¡Toma este beso en la frente!
Cuando de ti ya me alejo
déjame al fin confesar…
que no errabas juzgando
que han sido un sueño mis días.
Si la Esperanza se escapa
en una noche, o en un día,
o una visión, o en nada,
¿por ello menos se ha ido?
Es lo que vemos, o creemos ver,
tan solo un sueño dentro de un sueño.
Quieto en mitad del bramido
del oleaje en la orilla
guardo en mi mano apretados
granos de fúlgida arena…
¡Pocos! Mas cómo se escurren
entre mis dedos a lo hondo,
mientras sollozo… ¡sollozo!
¡Dios, que no pueda agarrarlos
más firmemente en mi puño!
¡Dios, que no salve ni uno
de la impiedad de las olas!
¿Es cuanto vemos o creemos ver
tan solo un sueño dentro de un sueño?
☛ Edgar Allan Poe. A Dream Within a Dream (poetryfoundation.org)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
∼
A Dream Within a Dream
Take this kiss upon the brow!
And, in parting from you now,
Thus much let me avow —
You are not wrong, who deem
That my days have been a dream;
Yet if hope has flown away
In a night, or in a day,
In a vision, or in none,
Is it therefore the less gone?
All that we see or seem
Is but a dream within a dream.
I stand amid the roar
Of a surf-tormented shore,
And I hold within my hand
Grains of the golden sand —
How few! yet how they creep
Through my fingers to the deep,
While I weep — while I weep!
O God! Can I not grasp
Them with a tighter clasp?
O God! can I not save
One from the pitiless wave?
Is all that we see or seem
But a dream within a dream?
2 de febrero de 2013
Edgar Allan Poe
28 de enero de 2013
Marqués de Santillana
En el plácido tiempo las sirenas
gimen y lloran presintiendo el mal;
en el adverso, alegres cantilenas
cantan y esperan, pase el temporal.
Mas, ¿qué será de mí, que estas mis penas,
llantos, dolor y palidez mortal
jamás varían ni son nunca ajenas,
sea el destino o un camino fatal?
Ya que grabadas mi alma y mi mente
las tienen, como en piedra la escultura,
fijas, estables, sin ir a mejor.
El cuerdo cambia, pero no el demente;
la muerte veo y no aflige si cura:
¡Tal es la herida del dardo de amor!
En el próspero tiempo las serenas
plañen e lloran recelando el mal;
en el adverso, ledas cantilenas
cantan e atienden el buen temporal.
Mas, ¿qué será de mí, que las mis penas,
cuitas, trabajos e langor mortal
jamás alternan nin son punto ajenas,
sea destino o curso fatal?
Mas enprentadas el ánimo mío
las tiene, como piedra la figura,
fixas, estables, sin algún reposo.
El cuerdo acuerda, mas non el sandío;
la muerte veo e non rae do cura:
¡Tal es la llaga del dardo amoroso!
Versión en español actual E. Gutiérrez Miranda 2013
17 de enero de 2013
Antón Avilés de Taramancos
En la llanura más larga,
larga sin fin, terriblemente larga,
circular y tirante como un tambor de acero
donde el sol no es Padre ni hermano ni amigo
sino un viajero malicioso y siniestro
que consume con rabia los huesos templados.
En la tierra del joropo, del jaguar, del papayo,
en las riberas del Guaviare, del Meta, del Vichada,
en el corazón de la selva, en el corazón del mundo,
a mil quinientos kilómetros del hombre
llegó lleno de niebla a visitarme el mar.
Y lloré como un hombre, como un lobo atrapado:
no lloré de nostalgia ni de amor ni de ira,
fue el llanto de un tigre malherido y lejano,
el germinar del hombre marinero que un día
ahogué en el agujero más hondo de mi sangre.
Vino a visitarme el mar:
el mar de Finisterre, el mar de la Vida
el mar abierto de los pailebotes ágiles,
oliendo a aceite de linaza de ropa marinera,
a grasa y sargazo,
a espuma fresca, a brea, a alquitrán.
Y fue un temporal mi aliento:
oceánicas olas agitaron la selva
porque vino a visitarme el mar.
Oh, qué salada llovizna me entumeció el cuerpo
a mil quinientos kilómetros del hombre:
el amigo, el compañero de perfecta entraña,
el capitán de mis veleros claros,
el mar feliz arrullador de dornas
tan amado por mí que no me olvida.
