Este lugar desconocido, si logramos descifrar qué sucede, podría ser el lugar de un secreto. Y, suponiendo que así sea, podría transmitir ciertas cosas, cosas que no podemos controlar, cosas fatales, cosas que no son controlables a voluntad. Debemos encontrar un equilibrio entre lo que controlamos y lo que provocamos.Jean Nouvel
Lo que se esconde en la oscuridad y qué verdades vela.
Andrew Crozier
0
Si algunas cosas se pierden,
otras se encubren
y si estas categorías son dispares
o si una puede disolverse en la otra...
esa pérdida puede ser una forma
cuyo elemento es el tiempo
pues, con el tiempo, las cuestiones de pérdida
devienen cuestiones de fe
I
como quien al pasar por Ca’ Rezzonico
Museo del Settecento —la ciudad en declive
ya, el gran sueño
volviéndose lúcido, los párpados temblorosos, la laguna
recogiendo luz natural— puede detenerse
ante la Dama Velata:
el busto de mármol de la Pureza
de Antonio Corradini
representada
de acuerdo a la convención
como una mujer joven
pero (esto es nuevo) con el rostro cubierto,
el velo como recurso
para mostrar la habilidad del artista
de plasmar la fluidez en piedra
—el impulso es tocar y probar su
quiero decir ductilidad;
dúctil: podría significar fácil de moldear,
pero no es eso— que parece discurrir
por su frente y nariz,
ampliándose para reunirse
en su hombro derecho, colgando más libre
sobre el izquierdo, los bordes orlados
con una sencilla serie de pliegues dibujada
a lo largo de su pecho
al cielo e al tempo…
Un velo de mármol. La especialidad de Corradini.
II
Estas son las palabras ocultas
que pronunció el Yeshúa viviente
y que Yehuda Toma el gemelo registró…
así comienza.
Dichos ocultos: enshaje ethep (copto)
ethep: oculto/secreto/oscuro…
los traductores deben elegir.
… los eruditos han cogido las llaves del conocimiento
y las han ocultado…
No hay nada oculto que no sea revelado…
El traductor ha elegido.
Si algunas cosas se ven mejor
oscurecidas, es esa la lógica del velo para ti.
¿Es que es el deseo de claridad
lo que la distorsiona? La lógica del velo.
Algunas cosas se pierden
de acuerdo a la convención. ¿Está
el rostro de la Dama Velata encubierto
o perdido para siempre? Perdido, diría yo,
suponiendo que exista, pero se traslucen cosas:
la belleza —absoluta: convencional—
y que su cabello está trenzado, y sus ojos
están cerrados —no bajos: cerrados
como en un ensueño—.
Nada de lo que está oculto se pierde,
pero al mismo tiempo nada de lo que es hallado
es absolutamente nuevo…
III
parpadeante incandescencia …
punzantes destellos blanquecinos
como el brillo del sol sobre aguas agitadas…
silencio —dispuesto, contenido—
luego la luz volvió a centellear
tensa como una sábana al viento en un tendedero…
de madrugada
deslizándome para despertarte
y que ambos pudiéramos
presenciar la revelación:
el refulgente jaspeado de los anfiteatros de nubes
era nuestro
nuestro por un momento
—casi podríamos haber leído con esa luz
pero qué habríamos leído—
mi cabeza en tu regazo
ambos mirando
los desiguales tejados, terrazas
chimeneas, antenas
ventanas y contraventanas, campanarios,
la acumulación de mosaicos del horizonte de Dorsoduro,
fachadas estucadas
el patio, un foso de orquesta abierto bajo nosotros…
il lampo che candisce
alberi e muri e li sorprende in quella
eternità d’istante, ¿algo así,
strana sorella?
