6 de enero de 2014

Joán Núneɀ Camanés


Cinco Cantigas de Amigo


I

—Hija: si a lo mejor
a vuestro amigo a ver
voy, pues muere de amor
por vuestro buen querer,
¿vendréis conmigo allí?
—Por Dios, madre, iré, sí
.

—Pues os quiere tan bien,
que no puede vivir,
decidme algo también,
pues yo allá quiero ir:
¿vendréis conmigo allí?
—Por Dios, madre, iré, s
í.

—Siempre penar lo vi
por vos, y muerto es ya,
hija, y pues allí
nadie conmigo va,
¿vendréis conmigo allí?
—Por Dios, madre, iré, sí
.



II

Visteis, hija, que el otro día
os dije yo qué gran placer
tendría en que fuerais a ver
a vuestro amigo que moría;
no os lo decía por su bien,
sino porque me dijo quien
lo vio que ya no sanaría.

Si no, jamás os mandaría
a verlo, mas oí decir
a quien así lo vio sufrir
que tan afligido yacía
que nada lo iba a curar;
por eso os lo quise mandar,
porque algún mal de ello os vendría.

Y, porque ya nunca podría
él hablaros ni os conocer
ni vuestro consuelo tener,
aunque tanto y bien os quería,
os mandé ir a verlo yo,
y por otro motivo no,
ay, hija, por santa María.



III

Por Dios, amigo, ya tiempo pasó
sin que yo os viera, y sabed porque no:
porque mi madre no os quiso ver.

Me prohibió que por causa alguna aquí
os viera nunca, y por esto no os vi,
porque mi madre no os quiso ver.

Yo os vería, no habría nada igual,
pues lo rogué, mas me iría muy mal,
porque mi madre no os quiso ver.

Rogué por veros, pero que estos dos
mis ojos os vieran no quiso Dios,
porque mi madre no os quiso ver.

No me debierais vos culpa poner,
amigo, porque yo no os osé ver.



IV

Id, ay madre, pronto a ver a mi amigo
que está afligido pues no habla conmigo,
e iré yo con vos, si vos lo quisierais.

Afligido y sin verme muere ya;
ay madre, id a verlo, y él sanará,
e iré yo con vos, si vos lo quisierais.

Pues muere y me quiere de corazón,
madre, id y sanará su aflicción
e iré yo con vos, si vos lo quisierais.



V

Por Dios, damas, cuando pueda ver
a mi amigo, y él conmigo hablar,
nunca en el mundo, a mi pensar,
fue tan alegre alguna mujer
cual yo, cuando él pueda venir,
aunque triste cuando se haya de ir.



Nota
Cantiga V, venher: Ver nota → Pero García Burgalés.

☛ Universo Cantigas. Joan Nunez Camanez
☛ B. D. Lírica Profana Galego-Portuguesa. Johan Nunez Camanez
☛ Cantigas Medievais Galego Portuguesas. João Nunes Camanês
☛ Rip Cohen, 500 Cantigas d’ Amigo: Edição Crítica / Critical Edition
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2014


∼

I

—Se eu, mha filha, for
voss’ amigo veer,
porque morre d’ amor
e non pode viver,
iredes comig’ i?
—Par Deus, mha madre, irei.

—Pois vos quer tan gran ben
que non pode guarir,
dizedem’ unha ren,
pois eu alá quero ir:
iredes comig’ i?
—Par Deus, mha madre, irei.

—Sempre lh’ eu coita vi
por vós, e mort’, ai,
filha, pois eu vou i
e mig’ outrén non vai,
iredes comig’ i?
—Par Deus, mha madre, irei.


II

Vistes, filha, noutro día
u vos dix’ eu que gran prazer
eu avía d’ irdes veer
voss’ amigo que morría;
non vo-lo dix’ eu por seu ben,
mais porque mi dissera quen
o viu que ja non guarría.

Por al vos non mandaría
veelo, mais oí dizer
a quen o viu assí jazer
que tan coitado jazía
que ja non guarira per ren;
mandeivo-lo veer por én,
por mal que vos del sería.

E, porque non podería
falarvos nen vos conhocer
nen de vós gasalhad’ aver,
pero vos gran ben quería,
mandeivo-lo veer entón
por aquesto, que por al non,
filha, par santa María.


III

Par Deus, amigo, muit’ á gran sazón
que vos non vi, e vedes porque non:
porque vos non quis mha madre veer.

Defendeumi que per nenunha ren
nunca vos visse, nen vos vi por én,
porque vos non quis mha madre veer.

Víravos eu, non fezera end’ al,
poi-lo roguei, mais estar m’ ía mal,
porque vos non quis mha madre veer.

Rogueilh’ eu que vos viss’, e non quis Deus
que vos vissen aquestes olhos meus,
porque vos non quis mha madre veer.

Non mi devedes vós culpa ponher,
amigo, ca vos non ousei veer.


IV

Id’, ai mha madre, vee-lo meu amigo
que é coitado porque non fala migo,
e irei eu convosco, se vós quiserdes.

Tan coitad’ é que morrerá se me non vir;
id’, ai mha madre, veelo, polo guarir,
e irei eu convosco, se vós quiserdes.

Porque el morr’ e me quer ben de coraçón
ide veelo, mha madr’, e guarrá entón
e irei eu convosco, se vós quiserdes.


V

Par Deus, donas, quando venher
meu amig’ e migo falar,
nunca no mund’, a meu cuidar,
foi outra tan leda molher
com’ eu serei, des que o vir,
mais pero triste serei d’ ir.




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5 de enero de 2014

Pero García Burgalés


Dúas Cantigas de Amigo


I

Ay, madre, yo os lo digo:
me ha mentido mi amigo;
furiosa estoy con él.

Pues lo había jurado
y él mintió de grado,
furiosa estoy con él.

No fue a donde debía,
y así, desde ese día,
furiosa estoy con él.