Marinero: Una noche cantaremos los dos,
borrachos como Ulises en el malecón de un puerto,
cubiertos de salitre y de sureste, los dos
oliendo a mar, a libertad, a vino.
Una noche cantaremos los dos
y el mar estará alegre como un padre regresado.
Una noche cantaremos los dos tan virilmente
que estallará el amor más poderoso,
un atómico amor de fuerza única
nacido a la orilla del mar y la ternura.
Hoy mi esqueleto es un gran astillero
a donde llegan heridos los navíos de antaño,
las altas proas de blancura intacta
con nombres de mujer, nombres de rosa,
nombres llenos de azul, de sal, de olas:
—Olga, Flor del Barquero, Lealtad—
que ahora los hombres toscos del progreso
hacen navegar a gasoil y odio.
(Yo amo los paquebotes silenciosos,
las agudas corbetas vigilantes,
amo la máquina en sí,
amo la energía.
Pero aborrezco el crimen tan oscuro
de asesinar veleros triunfadores).
Oh, hermano mar:
aquí en el inmenso llano,
en el llano del Vaupés, del Casanare,
me llegó el apretón honrado de tu brazo
y aullé en la selva, demudado,
hasta que la sal de las lágrimas me empujó
una ribera extensa sobre el labio.
☛ Antón Avilés de Taramancos. Na terra chan mais longa
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
∼
Na terra chan mais longa
Na terra chan mais longa,
longa sen fin, terriblemente longa,
circular e tirante como un tambor de aceiro
onde o sol non é Pai nin irmán nin amigo
senón un viaxante galopín e sinistro
que ensome con carraxe os ósos temperados.
Na terra do xoropo, do xaguar, do papaio,
nas ribeiras do Guaviare, do Meta, do Vichada,
no corazón da selva, no corazón do mundo
a un mil e cincocentos kilómetros do home
chegou cheo de brétema a visitarme o mar.
E chorei como un home, como un lobo atrapado:
non chorei de saudade nin de amor nin de ira,
foi o pranto dun tigre malferido e lonxano
o agromar do home mariñeiro que un día
acorei no burato mais fondo do meu sangue.
Veu a visitarme o mar:
o mar de Finisterre, o mar da Vida
o mar maior dos pailebotes áxiles,
arrecendendo a aceite de liñaza de roupa mariñeira,
a saín e argazo
a escuma fresca, a brea, a galipote.
E foi un temporal o meu alento:
oceánicas foulas abalaran a selva
porque me veu a visita-lo mar.
Ouh que salgado orballo me atereceu o corpo
a un mil e cincocentos quilómetros do home:
o amigo, o compañeiro de perfecta entraña
o capitán dos meus veleiros claros
o mar feliz arrolador de dornas
tan amado de meu que non me esquece.
Mariñeiro: Unha noite cantarémo-los dous
bébedos como Ulises no malecón dun porto
cubertos de salitre e de sueste, os dous
ulindo a mar, a libertade, a viño.
Unha noite cantarémo-los dous
e o mar estará ledo como un pai regresado.
Unha noite cantarémo-los dous tan barilmente
que estalará o amor mais poderoso
un atómico amor de forza única
nado á beira do mar e da tenrura.
Hoxe o meu esqueleto é un gran estaleiro
a onde chegan feridos os navíos de antano,
as altas proas de brancura intacta
con nomes de muller, nomes de rosa,
nomes cheos de azul, de sal, de ondas:
—Olga — Flor do Barqueiro — Lealdade—
que agora os homes brosmos do progreso
fan navegar a gas-oil e odio.
(Eu amo os paquebotes silandeiros,
as agudas corvetas vixiantes,
amo a máquina en si,
amo a enerxía.
Pero aborrezo o crime tan escuro
de asesiñar veleiros triunfadores.)
Ouh irmán mar:
eiquí na inmensa eira
na eira do Vaupés, do Casenare,
chegoume a apreta honrada do teu brazo
e ouveei na selva, aqueloutrado,
ata que o sal das bágoas me arrepuxo
unha ribeira extensa polo labio.
9 de enero de 2013
Wang Wei
Sin saber dónde estaba el templo
viajé muchas leguas por colinas neblinosas,
a través de antiguos bosques sin buenos caminos,
hacia las campanas que oía entre hondos desfiladeros.