IV
o Los papeles de Aspern,
la gran y terrible escena en que la señorita Bordereau
aparece por detrás del protagonista
justo cuando está a punto de robarle
—o eso cree él—
las cartas de su amante fallecido hace mucho tiempo,
el velo verde se levanta de sus ojos definitivamente
(acaba de revelarse que es ciega…
su sobrina, incrédula, le pregunta al narrador
¿Crees que puede ver? )
y entonces: allí, en camisón,
en la puerta de su cuarto...
con las manos levantadas,
había alzado la cortina eterna
que cubría la mitad de su rostro,
y por primera, última
y única vez contemplé sus extraordinarios ojos
que me miraron con ira, me hicieron sentir
terriblemente avergonzado...
Fui hacia ella para decirle que no tenía malas intenciones
pero ella me alejó con un gesto de sus viejas manos,
retrocediendo ante mí… horrorizada.
Lo siguiente que supe es que había caído hacia atrás
con un breve espasmo, como si
la muerte se hubiera abatido sobre ella.
Inolvidable... salvo que
yo había logrado olvidarlo.
V
pero ninguno de los cinco hechos sagrados
relativos a Giorgione ayudan
con La Tempesta
o, tal y como aparece en la Gallerie dell’Accademia,
La zingarella e il soldato
aunque sin duda se trata de Eva
—hosca, imperfectamente representada,
con la pierna derecha dislocada—
amamantando a Caín —Estos bebés lactantes
son como los que entran en el reino…—
Adán la mira, orgulloso, contrapposto,
apoyado en un bastón, vestido
como un soldado con su casaca corta carmesí…
Tú estabas a punto; yo no. Los primeros días
y nuestros ilustres progenitores
ajenos a la reprimenda
que rasga los cielos
sobre Castelfranco, las murallas de la ciudad
blasonadas con el escudo de armas de los Carraresi…
Una ciudad construida sobre una alta colina y fortificada
no puede caer,
ni puede ocultarse;
ciegos, también, a las riquezas de la tierra,
las hierbas del campo
que trabajarán con dolor y sudor
todos los días de su vida
a partir de mañana: porque ahora
todos los ojos están puestos en el niño.
VI
y ahí está de nuevo en Carducci:
A le cineree trecce alzato il velo
verde… Una comida formal en Venecia rara vez es
buena idea. La comida callejera es lo mejor.
Los lugareños se mueven veloces,
con la cabeza gacha, monásticos.
Hinchado y automedicado, rozando la cuarentena,
me acerco al ya basta desde diferentes ángulos.
¿Es el dueño de la viña un buen hombre
o un usurero: ourothe enchre[sto]s
o ourome enchre[ste]s?
El restaurador debe elegir. De cualquier manera
sus sirvientes serán golpeados, su hijo
asesinado de cualquier manera. Cinéreo,
sin aliento, compitiendo con la gárgola
de Santa Maria Formosa
que tanto ofendió a Ruskin…
¿Y la madre de Yeshúa le dio
vida o mentira?
Un siglo después de Corradini
los bustos velados causaban furor:
para Strazza, Rossi, Monti representaban
el alma de Italia, una Madonna secular
enlazada en vainica, un artificio
destinado a despertar emociones quizá no
especialmente profundas. Il velo verde.
Si la expresión «velo verde» aparece cinco veces
debe haber algo en ella.
VII
No es que sea histórico, me refiero a
la Caída en La Tempesta, Adán y Eva como
venecianos libertinos, mundanos, demasiado estupendos;
es eterno, esperando a ser encontrado
en todas partes, antes y ahora; llámalo
El soldado y la gitana,
llámalo la historia de un hombre de letras
que sueña con ser ladrón
hasta que la vida lo convierte en jardinero —un pequeño
pensamiento verde que llega hasta muy lejos—
Ahora no todos podemos tener nuestros jardines
ni nuestros agradables campos
para meditar al atardecer…
En cuanto a nosotros, disidentes de por vida,
sin hijos y a la deriva entre
la cosecha de bambini mimados de la Madre Italia,
nuestro dinero se va en agua mineral,
pistachio gelato, falsas baratijas de Murano,
entradas para la última de Damien Hirst…
Cosas que ver, cosas gratis, la Regata Storica
elige un color: anímalos: verde:
¿por qué no? Si tu barco gana
apenas importa. En este sueño estamos
solos con nosotros mismos, con amor que derrochar
como tanta futura-perfecta culpa.