Él de mí no se ha ido,
mas, porque me ha mentido,
furiosa estoy con él.



II

¿Ya no os acordáis, amigo,
del agravio que me hicisteis?
Jurasteis hablar conmigo,
y yo fui, y vos no vinisteis;
¿y queréis hablar conmigo?
Pues no querré yo, amigo
.

Prometisteis que, a porfía,
vendríais muy de seguro
antes de acabar el día;
me mentisteis, ay perjuro,
¿y queréis hablar conmigo?
Pues no querré yo, amigo
.

¿Y aun así me rogaréis
que os hable en buena fe?
Yo, por todo lo que hacéis,
que no os conozco diré;
¿y queréis hablar conmigo?
Pues no querré yo, amigo
.



Nota
Cantiga II, venhestes: En algunas formas del verbo venir los copistas suelen confundir este verbo con ver, escribiendo veer o veher en lugar de venher, o venhestes en lugar veestes; por su parte los especialistas se complacen en añadir más desconcierto a la confusión leyendo estas formas del verbo venir de igual modo que las del verbo ver: veer tanto para veer (ver) como para venher (viñer), o veestes tanto para veestes (vistes) como para venhestes (viñestes). Pero doctores tiene la Filología.

☛ Universo Cantigas. Pero Garcia Burgales
☛ B. D. Lírica Profana Galego-Portuguesa. Pero Garcia Burgalês
☛ Real Academia de la Historia. Pero García Burgalés
☛ Cantigas Medievais Galego Portuguesas. Pero Garcia Burgalês
☛ Rip Cohen, 500 Cantigas d’ Amigo: Edição Crítica / Critical Edition
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2014


∼

I

Ai, madre, ben vos digo:
mentiumi o meu amigo;
sanhuda lh’ and’ eu.

Do que mi ouve jurado,
pois mentiu per seu grado,
sanhuda lh’ and’ eu.

Non foi u ir avía;
mais ben des aquel día
sanhuda lh’ and eu.

Non é de mí partido,
mais, porque mi á mentido,
sanhuda lh’ and’ eu.


II

Non vos nembra, meu amigo,
o torto que mi fezestes?
Posestes de falar migo,
fui eu e vós non venhestes;
e queredes falar migo?
E non querrei eu, amigo.

Jurastes que toda vía
verriades de bon grado
ante que saíss’ o día;
mentístesmi, ai perjurado,
e queredes falar migo?
E non querrei eu, amigo.

E aínda me rogaredes
que fal’ eu algur convosco?
E, por quanto mi fazedes,
direi que vos non conhosco;
e queredes falar migo?
E non querrei eu, amigo.




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4 de enero de 2014

Nuno Fernándeɀ Torneol


Oito Cantigas de Amigo


I

Levantaos, amigo que dormís las mañanas frías,
todas las aves del mundo de amor decían.
Alegre ando yo.

Levantaos, amigo que dormís las frías mañanas,
todas las aves del mundo de amor cantaban.
Alegre ando yo.

Todas las aves del mundo de amor decían,
y de mi amor y del vuestro ya bien sabían.
Alegre ando yo.

Todas las aves del mundo de amor cantaban,
y de mi amor y del vuestro bien se acordaban.
Alegre ando yo.

Y de mi amor y del vuestro ya bien sabían;
vos les cortasteis las ramas donde venían.
Alegre ando yo.

Y de mi amor y del vuestro bien se acordaban;
vos les cortasteis las ramas en que posaban.
Alegre ando yo.

Vos les cortasteis las ramas donde venían
y les secasteis las fuentes en que bebían.
Alegre ando yo.

Vos les cortasteis las ramas en que posaban
y les secasteis las fuentes donde nadaban.
Alegre ando yo.



II

Aquí veo, hija, a vuestro amigo,
por el que tanto disputáis conmigo,
hermosa.

Aquí veo, hija, al que amáis,
por el que conmigo disputáis,
hermosa.

Por el que vos disputáis conmigo,
le quiero bien, porque es vuestro amigo,
hermosa.

Por el que conmigo disputáis,
le quiero bien, porque vos lo amáis,
hermosa.



III

Ay, madre: mi amigo, al que no vi
hace ya tiempo, dicen que está aquí;
madre: en verdad, alegre estoy yo.

Y siempre le intenté yo daño hacer,
mas, pues ahora él me vino a ver,
madre: en verdad, alegre estoy yo.

Por cuantas penas que por mí ha pasado
nada puedo hacer, mas, pues ha llegado,
madre, en verdad, alegre estoy yo.



IV

Qué pena tan grande he de padecer
de amar amigo y no poderlo ver,
y me echaré en el avellanal.

Qué pena tan grande he de soportar
de amar amigo y no poderle hablar,
y me echaré en el avellanal.

De amar amigo y no poderle hablar,
ni oso la pena que tengo mostrar,
y me echaré en el avellanal.

De amar amigo y no poderlo ver,
ni oso la pena que tengo exponer,
y me echaré en el avellanal.

No oso la pena que tengo exponer
y no me deja su amor distraer,
y me echaré en el avellanal.

No oso la pena que tengo mostrar
y no me deja su amor sosegar,
y me echaré en el avellanal.



V

Yo vi, madre, llegar
los barcos por el mar,
y me muero de amor.

Yo fui, madre, a ver
los barcos al volver,
y me muero de amor.

Los barcos en el mar
yo los fui a esperar,
y me muero de amor.

Los barcos al volver
yo los fui a atender,
y me muero de amor.

Y yo los fui a esperar
y no lo pude hallar,
y me muero de amor.

Y yo los fui a atender
y no lo pude ver,
y me muero de amor.

Y no lo hallé allí,
quien por mi mal yo vi
y me muero de amor.



VI

Muy triste, madre, hoy anda mi amigo,
y yo triste por él, bien os lo digo,
y, si él se me muere, yo moriré.

Y morirá por mí, tan apenado,
y vos también perderéis mi cuidado,
y, si él se me muere, yo moriré.