Gorgotean arroyos desde los peñascos;
lejano sol en las ramas del abeto.
Sentado en el crepúsculo junto a un estanque
buscaba dominar sobre el Dragón.
☛ Visitando el Templo Conservación de Incienso (no-tan-china.blogspot.com)
☛ The Temple of Heaped Fragrance (mvaljean525.tumblr)
☛ Wang Wei (wikipedia.org)
Aproximación de E. Gutiérrez Miranda
∼
過香積寺
不知香積寺, 數里入雲峰。
古木無人徑, 深山何處鐘。
泉聲咽危石, 日色冷青松。
薄暮空潭曲, 安禪制毒龍。
1 de enero de 2013
Albtraum
Hoy voy a mostraros, hermosa dama,
los secretos maravillantes
de las profundidades del abismo
y de las leyes de la ignodinámica,
un elfo dormido en tu pecho izquierdo:
vaguedades hacia aquí
y herméticas neblinas contra allá,
en la oquedad del viejo nogal
del fondo del huerto aún
habitan seres de otros cosmos,
no susurres mi nombre,
no grites en la penumbra,
y no te despiertes, sigue soñando,
las dimensiones del tiempo
acechan detrás de la irrealidad,
el caos es una forma del orden
y el orden, la sublimación del caos,
y yo sigo bien en mi nube,
los dioses se acercan a hablarme
de lo que creen que debo creer,
y no quiero estar mejor ni peor,
mas hoy voy a descubriros, dulzura,
los hondos arcanos mistéricos
en las hialinas simas de luz
y de la vieja amiga oscuridad,
buscábamos un cosmos habitable
en la lobreguez del huerto,
y tres segundos después del bigbán
el cerebro se reestructura,
¿qué tú eres?
helio y nebulosas aquí,
galaxias no evidentes tras allá,
en el confín de este universo
soy el dueño del rayo positrónico,
frecuentemente cortocircuitado,
en los cúmulos me cierno,
viajo lejos
a través de los espejos
que aboceto en mi cuaderno
con el lápiz eviterno,
maldita a hora en que pra aquí eu vin,
micra a micra, ámstrong a ámstrong,
y tres femtosegundos más,
mecago en la sombra de mis cojones,
dime, ¿tú sabes jugar?
aunque en la salobral isla asolada,
sin punto ni coordenada,
sí que sí,
toronjil y ajonjolí,
sobre mi nube asoleada,
buscando un mundo más perfecto,
y no me despiertes, sigue ensoñando,
concluimos conformándonos
con un paraíso imperfecto,
en los asteroides la gravedad
no nos deja apenas pensar,
después de la inesperada erección
del relámpago positrónico,
desmenuza, silabea mi nombre,
no mientas en la tiniebla,
y ahora veo que no,
nada de lo que yo preciso
existe en este paraíso,
ay, carámbanos, oh,
ajonjolí arrorró,
muñequita que no te coscas
de que te solfea el aliento
mientras Jean-Luc besa a Pauline
por encima de los subtítulos,
oh, cuernímbanos, mi amor,
el exceso de orden
suele conducir al desorden:
este es el séptimo principio,
damita, de la ignodinámica,
el llamado teorema de Wothreed,
donde mi subrazón subsiste,
cambiaba de amigos como de amantes,
quizá a veces sí y a veces tampoco,
de las procacidades del abismo
como una mierda flotando en el mar,
maldita hora en que aquí vine a dar,
donde solo yo soy yo mismo,
es el caos mi patria
y trece zeptosegundos después
el lóstrego eyaculó,
si olvidas cuál es la causa
confundirás causa con consecuencia,
así roznaba el profeta al chamán
y un yoctosegundo antes del bimbán
ya nadie quedaba allí,
las dimensiones del tiempo
en los vértices del día,
las disensiones del tiempo, mi ardor,
en los vórtices del sueño
resueñan la realidad,
cierto es que yo nunca pude
cumplir los requisitos del sistema,
la consecuencia es la causa olvidada
a la sombra de mis neutrinos,
nadie ha ido, nadie irá
al fondo del frondoso huerto
donde el viento cimbra al laurel,
para llegar a ser feliz
lo único necesario es no ver,
así me dijo la bruja en el antro,
entre el pantano y el cañaveral
bajo la niebla irreal
al alba del primer día fatal
en que la física halló su final
igual que un truño aboyando en la sal,
el equilibrio absoluto es el caos:
esta pues es la decimonovena
ley de la protoentropía,
y lo que tú crees tu realidad,
princesita de celofán,
es la ensoñación de un elfo borracho,
m’petite bâtardette,
y todo lo demás no es nada más
que lo que tú jamás sabrás
del sexo, la poesía y la muerte
28 de diciembre de 2012
Ergáster
En la sabana vasta y extraña
camino torpe, oliendo el aire.
