25 de julio de 2026

Leda y el pato Lucas en Jauja



Grab sex things, swing up over the horizon
like a boy on a fishing expedition.

J. Ashbery

El alma, oh gansos, vuela más allá de las plazas
de asfalto y cemento, acaso en busca del tiempo
embotellado bajo los semáforos, alguna vez
pensamos del mismo modo, entonces, el alma,
oh ánades, finge creer que puede ver, o entrever

—allá, cuando joven, encrestado pollo inmaturo—
lo que los demás, oh, no verán ni vislumbrarán,
aunque no hubieran ya rechazado conocerlo,
ni imaginar, no como un don ni maldición, era
—quizá— el trozo de tarta que le tocaba morder,

fusquividencia, quiso llamarlo, y todo parecía ser
más real, mortus est qui non espernexa, decían
los agricultos en la taberna, y pelillos al amar,
intercalaba dibujos animados sobre una mesa
retroiluminada, fluorescentes y plástico blanco,

días rotos, horas huecas, el rayo extemporal
va del pasado al futuro, dando un raro rodeo
por detrás del presente, hacia el jamás, pronto
los amos del ruido prohibirán hablar del silencio,
ai cervas, cervos do monte, vin-vos preguntar,

¿sobrevuelan aún los gansos el sacro Himalaya?
los hielos retroceden y avanzan los desiertos
ante la ceguera indiferente de los grandes sordos,
cuando la tromba llegue no podrán escucharla
bajo el rudo ruido estremecedor de sus falacias,

mientras finge el alma, oh ánsares, que el tiempo
no ha pasado, lo que está sucediendo —en ese
tiempo— es que el tiempo ciertamente no pasa,
o simula el alma que finge que no va pasando
el tiempo que, mientras, no cesa de devorarnos,

oh, vale, es mejor no explicar nada sino intuir
cómo huye el presente hacia el pasado, cómo
fluye el futuro a nuestro lado y se pierde entre
las acuosas neblinas del recuerdo intercalado,
y el alma, oh ánades, simula saber, o entender

—allí, también ahora, resabido raposo rancio—
lo que los otros, oh, no pueden saber ni suponer,
aunque no hubieran ya rechazado conocerlo,
ni imaginárselo, no ningún don ni maldición, es
—quizá— el pedazo de hueso que le ha tocado roer,

clariceguera, suele llamarlo, y todo parece ser
como aún más confuso a la vez que irrelevante,
las razones del tiempo, oh anátidas, van más allá
del antes, del ahora, del siempre y del nunca más,
y entre fusquividencia y clariceguera, descrédito,

mas en el néctar y la ambrosía se deleitan los dioses
que desgobiernan los vanos humanos devenires
en sus altísimos palacios de aire y vaho, el humo
grasiento de las ofrendas apenas llega hasta ellos,
diluido en rezos, plegarias, falsedades y rudo ruido,

conque no cesa el tiempo de devorarnos, masticarnos
y engullirnos mientras, felices pajarillos, piamos
entre el follaje y la maleza de los urdidos días que
de mohosas bayas e insectos secos nos alimentan,
oh petirrojos, herrerillos, jilgueros, oh gorriones,

no por mal que si bien convenga, gruñó el ogro
en su fétido cubil, nadie —quizá— ha visto tanto
como el que jamás quiso ver, ni tampoco imaginar,
recuerda solo, princesa, que el tiempo romperá,
con un atroz crujido, por donde siempre rompe,

y en las verdes hierbas vi pacer las ciervas, ma car,
asgámonos a lo sexual, que es cuanto tenemos
y tendremos, e tendresa, et tendresse, ma cherie,
bamboleándonos como niños sobre la incertidumbre,
pues ya el tiempo, a su tiempo, se nos engullirá,

tal vez entonces pensábamos del mismo modo,
pero el alma, oh fraude, vuela y retoza audaz
más allá de donde nuestra vista y oído alcanzan,
muy lejos del hormigón y las pétreas soflamas
que construimos y nos construyen... y a todo esto

la hija de Testio, la de los lindos bucles, no llevaba
nada bien los brutales caprichos sexuales del cisne,
así que una buena mañana le dijo: ¡que te den néctar!
y se piró a entrampar patos a las riberas del Aqueloo,
y es que esto no es Hollywood, princesa, esto es Jauja.