VII

Se fue aquel día mi amigo de aquí
y no vino a verme, y pues no lo vi,
madre, pronto moriré.

Cuando él me vio, no fue por su bien,
pues ahora muere por mí, y también,
madre, pronto moriré.

Se fue él de aquí y no me osó hablar
ni yo a él, y por eso, de pesar,
madre, pronto moriré.



VIII

—Decidme ahora, hija, por santa María,
cuál es vuestro amigo que a mí os pedía.
—Madre, yo os lo mostraré.

—Cuál es vuestro amigo que a mí os pedía;
si vos me lo mostrarais, lo agradecería.
—Madre, yo os lo mostraré.

—Si vos me lo mostrarais, lo agradecería,
y después yo os diré a qué se atrevía.
—Madre, yo os lo mostraré.



☛ Universo Cantigas. Nuno Fernandez Torneol
☛ B. D. Lírica Profana Galego-Portuguesa. Nuno Fernandez Torneol
☛ Xacopedia. Nuno Fernández Torneol
☛ Real Academia de la Historia. Nuno Fernández Torneol
☛ Cantigas Medievais Galego Portuguesas. Nuno Fernandes Torneol
☛ Rip Cohen, 500 Cantigas d’ Amigo: Edição Crítica / Critical Edition
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2014


∼

I

Levad’, amigo que dormide-las manhanas frías,
toda-las aves do mundo d’ amor dizían.
Leda m’ and’ eu.

Levad’, amigo que dormide-las frías manhanas,
toda-las aves do mundo d’ amor cantavan.
Leda m’ and’ eu.

Toda-las aves do mundo d’ amor dizían,
do meu amor e do vosso en ment’ avían.
Leda m’ and’ eu.

Toda-las aves do mundo d’ amor cantavan,
do meu amor e do vosso i enmentavan.
Leda m’ and’ eu.

Do meu amor e do vosso en ment’ avían;
vós lhi tolhestes os ramos en que siían.
Leda m’ and’ eu.

Do meu amor e do vosso i enmentavan;
vós lhi tolhestes os ramos en que pousavan.
Leda m’ and’ eu.

Vós lhi tolhestes os ramos en que siían
e lhis secastes as fontes en que bevían.
Leda m’ and’ eu.

Vós lhi tolhestes os ramos en que pousavan
e lhis secastes as fontes u se banhavan.
Leda m’ and’ eu.


II

Aquí vej’ eu, filha, o voss’ amigo,
o por que vós baralhades migo,
delgada.

Aquí vejo, filha, o que amades,
o por que vós migo baralhades,
delgada.

O por que vós baralhades migo,
querolh’ eu ben, pois é voss’ amigo,
delgada.

O por que vós migo baralhades,
querolh’ eu ben, poi-lo vós amades,
delgada.


III

Ai, madr’: o meu amigo, que non vi
á gran sazón, dízenmi que é ’quí;
madre: per boa fe, leda m’ and’ eu.

E sempr’ eu punhei de lhi mal fazer,
mais, pois ora veo por me veer,
madre, per boa fe, leda m’ and’ eu.

Por quanta coita el por mí levou
non lhi poss’ al fazer, mais, pois chegou,
madre, per boa fe, leda m’ and’ eu.


IV

Que coita tamanha ei a sofrer
por amar amig’ e non o veer,
e pousarei so lo avelanal.

Que coita tamanha ei endurar
por amar amig’ e non lhi falar,
e pousarei so lo avelanal.

Por amar amig’ e non lhi falar
nen lh’ ousar a coita que ei mostrar,
e pousarei so lo avelanal.

Por amar amig’ e o non veer
nen lh’ ousar a coita que ei dizer,
e pousarei so lo avelanal.

Non lhe ousar a coita que ei dizer
e non mi dan seus amores lezer,
e pousarei so lo avelanal.

Non lhe ousar a coita que ei mostrar
e non mi dan seus amores vagar,
e pousarei so lo avelanal.


V

Vi eu, mha madr’, andar
as barcas eno mar,
e móirome d’ amor.

Foi eu, madre, veer
as barcas eno ler,
e móirome d’ amor.

As barcas eno mar
e foilas aguardar,
e móirome d’ amor.

As barcas eno ler
e foilas atender,
e móirome d’ amor.

E foilas aguardar
e non o pud’ achar,
e móirome d’ amor.

E foilas atender
e non o pud’ i veer,
e móirome d’ amor.

E non o achei i
que por meu mal eu vi,
e móirome d’ amor.


VI

Trist’ anda, mha madre, o meu amigo,
e eu triste por el, ben vo-lo digo,
e, se m’ el morrer, morrer-vos ei eu.

E morrerá por mí, tant’ é coitado,
e vós perderedes meu gasalhado,
e, se m’ el morrer, morrer-vos ei eu.


VII

Fois’ un día meu amigo d’ aquí
e non me viu, e porque o non vi,
madre, ora morrerei.

Quando m’ el viu, non foi polo seu ben,
ca morre agora por mí, e por én,
madre, ora morrerei.

Fois’ el d’aquí e non m’ ousou falar
nen eu a el, e por én, con pesar,
madre, ora morrerei.


VIII

—Dizedem’ ora, filha, por santa María,
qual est o voss’ amigo que mi vos pedía.
—Madr’, eu amostrarvo-lo ei.

—Qual est o voss’ amigo que mi vos pedía,
se mho vós mostrássedes, gracirvo-lo ía.
—Madr’, eu amostrarvo-lo ei.

—Se mho vós amostrardes, gracirvo-lo ía,
e diréivol’ eu logo en que s’ atrevía.
—Madr’, eu amostrarvo-lo ei.




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3 de enero de 2014

Pai Soáreɀ de Taveirós


Tres Cantigas de Amigo


I

Mi amigo, el que antes me decía
que conmigo ya no viviría,
por Dios, damas: aquí está ya.