Erguido el cuerpo, tenso las piernas;
ahogo el ansia en mi interior.
Miro a lo lejos: la hierba alta;
allí algún árbol, pálidas hojas,
reseco tronco; allí algún ave
atenta al paso del cazador.
En la sabana vigilo insomne;
inmóvil sombra, escucho al grillo
y a la cigarra que cuando callan
revelan donde muerde el temor.
Me tiendo un poco entre los tallos,
mascando un fruto verde y amargo
que no me sacia; mirando al cielo,
soñando lluvias en el calor.
En la sabana yo soy la bestia
que vuelca el miedo al corazón.
Yo soy la fiera y soy la presa;
soy asustado depredador.
15 de diciembre de 2012
Sumeria
Canto primero. 1
Aquel, el que vio lo profundo,
los fundamentos del País,
que las costumbres conocía
y era sabio en todas las cosas:
Gilgamesh que vio lo profundo,
los fundamentos del País,
y las costumbres conocía,
era sabio en todas las cosas.
El que visitó los santuarios
y contemplando los misterios
adquirió gran sabiduría
y comprendió todas las cosas.
Vio aquello que era secreto,
descubrió lo que estaba oculto;
regresó trayendo noticias
de antes aun del Diluvio.
Al cabo de un largo viaje,
tras la fatiga halló el descanso
y sobre una estela de piedra
escribió sus grandes esfuerzos.
Mandó edificar los baluartes
de Úruk, bien amurallada,
y también el santo tesoro,
el sagrado templo Eanna.
Admirad su muro exterior,
de bronce parece construido;
sus columnas, inimitables.
Subid la antigua escalinata
y aproximaos al Eanna,
morada de Íshtar la diosa,
tal que hombre alguno ni rey
logrará igualarlo jamás.
Ascended luego a las murallas
de Úruk y allí recorredlas.
Examinad bien sus ladrillos
y fijaos en los cimientos.
¿No fueron acaso cocidos
en horno aquellos ladrillos?
¿Y no fueron los Siete Sabios
los que sus cimientos pusieron?
Mirad desde estas murallas
a Úruk la bien cercada:
trescientas hectáreas de casas,
trescientas hectáreas los huertos,
trescientas hectáreas el templo
de Íshtar la diosa, sagrado;
casi mil hectáreas abarca,
con casas y huertos y el templo.
El cofre ahora buscad
de cobre con cierre de bronce.
Soltad el cerrojo que abre
la puerta de tantos secretos.
La tablilla de lapislázuli
leed, y que todos escuchen
de cómo fue el rey Gilgamesh,
de las pruebas que superó.
Supremo entre todos los reyes,
el héroe de magna estatura.
El ínclito hijo de Úruk,
como un toro bravo acornea.
Avanza en vanguardia en la lucha,
cual deben ir siempre los jefes,
y cuando va a retaguardia
es para auxiliar a los suyos.
Tupida, la red de combate
que escuda y defiende a sus huestes,
torrente impetuoso y violento
que el muro de piedra destruye.
Toro, hijo de Lugalbanda,
Gilgamesh perfecto en su fuerza;
amamantado por la excelsa,
por Ninsun la Vaca Salvaje.
Tal es Gilgamesh el altivo,
el magnífico, el deslumbrante.
El que por los desfiladeros
abrió pasos en las montañas,
aquel que excavó hondos pozos
en las faldas de las colinas
y cruzó el mar, el vasto océano,
hasta donde Shamash se alza.
Exploró el confín de la tierra
buscando incansable la Vida
y llegó por sus propias fuerzas
hasta Utnapíshtim el Lejano,
quien restauró los santuarios
destruidos por el Diluvio
y reestableció los ritos
para toda la humanidad.
¡Quién podrá, entre todos los pueblos,
comparársele en realeza!
¿Quién, como Gilgamesh, decir
y proclamar: «¡Yo soy el Rey!»?