egm. 2026

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18 de julio de 2026

John McVey

Un algo de... [1]

por el estilo

R. algo por el estilo,
R. algo por el estilo,

¿un algo por el estilo?
estoy cansada, Elfie, y triste, terriblemente triste



una oleada repentina
que las palabras nunca podrían expresar


una repentina oleada, un algo de sonido detrás de mí
como si fuera un algo del pasado

un algo de pequeñas dimensiones, un palmo de largo
literatura o algo de ese tipo

un algo de sonido familiar
un algo de lo que el agua corriente

como la fluidez reside en el agua, un algo de nada
un algo de esa inquietud, cuya

acción curativa se resuelve en un algo de cambio
un algo de vida, una mota solo, así de algún modo sobre

todavía un algo del día
un algo de corazón ligero

un algo de la propia luz del cielo
      que las palabras nunca podrían expresar



un algo de, aproximadamente

mi madre parecía alicaída y agotada,
había un algo de distanciamiento en el aire de abstracción que la envolvía,
un algo de encaje oscuro, cuyos bordes caían

un algo de melancólico presentimiento
su hermoso pero agitado esplendor
un algo de tristeza / en sus propios

sentimientos, había un algo, de
un algo de luz que se oscurecía de un modo peculiar

un algo de distanciamiento y separación entre ellos que ella no podía superar en modo alguno,
no le quedaba sino sentarse en silencio con aquella enredada madeja que ella misma había tejido
en torno a su cabello, siempre cuidadosamente peinado, había un algo de desorden

un algo de caos e infinitud, sintió él, un algo no de este mundo,
la austeridad y la soledad
un algo del mar



un toque novelesco, caracteres precisos ¿pero cuáles?

y un algo de atracción en la perspectiva
un algo de que las cosas estaban volviéndose demasiado serias
pues había un aire novelesco en el nombre de pila,
un algo de señorita Owenson o señora Opie, —
singularmente discordante con el apellido, / y,
por un proceso mnemotécnico, la impresión perduraba,
¿pero cuál era el nombre de la calle?
era la primera vez que Basil Annesley visitaba aquella terra incognita,
distinguí, o creí distinguir en sus diminutos rasgos
algún vestigio del rostro de Brookes —
un algo de / con un pequeño matiz digamos
un algo de —«a pesar de la nube posterior
que lo oscurecían»— los bien recordados y precisos caracteres
que ella contemplaba, cada detalle



el simple sonido de el oeste

pero hay un algo como una tensión mental, o una irritación
un algo más que el interés común, de incluso terrible en el simple sonido de “El Oeste”
y ese un algo de artificio
que todo vaquero pretende dominar,
y un algo de lógica / para que salgan y sean alguien, para
convertirse en «un algo de algo»
daba un algo de realidad a sus pretensiones, lo cual
atenuó aunque no pudo eliminar por completo el ridículo

después darás a entender que no somos más que un algo de nada
mientras las supersticiones se convierten pronto en un algo del pasado,
pero basta de estas absurdidades,

cómo nos hacemos con los cuartos



un algo de muys

                                          o (A.) algo de muy corta duración
                                   en su mano, un algo de muy misteriosa fealdad de formas
                             un algo de muy secundaria importancia, y
                       es doloroso, en todo momento, ver
                  o que dura muy poco tiempo para ser breve, que un —
            algo de una indefinición muy suficiente, aunque inquietante era / A.
      algo de muy poco valor, nosotros sabemos
cuáles son los buenos y cuáles los malos



un algo de, tal es la diferencia

un algo de simpatía
un algo de divinidad, que a los mezquinos eleva
un algo de encanto espiritual inexpresable

ahora un algo de vacuidad, y un dolor
la invadió lentamente con un algo de apreciación
del todo irreal y no oyó mensaje alguno, tal

era la diferencia que captó algo de su estado de ánimo, también,
quizá, solo un algo de su espíritu,
nunca antes habían estado tan cerca ni tan lejos,

un algo de sí mismo que él no entendía ni sospechaba,
una parte de sí mismo que nunca se había manifestado antes,
se había alzado en armas, / cada vez más a menudo —

con el paso de los días — un algo de intimidad
«todo el que vive tiene eso — un algo propio, un deseo de sí mismo»,
no tenía por costumbre prestar atención



un algo de, seis pies de

un algo de un lingüista, de edad desconocida,
él vivía en un recinto moral inexpugnable propio