Y es como si fueran niños
que viven en un campo que no es suyo…
VIII
Siempre todo ya terminado,
éxtasis coribántico, la nunca-alcanzada
república de la promesa, fantástica y compleja,
infame cuentista
que come el pan de la amargura,
ciudad sin sonido, incluso la sombra
de lo que una vez fue grande ha desaparecido.
Ruskin se escondió aquí, Rilke
sufrió una desgracia, en su primera visita
después de la guerra —No sabéis, princesa,
lo diferente que es ahora el mundo...
Quien piense en vivir como antes
se verá continuamente atrapado
en el simple una-vez-más
y su esterilidad— Diez décadas después,
el fascista Salvini tuitea
con entrecomilleo trumpiano: “Censimento” dei Rom
e controllo dei soldi pubblici spesi…
mientras la Madonna asiente con muda aquiescencia
wie eine Nymphe die den Zeus empfing
y esas piedras variegadas de Venecia
—jaspe y pórfido,
serpentina salpicada
de motas de nieve, sus azulonas venas que besar—
trinan y brillan
mientras ella alza a San Giorgio como copa de vino al sol
y contempla lánguidamente las olas.
IX
diez años de gloria
—escultor de la corte, Viena: 1700 florines al año
(más gastos)— hasta que la moda cambia:
comienza la interminable búsqueda
de un benefactor no-inestable,
y las pruebas, y los proyectos, y la Vestale Velata
que tuvo que realizar
sin encargo
y que nunca se vendió;
y vuelta a Nápoles para un último trabajo: Verità Velata:
La verdad velada: una última obra en mármol,
una estatua, un ornamento funerario
para Cecilia Gaetani dell’Aquila d’Aragona,
la madre de su mecenas,
cuya defunción exigía algo menos
monumental —no esta
turbación para el duelo— un logro
que excedía la ocasión, por alguien
muy a menudo ignorado, con demasiado que demostrar;
¿o acaso él, Antonio Corradini, el primer hombre en Italia
en luchar por —y conseguir— una distinción legal
entre cantero y escultor, entre trabajo y arte,
pensó en su padre,
que pasó lo mejor de su vida cosiendo
lonas para el aparejo latino de los trirremes
y empaquetando obenques para los bergantines,
siendo ese su oficio, siendo él un veler?
Nota: veler es un término para referirse a quienes empaquetaban velas para los barcos. Así define la Wikipedia en inglés la profesión del padre de Antonio Corradini: «a professional veler (packer of sails for ships)». Se trata pues de un jueguecillo de palabras entre la especialidad del hijo, el velo (veil), y el oficio del padre, veler.☛ Paul Batchelor. The Marble Veil (poetryfoundation.org)
☛ paulbatchelor.co.uk
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2025
∼
The Marble Veil
This unfamiliar place, if we succeed in figuring out what’s going on, could be the locus of a secret. And it might, assuming that’s the case, then convey certain things, things we cannot control, things that are fatal, voluntarily uncontrolled. We need to find a compromise between what we control and what we provoke.
—Jean Nouvel
What hides in darkness and what truths
it veils.
—Andrew Crozier
0
That some things are lost
some occluded
And of whether these categories are discrete
or if one may be solved in the other—
That loss may be a form
whose element is time
That, in time, questions of loss
become questions of faith
I
as one passing through Ca’ Rezzonico
Museo del Settecento—the city in decline
already, the great dream
turning lucid, eyelids trembling, the lagoon
picking up natural light—may pause
before Dama Velata:
Antonio Corradini’s
marble bust of Purity
depicted
according to convention
as a young woman
but (this is new) with her face covered,
the veil a device
to show the artist’s skill
at rendering fluency in stone—
urge to touch & try its
I want to say ductility;
ductile: might have meant easily led
but doesn’t—so it appears to stream
down her forehead & nose,
sweeping to gather
at her right shoulder, hang more loose
upon her left, edges embroidered
with a homely button pattern drawn
across her breast
al cielo e al tempo …
A marble veil. Corradini’s specialty.