Fue con el nombre de Gilgamesh
llamado desde que nació,
el que es en dos tercios dios
y tan solo en uno es humano.
La Gran Diosa Madre, ella misma,
fue quien le otorgó la belleza;
Nudímmud, el que hizo a los hombres,
le dio su apariencia y su forma.
Ádad, dios de la Tempestad,
le concedió el heroísmo;
Énlil, la estatura perfecta;
Shamash le dio virilidad.
Fue así que al divino Gilgamesh
después de haber sido creado
lo formaron los Grandes Dioses
a su imagen y semejanza.
Ádad, dios de la Tempestad,
le concedió el heroísmo;
Énlil, la estatura perfecta;
Shamash le dio virilidad.
Fue así que al divino Gilgamesh
después de haber sido creado
lo formaron los Grandes Dioses
a su imagen y semejanza.
Portentoso era en altura,
enorme el vigor de su pecho;
sus miembros tan desmesurados
cual pleno de fuerza y soberbia.
Nota
Diluvio: El mito del diluvio es común a muchas culturas primitivas, consecuencia de grandes inundaciones o maremotos que cubrieron países enteros.
Eanna: Gran templo en Úruk, sede de los dioses Anu e Inanna (Íshtar).
Énlil: Dios de la tierra y del viento.
Gilgamesh: El personaje histórico de este nombre reinó en Úruk, Súmer (Mesopotamia), hacia 2650 a. C. Después de muerto fue divinizado y su vida y figura mitificadas hasta llegar a convertirse, a lo largo de dos milenios, en la Epopeya, la Leyenda de Gilgamesh.
Hectáreas: La medida que aparece en el texto acadio es el sar, equivalente a unas 350 hectáreas.
Íshtar: Diosa acadia del amor y de la guerra, hija de Anu; la diosa más importante de la mitología asirio-babilónica.
Ladrillos cocidos en horno: Eran más valiosos que los simplemente secados al sol.
Lapislázuli: Piedra semipreciosa muy apreciada en la antigua Mesopotamia; se colocaban tablillas de lapislázuli con textos grabados dentro de cofres, a modo de "primera piedra”, en los cimientos de los templos.
Lugalbanda: Padre de Gilgamesh, segundo rey mítico de Úruk despues del Diluvio.
Ninsum: Madre de Gilgamesh, diosa de los bóbidos salvajes.
Nudímmud: "Hacedor de hombres", nombre del dios Ea.
Shamash: El dios sol; dios también de la justicia y los oráculos.
Siete Sabios: Antiquísimos sabios que se suponía que habían enseñado a los hombres sus conocimientos técnicos y de civilización.
Úruk: Una de las principales ciudades de Súmer, en la orilla derecha del Éufrates; actualmente Warka.Bibliografía
Gilgamesh. Traducción del acadio por J. Silva Castillo. Kairós, Barcelona 2006.**
Poema de Gilgamesh. Traducción del acadio por F. Lara Peinado. Tecnos, Madrid 2007.***
El poema de Gilgamesh. Traducción del acadio al catalán por L. Feliu Mateu y A. Millet Albà. Universitat Autònoma de Barcelona, 2007.***
La epopeya de Gilgamesh. Traducción del acadio al francés por J. Bottéro, traducción del francés por P. López. Akal, Madrid 2007.*
Gilgameš o La conquista de la inmortalidad. Comentario y traducción incompleta del acadio al itaiano por F. D'Agostino, traducción del italiano, quizá a través del inglés, de F. del Río. Madrid, Trotta 2007.*
La epopeya de Gilgamesh. Traducción del acadio al inglés por A. George, traducción del inglés por F. Chueca. Mondadori, Barcelona 2008.*
*** Buena. ** Aceptable. * Triste que aún se hagan estas cosas.
Copiado por el escriba En-Gumi sobre pantalla de ordenador, brillante y luminosa como tablilla de lapislázuli. Santa Rosa, Barcelona, septiembre de 2009.