(atendiendo solo a esto) para concluir
un algo de seis pies / a medias
sobre toscos pilares, adoptando un algo de
a medias entre la balada y lo científico,

hay un algo de —aunque esto pueda desaparecer—
de factura áspera, un algo de azul
un algo de inmutable reserva,
una curiosa dicción de la atmósfera

un algo de distancia en las relaciones, que
el silencio, los lapsos de ausencia y las casi brusqueries
es cierto que, en todos los casos que he mencionado hasta ahora,
he aducido ejemplos relacionados con palabras, y por consiguiente con ideas concretas,

lo que anticipa en estos sonidos un algo del momento venidero
algo (a menudo, ¡ay!, ¡nada más que un algo!) de música



un algo de cabos sueltos, palabras, miradas, no había vuelta atrás

un algo de inquietud y desasosiego por así decirlo
negros arañazos sobre yeso rugoso
qué montón de cabos sueltos

pude extraer un algo, de, al menos
en nueva serie de invención, empero un algo de coherencia
y un algo de interés

ese es el misterio, unos peniques erróneos en nuestras cuentas
parecían revelarme un algo del propósito y el objeto de la vida,
de los que hasta entonces había permanecido ignorante

un algo de atasco en el negocio, sobra decirlo
parece acumularse hasta convertirse en bastante dinero en veinte años,
¿o no era más bien un algo del que ambos eran conscientes,

y que había permanecido oculto?
cual una rama seca y como muerta en tierras de Oriente
in quo etiam erat aliquis quaestus, en la que residía un algo de ganancia

interés compuesto, sea lo que esto sea
y un algo de egoísmo en todas sus especulaciones
ella no lo sabía



un algo de etérea delicadeza, incluso la biblioteca estaba seleccionada así

sobre diversos temas
un algo de etérea delicadeza, incluso la biblioteca estaba seleccionada así
            él intentaba volar

quizá, quede todavía un algo del día,
cuando llevaban trenzas
            como si todo lo demás

comenzara a adquirir un algo de realidad en su conclusión,
Heloise estaba casi lista para reconocer a su ser aéreo
            entonces se elevó del mar al cielo



bien podrían estos chapoteos, considerarse

siempre había un algo sobre
hacer pedazos algo,
o cortar algo que no debiera,

ka moku, he wahi kiakahi,
la embarcación, un algo de un solo mástil,

un Algo de Algún Tipo en Particular, en cualquier caso
el que creó tan insólito un algo, de la nada, como jamás haya oído
la desviación a del galvanómetro

kuu wahi kino mai,
mi algo de un cuerpo enfermo,

                                                un algo de indiferencia, más
ha ejercido una gran influencia en la concepción y ejecución de esta Obra, se podría decir que ha sido fruto de un mero accidente

kuu wahi hale,
mi algo de una casa,

he wahi mea hoakaka aku ia oe,
un algo que te será explicado,

una desviación a, algo entre
un algo de un cambio que provendrá de los cálidos valles

loaa ia’u kahi pauku wahie,
encontré un trozo de leña



ruedas de carro o, si lo prefieres, números áridos

abrir paso a las ruedas de carro, un algo de —
(escucha) / algo ajeno a todo eso, un algo de
lo que nada se podría decir ni saber,

un algo de la forma x [idea]
un número o un algo parecido a un número
algo de tres (o, si lo prefieres, de n) dimensiones,

¿hay algo de? / mayor (un algo) importancia que cualquier-otra cosa de
un algo enigmático,
un algo de un desacuerdo, o de un doble carácter en la expresión,

contradicción / nos esforzamos por extraer de ello,
incluso cuando más árido parece,
un algo de refrescante humedad,

por último, en todos sus actos, nuestro Grillo es, declaradamente, un ladronzuelo



un algo de, el escritor conocía

un algo de dignidad y libertad, aprenderá
al principio, un algo de esa decepción
un algo de la inquietud
de desdén, ahí está la actitud

pero estoy olvidando mi prudente resolución,
un algo de ese asombro, que
los propios monumentos grises se supone deberían inspirar
sentí que mi mente casi se derrumbaba,

yo llevaba mucho tiempo entre los locos,
y había escuchado sus desvaríos cuando terrores inimaginables los amenazaban,
aquí había un algo de una realidad,
cual yo nunca había soñado

un algo de suavidad y expresión que casi podría ser llamado belleza
un algo de las percepciones del pintor y los sentimientos del poeta
un algo de, un algo de ostentación relajada
un algo de / el escritor conocía