II
These are the hidden sayings
that the living Yeshua spoke
and Yehuda Toma the twin recorded …
so it begins.
Hidden sayings: enshaje ethep (Coptic)
ethep: hidden/secret/obscure—
translators must choose.
… the scholars have taken the keys of knowledge
and have hidden them ...
There is nothing hidden that will not be revealed ...
The translator has chosen.
That some things are better seen
obscured—that’s veil logic for you.
That it is the wish for clarity
distorts? Veil logic.
Some things are lost
according to convention. Is
Dama Velata’s face occluded
or lost for good? Lost, I’d say,
supposing it exists, but things get through:
beauty—absolute: conventional—
and that her hair is plaited, and that her eyes
are closed—not downcast: closed
as in reverie.
Nothing that is hidden is lost,
but at the same time nothing that is found
is absolutely new …
III
flickering candescence—
phosphors vexed livid
like sun-dazzle on choppy waters ...
silence—primed, held—
then light once more shook out to flare
taut as a wind-snapped sheet on a clothesline ...
in the small hours
creeping to wake you
that we both might
witness the revelation:
the flashbulb-lit marbling of cloud amphitheaters,
it was ours
ours for a moment—
almost we could have read by that light
but what would we have read
my head in your lap
both of us looking out over
crazed rooftops, terraces
chimney pots, aerials
shuttered windows, bell towers
the tessellated congeries of the Dorsoduro skyline
stuccoed façades
courtyard an orchestra pit open below us—
il lampo che candisce
alberi e muri e li sorprende in quella
eternità d’istante, something like that,
strana sorella?
IV
or The Aspern Papers,
the great, terrible bit where Miss Bordereau
appears at our man’s shoulder
just as he is about to pilfer—
so he reckons—
her long-dead lover’s letters,
the green shade lifted from her eyes once & for all
(that she is blind has only just been revealed—
her niece, incredulous, asking the narrator
Do you think she can see? )
and then: there in her nightdress,
in the doorway of her room …
her hands were raised,
she had lifted the everlasting curtain
that covered half her face,
and for the first, the last,
the only time I beheld her extraordinary eyes.
They glared at me, they made me
horribly ashamed....
I went toward her, to tell her I meant no harm.
She waved me off with her old hands,
retreating before me
in horror … next thing I knew she had fallen back
with a quick spasm, as if
death had descended on her …
Unforgettable—except
I’d managed to forget.
V
but none of the five sacred facts
concerning Giorgione help
with La Tempesta
or, as it appears in the Gallerie dell’Accademia,
La Zingarella e il Soldato
though surely that is Eve—
sullen, imperfectly rendered,
right leg dislocated—
giving Cain suck—These nursing babies
are like those who enter the kingdom …—
Adam looking on, proud, contrapposto,
propped on his staff, dressed up
like a soldier in his cutaway crimson jacket …
You were ready; I was not. Early days
and our illustrious progenitors
oblivious to the rebuke
that jags the sky
above Castelfranco, the city walls
emblazoned with the Carraresi coat of arms—
A city built upon a high hill & fortified
cannot fall,
nor can it be hidden;
blind, also, to the riches of the earth, the herbs of the field
that they will work in sorrow & sweat
all the days of their life
starting tomorrow: for the now
all eyes are on the bairn.
VI
and there it is again in Carducci:
A le cineree trecce alzato il velo
verde… A sit-down meal in Venice is
rarely a good idea. Street food’s where it’s at.
Locals move at speed, heads bowed, monastic.
Bloated & self-medicated, pushing forty,
I approach enough’s enough from different angles.