8 de diciembre de 2012
Hank Wothreed
Modern Art Is Obsolet
Álbum de Manolih Pinkerton-Peres (Folk-Hop New Age)
Neversaid Records
«La cantante Manolih Pinkerton-Peres, ex-miembro de The New Folk Fuckers, vuelve a sorprendernos con este reciente larga duración formado por ocho composiciones originales y una versión folk-hop del 'Himno a la memez conspìcua' de John-Paul Starr. Entre los temas propios de Manolih destaca el 'Modern Art is Obsolet' que da título al disco, basado en un texto de la poetisa neozelanovesa Donna Firstimesbetter. La portada, como viene siendo habitual, ha corrido a cargo del ex-esposo de la artista y conocido pintor postpop Hanky Woth, que ha creado una obra de gran calado retropsicológico».Donald Shortsighted, The Monday Londowm Times, 31/11/12
5 de diciembre de 2012
Cantar de Eteocles y Polinices
Luego contra sus hijos, por el parco sustento resentido, lanzó una maldición de lengua amarga: que por su mano, armada con el hierro, ambos la herencia un día partirían.Esquilo, Los siete contra TebasSiete capitanes, al pie de las siete puertas apostados frente a otros tantos iguales, dejaron ante Zeus, el que aleja la derrota, todo su broncíneo armamento; pero no así aquellos dos miserables, nacidos de un mismo padre y una misma madre, que, alzando el uno contra el otro las poderosas lanzas, obtuvieron ambos su parte de una muerte en común.Sófocles, Antígona
Los dos hijos de Edipo, rey de Tebas infausto,
por él ambos malditos y los dos malhadados:
Polinices guerrero y el glorioso Eteocles,
a la muerte del padre repartirse acordaron
el gobierno de Tebas la de Siete las Puertas,
cada uno en el mando alternándose un año.
El primero Eteocles se elevó sobre el trono
y el primero incumplía el ecuánime pacto:
al hermano negaba su derecho y el cetro
que por sangre debía sobre el trono tebano.
Polinices en Argos se exiliaba en su huida
desposando a la hija del magnánimo Adrasto,
y hacia Tebas, su patria, en campaña marchaba
con las huestes argivas, con hoplitas y carros.
Eran siete caudillos, siete puertas en Tebas,
contra siete los jefes desde Argos llegados.
Se embistieron los héroes, las mujeres gemían,
rehilaban las lanzas y los carros chillaron.
La contienda se extiende bajo el muro y las torres:
Se defienden los fieros descendientes de Cadmo;
los argivos se empeñan con gran brío y bravura.
La batalla no vence, incapaz, ningún bando.
Cada príncipe aprecia el valor de sus tropas,
pero el Sino funesto a los dos ha alcanzado:
ya vehementes deciden echar mano a las armas
y en combate de iguales encontrarse en el campo.
Singular la pelea, ejemplar la matanza:
frente a frente acometen el hermano al hermano.
Los cadmeos se callan, los argivos miraban;
las murallas de Tebas en silencio esperaron.
Los dos hijos de Edipo: extranjero en su tierra,
parricida incestuoso, rey de Tebas infausto,
triunfador de la Esfinge por su propia desgracia,
los dos hijos se enfrentan entre ellos y al Hado.
En el aire las lanzas revolaron silbantes
y dos filos gemelos entre sí rechocaron:
dos espadas forjadas en las fraguas escitas
codiciosas el cuerpo del hermano buscando.
Los dos yelmos se topan, los escudos resuenan;
los argivos miraban, los tebanos callaron.
Con el hierro dos reyes su disputa redimen.
Una nube de polvo la atroz lid ha ocultado...
Cuando el manto piadoso de la tierra de Tebas
a la luz la resulta de la lucha ha mostrado
brota un grito del pecho de las cautas mujeres
y las filas de hombres expectantes y exhaustos:
Dos hermanos, dos reyes, dos cadáveres yacen
abrazado uno a otro, uno al otro inmolando.
Las querellas y el odio, la disputa, culminan:
sin rey dejan a Tebas los dos reyes tebanos.
Así el Hado acataba la sentencia implacable,
pues Edipo a sus hijos, en su madre engendrados:
Polinices guerrero y el glorioso Eteocles:
a los dos los maldijo, su destino sellando.
De la Erinia y los Dioses él, Edipo, execrado
y entre todos maldito, rey de Tebas infausto.
19 de noviembre de 2012
Hank Wothreed
Basándose en su propia tipografía artística de 1973 'ABZero', Wothreed compone en el año 2008 este ABZero Type and Blue Shaved Girl, obra de su periodo fotohesitante que sería adquirida por el Kondom Pop and Fine Arts Museum de Kondomville, en South Kondomia, a cuyos fondos pertenece en la actualidad.