un algo de



desgarrado / como un gorro turcomano / un algo por el estilo / ahora es fácil

había ciertamente algo del aire y la figura,
pero con los años
un algo de lo que ha sido, o deben ser
en una dirección u otra, en algún lugar u otro,

un algo de lo que estaba listo en el camino
un chiffre o símbolo, algo de lo que no tenemos pruebas, pero sentimos que debe existir
“arte metrético” al principio, como si denotara un algo de gran tangibilidad
un (algo) de lenguaje — por lo tanto

una especie de techo de lona o cortina en el aire,
incesantemente agitada y ondeada por un algo
de un inmaterial desconocido e incognoscible viento,
un algo de dudoso valor como un sonido,

hojas en las que el tiempo escribe sus oráculos dispersos como los de la Sibila,
𐌗 un “Algo” de lo que en general no podemos saber absolutamente nada,
archivos antiguos / un “algo” de cristalomancia
nonadas y donnadies



un algo de un aforismo

pensaba que echaría más de menos los libros que todo lo demás —
pero son las pequeñas cosas las que añoro —
un algo de un misterio, casi,

los procesos mentales son difíciles de describir,
algo de como trampa y engaño
rústico marco de ventana, once lunas, esta noche Lividez, paisaje

la última palabra un aforismo para un agujero



un algo de antecedentes, un boceto real, esta vez

un algo de antecedentes, / mas los ojos de Fanny Wilding,
aunque negros, no resultaban desagradables, muchacha vivaz,
les confería un algo expresividad
algún vestigio del semblante de los Brooke — un algo de Harriet

un algo de su antigua aprensión subsistió siempre en ella,
un algo de Emma casi, que no le restaba nada,
un algo de Alice Craven en cada rasgo,
un algo de / “una tarjeta” o “una fotografía” o “un algo” de la señora Hazelton

le conté a la señora A. algo de mis ejercicios mentales, / de estos
un algo del señor Orchardson al cual rara vez tenemos el privilegio de ver —
un boceto, un boceto real esta vez, de un hombre chino

pero un algo de sí misma había colapsado
un algo de naturaleza especial / un algo de sí misma que era ella,
dejándolo allí para siempre entre los vahos de la cueva



arcilla resbaladiza, terrenos pantanosos, el valor del libro
un atmosférico algo neumático


las diferentes formas del estado febril,
el valor del libro un atmosférico
“algo” el cual, independientemente de las condiciones locales,
afecta a todas las clases
                                    esa viscosa arcilla resbaladiza que convertía conducir una neumática
en algo similar a la acrobacia ecuestre,
recorrer Europa en bicicleta no es todo poesía,

                                    apenas algo más que conjeturas,
por ejemplo, el entonces omnipresente paludismo se atribuía a un miasma, esto es,
un atmosférico algo que surgía de terrenos pantanosos

un atmosférico algo [que] fomenta vagas especulaciones e hipótesis
un atmosférico algo que genera ideas aquí, como sucede en París,

un atmosférico algo se pierde en el trasplante,
pero me alegro de que lo hayas hecho, hay allí un atmosférico algo que conviene preservar,

un atmosférico algo
un experimento en un libro raro
así sucederá al final con el lenguaje humano —

ya no habrá nadie que hable sino un reflejo objetivo,
un atmosférico algo, un sonido abstracto
que hará que el lenguaje humano resulte superfluo, simplemente

un neumático algo confirmó que el local estaba abierto



un toque algo de

un toque, algo de un olor en ellos
un toque, algo de la aspereza de

perder con un toque algo del misterio y
belleza que yacían encerrados, mudos, solo potencial en

recoger algodón, tener sus dedos sobre las teclas



un algo de, tres oportunidades

esas visitas de los más tiernos sentimientos en las que
por el contrario, un algo de ficción debe mezclarse siempre
un algo de lo súper-juguetón y como chaleco-prieto —
una inclinación digamos a trepar por las farolas,

incluso la clase de música más vulgar reclama un algo de



un algo de, una aguja una hoja

un algo de salvajez / no mayor que una aguja, hoja
incesantemente agitada y ondeada por un algo de

un algo de la mayor importancia pues,
ese trozo triangular de papel muchas veces
dejado cerca de ella por accidente, lo recogió

con un algo de alegría y un algo de cautela
un algo del resplandor que la rodeaba, parecía
un algo de