El que mucho me había jurado
que más no me vería, «Dios loado»,
por Dios, damas: aquí está ya.

Quien juraba que no me vería
por no ser todo como él quería,
por Dios, damas: aquí está ya.

Mejor hizo que lo que decía:
por Dios, damas: aquí está ya.



II

Por Dios, damas: bien podéis vos jurar
que mi amigo me causó gran pesar;
mas, Dios, es que me cree así ganar:
por que se sepa que me quiere bien.

Sufriré que señora me llamó
en los cantares de amor que sacó,
mas él con toda intención me nombró
por que se sepa que me quiere bien.

En sus cantares me vino a nombrar;
veis ahora si me debo quejar,
pues no lo quiso mi amigo evitar
por que se sepa que me quiere bien.

Damas: lo mucho que gana ya ven
por que se sepa que me quiere bien.



III

Cuando se marchó mi amigo,
juró que pronto vendría;
pues no viene a hablar conmigo,
así, por santa María,
nunca más de él me habléis,
ay damas, me lo debéis
.

Prometió, cuando se fue,
que él vendría enseguida,
mas mintió con mala fe
sin temerme y, por mi vida,
nunca más de él me habléis,
ay damas, me lo debéis
.

Él que visteis que decía
que andaba enamorado,
ya que no vino en el día
que yo le había mandado,
nunca más de él me habléis,
ay damas, me lo debéis
.



Nota
Cantiga II: En los manuscritos el pareado final, la finda, aparece colocado al principio de la cantiga, formando parte de una irregular primera estrofa de seis versos. En el orden original el primer verso de esta cantiga es Donas, veeredes a prol que lhi ten.

☛ Universo Cantigas. Paai Soarez de Taveiroos
☛ B. D. Lírica Profana Galego-Portuguesa. Pai Soarez de Taveirós
☛ Xacopedia. Pai Soares de Taveirós
☛ Cantigas Medievais Galego Portuguesas. Paio Soares de Taveirós
☛ Rip Cohen, 500 Cantigas d’ Amigo: Edição Crítica / Critical Edition
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2014


∼

I

O meu amigo, que mi dizía
que nunca máis migo vivería,
por Deus, donas, aquí é ja.

Que muito m’ el avía jurado
que me non visse máis, “a Deus grado”,
por Deus, donas, aquí é ja.

O que jurava que me non visse
por non seer todo quant’ el disse,
por Deus, donas, aquí é ja.

Melhor o fezo ca o non disse:
por Deus, donas, aquí é ja.


II

Par Deus, donas, ben podedes jurar
do meu amigo que mi fez pesar;
mais, Deus, é que cuida mi a ganar,
de lhi saberen que mi quer gran ben.

Sofrer-lh’ ei eu de me chamar senhor
nos cantares que fazía d’ amor,
mais enmentoume todo con sabor
de lhi saberen que mi quer gran ben.

Foim’ el en seus cantares enmentar;
vedes ora se me dev’ a queixar,
ca se non quis meu amigo guardar
de lhi saberen que mi quer gran ben.

Donas, veeredes a prol que lhi ten
de lhi saberen ca mi quer gran ben.


III

Quando se foi meu amigo,
jurou que cedo verría;
mais, pois non vén falar migo,
por én, por santa María,
nunca me por el roguedes,
ai donas, fe que devedes.

Quando se foi, fezme preito
que se verría mui cedo,
e mentium’ e tort’ á feito;
e, pois de min non á medo,
nunca me por el roguedes,
ai donas, fe que devedes.

O que vistes que dizía
ca andava namorado,
pois que non veo o día
que lh’ eu avía mandado,
nunca me por el roguedes,
ai donas, fe que devedes.




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2 de enero de 2014

Vasco Fernándeɀ Praga de Sandín


Catro Cantigas de Amigo


I

Sabéis cuánto hace, amigo, que yo no os pude ver
nunca hasta hoy, por eso en nada hallé placer
y, amigo, a Dios gracias doy
que os ven mis ojos hoy
.

Tuve por vos tal pena yo en mi corazón
que no creí más veros en ninguna ocasión
y, amigo, a Dios gracias doy
que os ven mis ojos hoy
.

Y yo ruego, mi amigo, al que nos hizo, a Dios,
que otra vez nunca viva tanto tiempo sin vos
y, amigo, a Dios gracias doy
que os ven mis ojos hoy
.

Y así bien me lo quiso mi ventura arreglar
que nunca sin vos tuve placer sino en llorar
y, amigo, a Dios gracias doy
que os ven mis ojos hoy
.



II

Vos creéis ahora, amigo, que no os tengo buen querer,
mas nada bueno me venga si algo en el mundo he de ver
que me quitara el deseo
de vos, cuando yo no os veo
.

Y, pese a lo que creéis, en mi corazón guardé
tan grande amor, amigo, que en el mundo nada sé
que me quitara el deseo
de vos, cuando yo no os veo
.

Y nunca más me queráis, y será a la muerte igual,
si supierais que yo, amigo, halle en el mundo algo tal
que me quitara el deseo
de vos, cuando yo no os veo
.



III

Amigo: pues tenéis tan gran pesar
de que con vos yo me pueda enojar,
por Dios, ¿con quién me enojaré,
amigo, o cómo viviré?


Si yo con vos, mi amigo y mi bien,
no me enojara, entonces ¿con quién,
por Dios, con quién me enojaré,
amigo, o cómo viviré?


Si con vos, a quien amo más que a mí,
no me enojo, si se me antoja así,
por Dios, ¿con quién me enojaré,
amigo, o cómo viviré?


Si enojarme con vos no he de poder,
y aun sin razón, cuando lo quiera hacer,
por Dios, ¿con quién me enojaré,
amigo, o cómo viviré?




IV

Cuando mis ojos a vos ya no os ven,
ved que me ocurre, mi amigo y mi bien:
tengo ojos y veo, y no puedo ver,
amigo, lo que me pueda placer
.

