,
mas yo sí podía alcanzarlos
según seguía la danza ritual,
multiplica tu saber por el radio
de un gluon, oh, el extraño encanto
de ir de arriba hasta el fondo
y desde abajo a la cima
como y cual partícula elemental,
mira al firmamento, aúlla en la hoya
a los longiexpectantes
decenas de centenas de millares
de millones de universos
en tu somnolienta mente animal,
entretejía la araña sus hilos
justo en las caries del león,
expertos en razones infundadas
tacharon líneas, suprimieron páginas
del apacible poema invernal,
oh, inusitado infortunio
el haber nacido yo
en estos días complacidos
en la medida del eco de un cuark
mediante el zum del tiempo transversal,
el viento ejecuta a las hojas
pero indulta al aislado tallo
como una fútil ofrenda a las nubes,
el presente es un reflejo
del paso del futuro ocasional
y el futuro es tan viciado
cuanto el pasado es impuro,
pero ahora estoy buscando un espejo
que ya no pueda atravesar,
danza y avanza en la danza tribal,
nadie ha visto, nadie va,
nadie ha ido y nadie ve
que no hay nadie y nunca habrá,
tan solo el dolor te enseña a sufrir,
aquí o en cualquier precario pedregal,
desde las murallas de Uruk
veía los cadáveres flotando
por entre los junquerales del río,
hey, Parzival,
¿en dónde hostias olvidaste el grial?
silencio y tiniebla en suburbia,
preferiría que sí pero qué,
allí no ha muerto el mico ni vivió
y los cuantos hipnotizan la luz
sobre la urdimbre del tiempo inercial,
yamnayas en las playas,
lo que ignoras es todo lo que sabes,
oh, no torturéis, desalmados,
mi alma caducifolia
con las sirenas de cada arenal,
del golfo de Botnia al abra de Aldán,
ya me voy a los arrecifes
a terminar aturdido y a solas
mi urente aguardiente de guindas,
el viento envía hojas de nogal
hacia los hondores del mar,
sibila, oí tu voz
y aun pienso que descifré tus enigmas,
sí, la eternidad no es tan larga
que no pueda tener un fin cabal,
contra el gemido de la tempestad,
pero iba entonces algo sobrio
y no creo que llegue a recordarlos,
oh, no atormentéis, desmedidos,
mi pobre alma infinitesimal,
el chamán se orinó en las manos
y el profeta eructó su antientropía
sobre el oleaje de la resaca,
espumas y aerosoles,
gritos entre el grito del temporal,
va la gota a la poza primigenia,
la gravedad se incrementa
hasta que no permite ni pensar,
piezoeléctrico el ardor
que fluye a la humedad del cenagal,
crambe en la duna,
cadáveres entre los juncos
cabe las nuevas murallas de Ur,
guay, Perceval,
baila y rebaila tu baile ancestral,
a hierro mueren las estrellas,
como los humanos, y sus cadáveres
devienen frías supernovas
y púlsares y estrellas de neutrones
que yacen el abismo sideral,
reducidas a polvo y gas
que realimentan al universo
del modo en que en el cieno tus despojos
realimentarán al cieno
y renovarán el ciclo vital,
y por fin será el vacío del tiempo,
sargazo sobre la peña,
luego de órbitas y esferas
la sirena en los arrecifes
susurra su cantilena a la sal,
deja que la música ahuyente al miedo,
no silbes en la penumbra,
páginas manuscritas extirpadas
de algún cuaderno escolar,
musgos debajo del hielo aluvial,
guiado futuro, inseguro pasado,
nunca ha habido y no será,
humanos, en verdad no os merecéis
ni la lluvia de que estáis hechos,
peleles de la barriada global,
el kuros permanece empalmado
so los frisos de la ciudad sagrada,
ruge feroz en el soto,
corre salvaje en el páramo,
alza tu fuerza de neandertal,
nunca ha sido y nada habrá
en los vértices del espejo,
mais, sire Perzeval:
la eternidad no es tan larga
si sabes resistir hasta el final.
egm. 2026
¿Cuál es el eco,
cuál es la sombra
que al eco asombra
y en sombra es hueco?
Es eco o sombra
o es sombra o eco
y es huero hueco
que a sí se asombra:
apenas eco,
acaso sombra,
el Hombre asombra
de mero hueco.
No es luz, es sombra;
no es voz, es eco.
egm. 2026