            aquí
un algo del pasado, y como bastante atrás
la sombra de un algo

un Algo de lo que uno rara vez se cansaba
un algo del suelo, no
sujeto al matiz atmosférico en su tonalidad

un algo de cautela, lo cual semejaba
una nube en un luminoso día veraniego
y reían a pesar de su razón

un toque que evoca —y nada más— un algo de



un non sequitur, un algo de, un anacoluto

sus pensamientos, no obstante, estaban muy muy lejos

últimamente había momentos en los que
podría surgir un algo de duda
un algo de distancia

un algo de lento, dubitativo, vago reconocimiento,
como si el tenue e indistinto parecido de algunos rasgos, en otro tiempo conocidos,
cruzara su entendimiento —ora perdido, ora captado—,
definido por una luz, una sombra o un movimiento,
y que se le escapaba en cuanto lo aprehendía,
frases entrecortadas, un algo de

y con las palabras, aisladas, sucedía lo mismo, adquirían extraños significados

un algo de lo cual los sentidos no tienen modo de ayudar a la mente a formarse una idea
o un algo de Nada, lo más lejos
posible en línea recta de nosotros aquí
un algo propio (z minúscula),

pero esto sería / una sucesión de ideas que no tienen más relación sino
la secuencial, una secuencia de non-sequiturs, por así decirlo,

un non-sequitur, “algo de un tipo A”
anacoluto y diversas formas de parataxis



me llamó la atención que había un algo de misterio en aquella habitación, pero ¿por qué habría de reinar el misterio donde todo respiraba la ingenua sencillez de la edad de oro?



John McVey. a something of’s (tumblr.com/asfaltics)
jmcvey.net
tupeloquarterly.com

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026




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15 de julio de 2026

69



¡Nada que celebrar!

una vez más, oh laureles,
oh boj, oh aulaga, oh mirto,
verdiginosa hiedra, una vez más;

la corvadura del cuervo,
dit le soixante-neuf:
el sesenta y nueve:

no es un número del todo redondo
aunque sí son unas cifras
que parecen tener cierta gracia
—y resultar incluso excitantes—
cuando aparecen juntas,

para mí —lo he dicho antes—
no tiene mucho sentido que uno
(o una) trabaje mientras el otro
(ò otra) está trabajando
delicada, absorta, entregadamente;

pero de colores y sabores
todo ya ha sido reescrito en la sal;

y una vez más, oh hiedras,
a la tierra silenciosa miento: fluyo,
al río en las peñas juro: soy;

¿el tiempo pasa?
pasamos nosotros
pero el tiempo permanece,
inmutable, inconmovible, feroz:

es una herida de daga terrible;

titilantes luces lejanas,
tendidas sombras del atardecer:
cantan los jilgueros en el cardizal
—no paran de parlotear—
sobre la irreparable pérdida
de la lascivia y voluptuosidad;

no hay verano sin frialdades
ni invierno sin ardores
en esta desolada tierra —fluyo
contra el río sin final,
soy, mientras no me olvide de existir—,
la dulcísima primavera
ha dejado de importar;

espíritu y sangre fluyen
hacia el marjal,
el tiempo nos sumerge en los pantanos
de la efímera eternidad,

negación vana y evasiva excusa
de la piedra que ahoga
y el hierro que quema y hiere;

así pues que el agua siga su curso,
permanezca silenciosa la tierra
mientras el árbol doblega sus ramas
bajo la inexorable nieve,
presto a la definitiva caída;

muchachas de suspicaces sonrisas,
chicos petulantes y ansiosos,
¡comed!
que pronto comeréis la propia vida
hasta la plena indigestión,
hartaos de comer;

y una vez más, oh aulagas,
oh laurel, mirto, oh siempre verde hiedra,
herida de daga terrible es;

por sobre los farallones,
lejos de las playas desocupadas
vuelan los cormoranes sigilosos
como mueren los días;

soixante-neuf:
la trabazón de los cuervos:
sesenta y nueve años, pues, ya, hoy:
nada que celebrar.

egm. 2026

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12 de julio de 2026

Snipehuntpotatosack

Elogio de la oscuridad

Este es el título de un poema de Borges,
escrito cuando se estaba quedando ciego.

Existe una larga tradición en la literatura occidental
de abogar por más oscuridad,
lo que podría significar más realidad siniestra,
más inquietante irrealidad,
o cualquiera de las formas de atacar
la ética y los valores “normales”.
Hace ya tiempo que la ficción no puede funcionar
sin una buena dosis de oscuridad,
por muy redentor que sea el desenlace.