Cuando con estos mis ojos a vos
no os puedo ver, y que me valga Dios,
tengo ojos y veo, y no puedo ver,
amigo, lo que me pueda placer
.

Y ya no duermo, ni nunca lo haré,
cuando a vos no os puedo ver, y, a fe,
tengo ojos y veo, y no puedo ver,
amigo, lo que me pueda placer
.

Y mis ojos sin vos, ¿qué bien me dan?,
pues yo con ellos no duermo en mi afán:
tengo ojos y veo, y no puedo ver,
amigo, lo que me pueda placer
.



☛ Universo Cantigas. Vaasco Fernandez Praga de Sandin
☛ B. D. Lírica Profana Galego-Portuguesa. Vasco Fernandez Praga de Sandin
☛ Real Academia de la Historia. Vasco Fernández Praga de Sandín
☛ Cantigas Medievais Galego Portuguesas. Vasco Praga de Sandim
☛ Rip Cohen, 500 Cantigas d’ Amigo: Edição Crítica / Critical Edition
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2014


∼

I

Sabedes quant’ á, ’migo, que m’ eu vosco veer
non pud’, atant’ a oje, que nunca vi prazer
e, amigo, grad’ oj’ a Deus
que vos veen os olhos meus.

Ouv’ eu por vós tal coita eno meu coraçón
que nunca vos cuidara veer nulha sazón
e, amigo, grad’ oj’ a Deus
que vos veen os olhos meus.

E rog’ eu, meu amigo, aquel Deus que me fez,
que nunca eu ja viva sen vós tant’ outra vez
e, amigo, grad’ oj’ a Deus
que vos veen os olhos meus.

E ben assí mho quiso mha ventura guisar
que nunca sen vós ouvi sabor erg’ en chorar
e, amigo, grad’ oj’ a Deus
que vos veen os olhos meus.


II

Cuidades vós, meu amigo, ca vos non quer’ eu mui gran ben,
e a mí nunca ben venha se eu vejo no mundo ren
que a mí tolha desejo
de vós, u vos eu non vejo.

E, maca’ lo vós cuidades, eno meu coraçón vos ei
tan grand’ amor, meu amigo, que cousa no mundo non sei
que a mí tolha desejo
de vós, u vos eu non vejo.

E nunca mi ben querades, que mi será de morte par,
se souberdes, meu amigo, ca poss’ eu ren no mund’ achar
que a mí tolha desejo
de vós, u vos eu non vejo.


III

Meu amigo: pois vós tan gran pesar
avedes de mi vos eu assanhar,
por Deus, a quen m’ assanharei,
amig’, ou como viverei?

Se m’ eu a vós, meu amig’ e meu ben,
non assanhar, dizedem’ unha ren:
por Deus, a quen m’ assanharei,
amig’, ou como viverei?

Se m’ eu a vós, que amo máis ca mí,
non assanhar, se sabor ouver i,
por Deus, a quen m’ assanharei,
amig’, ou como viverei?

Se m’ eu a vós d’ assanhar non ouver,
siquer doado, quando m’ eu quiser,
por Deus, a quen m’ assanharei,
amig’, ou como viverei?


IV

Quando vos eu, meu amig’ e meu ben,
non posso veer, vedes que mi avén:
tenh’ olh’ e vej’ e non posso veer,
meu amig’, o que mi possa prazer.

Quando vos eu con estes olhos meus
non posso veer, se mi valha Deus,
tenh’ olh’ e vej’ e non posso veer,
meu amig’, o que mi possa prazer.

E non dorm’ eu, nen en preito non é,
u vos eu non vejo, e, per boa fe,
tenh’ olh’ e vej’ e non posso veer,
meu amig’, o que mi possa prazer.

E os meus olhos sen vós, que prol mi an?,
pois non dorm’ eu con eles e, de pran,
tenh’ olh’ e vej’ e non posso veer,
meu amig’, o que mi possa prazer.




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1 de enero de 2014

Fernán Rodrígueɀ de Calheiros


Oito Cantigas de Amigo


I

Yo he perdido, madre, creo, a mi amigo:
aunque él me vio, no quiso hablar conmigo,
y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió
.

Aunque él me vio, no quiso hablar conmigo;
mi culpa es, pues sus consejos no sigo,
y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió
.

Mi culpa es, pues sus consejos no sigo,
mas ¿de qué me sirve ahora lo que digo?
y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió
.

Tanto confié en que él bien me quería
que ya no pensé en lo que yo hacía,
y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió
.

Que ya no pensé en lo que yo hacía
e hice daño a quien nunca me lo haría,
y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió
.

E hice daño a quien nunca me lo haría
y así a mí la locura me venía,
y mi soberbia lo impidió,
pues hice lo que él me prohibió
.



II

¿Qué haré yo ahora, amigo,
si ya no queréis conmigo
vivir?,
pues a otro no puedo querer.


Con gran pena me dejarais
si en otro lugar pensarais
vivir,
pues a otro no puedo querer.


Si que os marcháis cierto fuera,
no sé yo como pudiera
vivir,
pues a otro no puedo querer.


Me mataré si dijerais
que así vos sin mí pudierais
vivir,
pues a otro no puedo querer.




III

Hace poco ha venido mi amigo,
pero se va y no quiere conmigo
estar;
ya siempre le habré de añorar
.

Con nada le puedo convencer
que conmigo le consiga hacer
estar;
ya siempre le habré de añorar
.

Yo le ruego y no me quiere ver;
¿qué haré si aquí ya no ha de querer
estar?
Ya siempre le habré de añorar
.



IV

Os diré ahora, amigo, que tanto tiempo ha pasado
que no pude tener nada en que me haya gozado
desde que de aquí partisteis
hasta ahora en que me visteis
.

Desde hoy estaré alegre, mi amigo, puesto que os veo,
y tanto estuve sin nada que me quitara el deseo
desde que de aquí partisteis
hasta ahora en que me visteis
.

Desde hoy ya no os vayáis, si queréis amor conmigo,
pues jamás ha estado alegre este corazón, mi amigo,
desde que de aquí partisteis
hasta ahora en que me visteis
.



V

Me enfadé yo mucho con mi amigo
pues él hace cuanto yo le digo;
porque sé que me quiere bien
me enfado yo con él también
.

Si algún otro me causa despecho,
con él me enfado, y tengo derecho;
porque sé que me quiere bien
me enfado yo con él también
.

Y él ya conoce muy bien mi maña
pues vuelco sobre él toda mi saña;
porque sé que me quiere bien
me enfado yo con él también
.



VI

Yo esperaba a mi amigo y mi madre llegó
y me obligó a irme, lo que mal me pesó;
allá me volveré
y a él lo esperaré
.

Nunca madre a su hija tan mal consejo dé
cual me lo dio la mía, pero ¿yo qué haré?
allá me volveré
y a él lo esperaré
.

Le pesara a mi madre si mal le hiciera así
cualquiera, mas os digo lo que yo haré aquí:
allá me volveré
y a él lo esperaré
.



VII

Madre: pasó por aquí un caballero
y me dejó enamorada, y yo muero,
ay madre, sus amores tomé;
si yo los tomé,
es que los busqué
y otros le entregué;
ay madre, sus amores tomé
.

Madre: un hidalgo por aquí pasaba
y con penar, como estoy, me dejaba,
ay madre, sus amores tomé;
si yo los tomé,
es que los busqué
y otros le entregué;
ay madre, sus amores tomé
.

Madre: pasó, y ojalá no pasara,
quien me dejó que mejor no dejara,
ay madre, sus amores tomé;
si yo los tomé,
es que los busqué
y otros le entregué;
ay madre, sus amores tomé
.



VIII

Me había dicho mi amigo cuando él de aquí partía
que no me quedara triste, porque pronto volvería,
y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada
.

Me había dicho mi amigo, cuando él partió de aquí,
que no me quedara triste, pero tarda y no lo vi,
y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada
.

Que no me quedara triste porque pronto volvería
y me pesa lo que tarda, lo sabe santa María,
y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada
.

Que no me quedara triste, pero tarda y no lo vi,
sin embargo no es a causa de que él no me quiera a mí,
y estoy muy asombrada
pues tarda tal temporada
.



☛ Universo Cantigas. Fernan Rodriguez de Calheiros
☛ B. D. Lírica Profana Galego-Portuguesa. Fernan Rodriguez de Calheiros
☛ Cantigas Medievais Galego Portuguesas. Fernão Rodrigues de Calheiros
☛ Rip Cohen, 500 Cantigas d’ Amigo: Edição Crítica / Critical Edition
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2014


∼

I

Perdud’ ei, madre, cuid’ eu, meu amigo:
macar m’ el viu, sol non quis falar migo,
e mha sobervha mho tolheu,
que fiz o que m’ el defendeu.

Macar m’ el viu, sol non quis falar migo,
e eu mho fiz, que non prix seu castigo,
e mha sobervha mho tolheu,
que fiz o que m’ el defendeu.

E eu mho fiz, que non prix seu castigo,
mais, que mi val ora, quando o digo?
e mha sobervha mho tolheu,
que fiz o que m’ el defendeu.

Fieim’ eu tant’ en qual ben m’ el quería
que non metí mentes no que fazía
e mha sobervha mho tolheu,
que fiz o que m’ el defendeu.

Que non metí mentes no que fazía
e fiz pesar a quen mho non faría
e mha sobervha mho tolheu,
que fiz o que m’ el defendeu.

E fiz pesar a quen mho non faría
e tornous’ én sobre mí a folía
e mha sobervha mho tolheu,
que fiz o que m’ el defendeu.


II

Que farei agor’, amigo,
pois que non queredes migo
viver?,
ca non poss’ eu al ben querer.

En gran coita me leixades
se vós alhur ir cuidades
viver,
ca non poss’ eu al ben querer.

Se aquesta ida vossa
for, non sei eu como possa
viver,
ca non poss’ eu al ben querer.

Matarmh ei se mho dizedes
que vós ren sen mí podedes
viver,
ca non poss’ eu al ben querer.


III

Agora vén o meu amigo,
e quer se log’ ir e non quer migo
estar;
ave-l’ ei ja sempr’ a desejar.

Nunca lho posso tanto dizer
que o comigo possa fazer
estar;
ave-l’ ei ja sempr’ a desejar.

Macar lho rogo, non mh á mester;
mais que farei, pois migo non quer
estar;
ave-l’ ei ja sempr’ a desejar.


IV

Direivos agor’, amigo, ca manho temp’ á passado
que non pudi veer cousa ond’ ouvesse gasalhado
des que vós de mí partistes
tales ora que me vistes.

Des oimais andarei leda, meu amigo, pois vos vejo,
ca muit’ á que non vi cousa que mi tolhesse desejo
des que vós de mí partistes
tales ora que me vistes.

Des oimais non vos vaiades, se amor queredes migo,
ca ja máis non ar foi ledo meu coraçón, meu amigo,
des que vós de mí partistes
tales ora que me vistes.


V

Assanheim’ eu muit’ a meu amigo
porque mi faz el quanto lhi digo;
porque entendo ca mi quer ben
assánhome-lhi por én.

E se m’ outrén faz, ond’ ei, despeito,
a el m’ assanh’, e faço dereito;
porque entendo ca mi quer ben
assánhome-lhi por én.

E ja m’ el sabe mui ben mha manha
ca sobr’ el deit’ eu toda mha sanha;
porque entendo ca mi quer ben
assánhome-lhi por én.


VI

Estava meu amig’ atendend’ e chegou
mha madr’ e fezm’ end’ ir, tal que mal me pesou;
alá me tornarei
e i lo atenderei.