Pero hay cierta ambigüedad en las palabras.
Llamar a algo “oscuro” puede referirse a
elementos de la trama —violencia, pesimismo—,
pero en términos concretos solo significa que
algo no se puede ver, o
solo se ve o entiende con dificultad.
Probablemente esto sea más útil que “oscuridad”,
que se puede usar vagamente para la ficción, el cine o el arte;
pero, en términos concretos, “oscuridad” solo significa:
no puedes ver nada.

Naturalmente los científicos tienen
poco más que añadir sobre el término “oscuridad”.
Pero a muchos de ellos les preocupan las cosas “oscuras”,
especialmente aquellas que constituyen el universo:
materia y energía. Cuando un científico califica a alguna de ellas
como “oscura”, se refiere exactamente a lo que la palabra dice:
no se pueden ver, observar, registrar, describir ni demostrar.
Lo bueno es que podemos deducir su existencia.
Tienen que estar ahí,
debido a sus efectos sobre las cosas que sí podemos ver.

La ciencia incluso ha establecido porcentajes
sobre qué parte de la realidad es oscura.
Del 100% de todo lo que existe, dos tercios son energía oscura
—esa fuerza totalmente desconocida que hace que las galaxias
se alejen unas de otras, expandiéndose sin cesar—.
Otro 27%, afirman, es materia oscura.
Y es evidente que existe, a causa de sus efectos gravitatorios
(por lo que sabemos solo la materia puede ejercer gravedad).
Nadie sabe de qué tipo de materia se trata
ya que no refleja ni emite luz, calor ni radiación,
tan solo gravedad. Es física, pero invisible.

Como habrás notado, estas dos cosas oscuras suman
el 95% del total. El resto es lo que observamos.
Cuesta entender cómo alguien podría desear
más oscuridad que esta.

O, dicho de otra forma, siempre he tenido la impresión
de que la mayor parte de la gente cree que la ciencia lo sabe
ya casi todo. Vale, no es que no sepamos absolutamente nada;
sabemos el cinco por ciento.



Nota. El título del poema y libro de Jorge Luis Borges Elogio de la sombra, de 1969, ha sido traducido al inglés como In Praise of Darkness, quizá por la coincidencia con el título de la tradución al mismo idioma del ensayo sobre el arte japonés de Jun'ichirō Tanizaki In Praise of Shadows, de 1933, publicada incompleta en 1955 e íntegramente en 1977.
Snipehuntpotatosack. In praise of darkness (tumblr.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2026


                    ∼

In praise of darkness

That was the title of a poem by Borges,
written when he was going blind.

There's a long tradition in Western lit
of advocating for more darkness,
which might mean more grim reality,
more uncanny unreality,
or any of the ways to attack
“normal” ethics and values.
It's been a long time since fiction could succeed

without a hefty dose of darkness,
no matter how redemptive the outcome.

But there's some ambiguity about words.
To call something “dark” may refer to
elements of plot — violence, pessimism —
but in concrete terms it just means that
something can't be seen, or,
is seen or understood only with difficulty.
This is probably more useful than “darkness”,

which can be used loosely about fiction, films, art;
but in concrete terms, darkness just means:
you can’t see anything.

Naturally, scientists don't have much to add on “darkness.”
But plenty of them are concerned about “dark” things,
especially the things that compose the universe —
matter and energy. When a scientist labels either of these
“dark”, they mean just what the word says —
you can't see it, observe it, record it, describe it, prove it.
The beauty part is, you can infer it. It must be there,
because of its effects on things that can be seen.

Science has even established quotas
for how much of reality is dark.
Out of 100% of all stuff, two-thirds is dark energy —
the utterly unknown force that keeps galaxies
shooting away from each other, expanding, relentless.
Another 27%, they say, is dark matter.
It’s obviously there because of its gravitational effects.
(As far as we know only matter can exert gravity.)
Nobody knows what kind of matter this could be,
cause it doesn’t reflect or emit light, heat, or radiation,
just gravity. It’s physical, but invisible.

As you might notice, the two dark things add up
to 95% of everything. The rest is what we observe.
It's hard to understand how anybody would want
more darkness than this.

Or to put it another way, I've always had the impression
that most people think science now knows just about
everything. Well, it's not like we know nothing at all;
we know five percent.


☛ PyoZ ☚