Nunca madre a filha bon conselho deu
nen a min fez a minha, mais, que farei eu?
alá me tornarei
e i lo atenderei.

Pesarlh’ ía a mha madre quenquer que lh’ assí
fezesse, mais direivos que farei eu i:
alá me tornarei
e i lo atenderei.


VII

Madre: passou per aquí un cavaleiro
e leixoume namorad’ e con marteiro,
ai madre, os seus amores ei;
se me los ei,
ca mhos busquei,
outros me lhe dei;
ai madre, os seus amores ei.

Madre: passou per aquí un filho d’ algo
e leixoum’ assí penada com’ eu ando,
ai madre, os seus amores ei;
se me los ei,
ca mhos busquei,
outros me lhe dei;
ai madre, os seus amores ei.

Madre: passou per aquí quen non passasse
e leixoum’ assí penada, mais leixasse,
ai madre, os seus amores ei;
se me los ei,
ca mhos busquei,
outros me lhe dei;
ai madre, os seus amores ei.


VIII

Díssemi a mí meu amigo, quando s’ ora foi sa vía,
que non lh’ estevess’ eu triste, e cedo se tornaría;
e soo maravilhada
porque foi esta tardada.

Díssemi a mí meu amigo, quando s’ ora foi d’ aquén,
que non lh’ estevess’ eu triste, e tarda e non mi vén;
e soo maravilhada
porque foi esta tardada.

Que non lh’ estevess’ eu triste e cedo se tornaría,
e pésami do que tarda, sábeo santa María;
e soo maravilhada
porque foi esta tardada.

Que non lh’ estevess’ eu triste, e tarda e non mi vén,
e pero non é per cousa que m’ el non quera gran ben;
e soo maravilhada
porque foi esta tardada.




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25 de diciembre de 2013

Joseph Conrad

[Los hoyos]

Vosotros no podéis entenderlo. ¿Cómo podríais? Con el sólido pavimento bajo vuestros pies, rodeados por buenos vecinos dispuestos a animaros o a abrazaros, vosotros que pasáis educadamente entre el carnicero y el policía, en el sagrado terror del escándalo, el patíbulo y el manicomio.

¿Cómo podéis imaginar en qué particular región de la primera edad los pies destrabados de un hombre pueden llevarlo por el camino de la soledad, la soledad absoluta sin un policía, por el camino del silencio, el silencio más absoluto, donde no se puede oír la voz de ningún buen vecino que advierta de las murmuraciones de la opinión pública?

Estos pequeños detalles marcan la gran diferencia. Cuando desaparecen hay que recurrir a la propia fuerza innata, a la propia capacidad para la lealtad.

Por supuesto se puede ser tan necio como para equivocarse, incluso tan obtuso como para entender que se está siendo asaltado por las fuerzas de la oscuridad. A mi entender, ningún necio ha vendido jamás su alma al diablo: el necio es demasiado necio o el diablo demasiado diablo; no sé cuál de las dos cosas.

O bien se puede ser una criatura tan tremendamente exaltada como para estar definitivamente sordo y ciego a nada que no sean las visiones y sonidos celestiales. Entonces para uno la tierra es solamente un lugar de paso, y yo no pretenderé decir si ser así representa una ventaja o un inconveniente.

Pero la gran mayoría no es lo uno ni lo otro. La tierra constituye un lugar en el que vivir, donde se deben soportar visiones, y sonidos, ¡y olores también, pardiez! Respirar hipopótamo muerto, por así decirlo, y no contaminarse.

Y ahí, ¿os dais cuenta?, entra la fuerza, la fe en la propia habilidad para excavar discretamente hoyos en los que enterrar las cosas, el poder de dedicación, no a uno mismo, sino a una oscura y fatigosa empresa. Y eso es bastante difícil.


☛ Joseph Conrad. Heart of Darkness (rodriguezalvarez.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013




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22 de diciembre de 2013

Álvaro Cunqueiro

[La sirena Venadita]
Al Faris Ibn Iaquim al-Galizí (1611-1681)

—¡Las Molucas son famosas! Y hay mucho señorío chino en el comercio y las nativas siempre están saliendo del baño y pidiéndole a los árabes que las sequen.

Simbad saca mapa y Sari lo extiende en el suelo, y con la contera de su bastón le dice al piloto por donde caen las Molucas, y se inclina Arfe el Joven y justo donde está la Moluca Mayor encuentra un cabello largo y dorado y se lo enseña a Simbad.

—¿Acaso es rubita de pelo?

Simbad se pone colorado, cierra los ojos y asiente tres o cuatro veces con la cabeza. Deja el bastón, y con ambas manos coge el cabello que le ofrece Arfe el Joven, roza la mejilla con él, suspira, envuelve la hebra de oro en un dedo figurando un anillo, besa allí y cuenta:

—¡Ay, Venadita, Venadita! ¡Pues como nunca llegué en todo este tiempo repasando mares a donde cae la Moluca Mayor, no pude darme cuenta de que ella me había dejado este recuerdo de seda! Una sirena del mar llamada Venadita, amigo mío. Se sentaba a mi lado y quería que le enseñase por mapa por donde vendría a verme. ¡Mira que si llega a venir a darme serenata desde el Yadid! Pequeñita, ninguna como ella, y toda vestidita de su cabello dorado, y se sentaba en la arena de la playa —eso sí, manteniendo algo de cola en el mar; las sirenas pueden estar en tierra firme a condición de mantener una pizca de su parte de pez tocando agua…—, se sentaba, digo, y todo era probar mi ropa, mi pamela, mi capa de damasco, mi chilaba de lino albar, mi camisola de verano... Todo le iba sobrado, claro es, que fue el encuentro por cuando yo andaba en las doscientas libras nuestras, que me pesé para ver cuanto podría con sus patas el Ave Roc. Pero la niña disfrutaba con esto y no sabía ser engañadora, y cuando se ponía a cantar, con la cabecita apoyada en mis rodillas y acariciándome los pies y barriendo de ellos las arenas con su suave pelo, de repente se paraba y me decía:

—¡Ay, Simbad, no creas nada, hombre!

—Y la preciosa estaba hablándome de una isla que hay debajo de las aguas, donde el que llega, y mientras esté allí, tiene que escoger una figura de pájaro o de ave mayor, y yo podría andar de pavo real, y en todo es uno el pájaro o ave que escoge, y se le da compañera en la familia y la cocina según el pedido natural, y cuando te canses y vuelvas a la superficie del mar, puedes traer un saquito de piedras preciosas… Mi sirena Venadita a veces se echaba a llorar, que decía que no sabía inventar nada más que eso y que ya le habían dicho las otras que como no sacara otra gracia de países o de canto que no ganaría para un peine de oro. ¿Y qué es una sirena sin peine de oro? Y fue habiendo entre nosotros más intimidad, y mucho cariño, y entre las peñas de la Moluca Mayor estábamos escondidos al atardecer y nos pasamos a besos y otras gracias, y ella siempre probando la ropa mía y cada día tenía que llevar yo prendas nuevas de lo mejor, y hasta quiso probar mis calzones, que cabían tres como ella en cada pernera, y se los puso en la cabeza por la bragueta, que entonces se llevaban calzones de orina pronta, que no sé por qué pasó esa moda…

—¡Era una gran comodidad! —dice Mansur— Yo todavía uso alguno.

—Pues iba diciendo que probó los calzones, y como por el calor de las Molucas, yo andaba en camisa y la camiseta era un medio jubón con vainica, quedé con la barriga al aire, y fue cuando Venadita se percató de que yo tenía ombligo. ¡Mucho se rio! Todos los días tenía que dejarle mirarlo, y metía en él un dedito, e incluso una vez se propasó a darme un beso allí, y cuando nos despedimos, que vino delante de mi nao, silbando para enseñarme una corriente que va tres cuartas por debajo de la flor, y yo había metido en los camarotes a toda la tripulación por que no la viesen a la señora Venadita, me gritaba desde el mar que mucho iba a echar en falta los juegos con mi ombliguito…

—Le regalé un peine de oro, y ya sabes como son las mujeres: Para que vieran las otras que ya sabía ganarse la vida, quiso quedarse una temporada en aquellas playas. ¡Que no sé qué chiste le haría a doña Venadita ahogar molucos!

Desenrolló Simbad el cabello dorado y lo depositó donde había aparecido, en la Moluca Mayor.

—¡Aunque no hubiera clavo en las Molucas, Arfe amigo! ¡Todos los corazones tienen su gacela!


Álvaro Cunqueiro, Si o vello Sinbad volvese ás illas…, fragemto (Editorial Galaxia, 1961)



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21 de diciembre de 2013

Walt Whitman

[El halcón moteado]

El moteado halcón se abalanza y me acusa,
denuncia mi pereza y mi palabrería.

También yo soy poco dócil, y también intraducible;
chillo mi bárbaro graznido sobre los tejados del mundo.

La última neblina del día se detiene por mí,
lanza mi imagen tras las otras,
tan real como las demás en los yermos sombríos,
me atrae al vaho y al crepúsculo.

Me marcho como el aire, agito mis blancos cabellos al sol fugitivo,
esparzo mi carne en remolinos y la arrastro en enzarzados jirones.

Me lego a mí mismo al fango para crecer de la hierba que amo;
si me necesitas de nuevo, búscame bajo las suelas de tus botas.

Difícilmente sabrás quién soy o qué me propongo,
pero seré bueno para tu salud sin embargo,
y purificaré y fortaleceré tu sangre.

Si al principio fracasas al buscarme no te desanimes,
si no estoy en un sitio, mira en otro;
en algún lugar me detendré a esperarte.



☛ Walt Whitman. Song of Myself (52) (whitmanarchive.org)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013


                    ∼

The spotted hawk swoops…

The spotted hawk swoops by and accuses me, he complains of my
gab and my loitering.

I too am not a bit tamed, I too am untranslatable,
I sound my barbaric yawp over the roofs of the world.

The last scud of day holds back for me,
It flings my likeness after the rest and true as any on the shadow'd wilds,
It coaxes me to the vapor and the dusk.

I depart as air, I shake my white locks at the runaway sun,
I effuse my flesh in eddies, and drift it in lacy jags.

I bequeath myself to the dirt to grow from the grass I love,
If you want me again look for me under your boot-soles.

You will hardly know who I am or what I mean,
But I shall be good health to you nevertheless,
And filter and fibre your blood.

Failing to fetch me at first keep encouraged,
Missing me one place search another,
I stop somewhere waiting for you.


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12 de diciembre de 2013

Philippe Soupault

Gramática

Tal vez y siempre tal vez,
adverbios que me molestáis
con vuestros casi y casi no
cuando los apóstrofos florecen.

A vosotros puntos y comas
que bullís en los estanques
donde nadan los subjuntivos
os empaqueto y os ato.

Sed malignos párrafos
para que se cumplan las profecías,
bastardos vergonzosos de los gramáticos
y los que tienen mala sintaxis.

Chupaos vuestros imperativos
y dejadnos dormir
de una vez,
es de noche
y hace calor.



☛ Philippe Soupault. Grammaire (lieucommun.canalblog.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013


                    ∼

Grammaire

Peut-être et toujours peut-être
adverbes que vous m'ennuyez
avec vos presque et presque pas
quand fleurissent les apostrophes

Et vous points et virgules
qui grouillez dans les viviers
où nagent les subjonctifs
je vous empaquette vous ficelle

Soyez maudits paragraphes
pour que les prophéties s'accomplissent
bâtards honteux des grammairiens
et mauvais joueurs de syntaxe

Sucez vos impératifs
et laissez-nous dormir
une bonne fois
c'est la nuit
et la canicule


☛ PyoZ ☚