Is ineyard owner a good man
or an usurer: ourothe enchre[sto]s
or ourome enchre[ste]s?
The restorer must choose. Either way
his servants will be beaten, his son
murdered either way. Cinereous,
out of puff, competing with the gargoyle
on Santa Maria Formosa
that so offended Ruskin …
And did Yeshua’s mother give him
life or lies?
A century after Corradini
veiled busts were all the rage:
for Strazza, Rossi, Monti they represented
the soul of Italy, a secular Madonna
vanilla-bonded, a contrivance
aiming to stir emotions maybe not
especially deep. Il velo verde.
If the phrase “green shade” occurs five times
there must be something in it.
VII
Not that it is historical, I mean
the Fall in La Tempesta, Adam & Eve
as louche Venetians, worldly, too cool;
it is eternal, waiting to be found
everywhere, then & now—call it
The Soldier and the Gypsy Girl,
call it the story of a man of letters
who dreams of being a thief
until life makes him a gardener—a little
green thought goes a long way.
We cannot all have our gardens now
nor our pleasant fields
to meditate in at eventide …
As for us, recusants for life,
childless & at large among
Mother Italy’s crop of spoiled bambini,
our money goes on bottled water,
pistachio gelato, faux Murano baubles,
tickets for Damien Hirst’s hot tat …
Things to see, free stuff, the Regata Storica—
pick a color: cheer it: green:
why not. Should your boat win
it hardly matters. In this dream we’re
all to ourselves with love to squander like
so much future-perfect guilt.
And they are like children
living in a field that is not theirs …
VIII
Always all already over,
corybantic rapture, the never-achieved
republic of promise, fantastic & involved,
infamous pretender
eating the bread of bitterness,
city without sound, even the shade
of that which once was great is passed away.
Ruskin went to ground here, Rilke
came to grief—on his first visit
after the war: You do not know, Princess,
how altogether different the world is now …
Whoever thinks of living as he used to
will find himself continually caught
in the mere once-again
and its sterility… Ten decades on
fascist Salvini tweets
with Trumpian scare-quotes: “Censimento” dei Rom
e controllo dei soldi pubblici spesi ...
while the Madonna nods in dumb assent
wie eine Nymphe die den Zeus empfing
and those variegated stones of Venice—
jasper & porphyry,
serpentine spotted
with flecks of snow, her bluest veins to kiss—
lilt & dazzle
as she lifts San Giorgio like a sunstruck wineglass
and gazes languidly into the waves.
IX
ten years of glory—
court sculptor, Vienna: 1,700 florins per annum
(plus expenses)—till the fashion turns:
begins the unending
search for a not-unreliable benefactor,
and the trials, and the schemes, and Vestale Velata
that had to be done
without a commission
and that then never sold;
then back to Naples for one last job: Verità Velata:
Veiled Truth: one final work in marble,
a statue, a funerary ornament
for Cecilia Gaetani dell’Aquila d’Aragona,
his patron’s mother
whose passing called for something less
monumental—not this
embarrassment to mourning, accomplishment
exceeding its occasion, by one
too often overlooked, too much to prove;
or did he, Antonio Corradini, first man in Italy
to fight for—& win—a legal distinction
between mason & sculptor, between work & art,
think of his father
whose prime was spent stitching
canvas for latin-rigs on the triremes
and packing up the shrouds for the brigantines,
such being his trade, he being a veler?
13 de agosto de 2025
Paul Batchelor
7 de febrero de 2023
Paul Batchelor
Y qué. Dijo una mentira. Y qué.
Explicó una o dos cosas sobre una o dos cosas.
No era nada que otra persona nunca haría.
Una pequeña. Y qué.
Hay un pozo…
Lo puso en el corazón de las cosas.
Parecía ir directo al corazón de las cosas.
Parecía solo, o apenas, cantar desde el corazón, o algo así.
Hay un pozo en este mundo…
Dijo una mentira. La llevaba como una máscara.
Trabajó en ello y después le funcionó.
Una pequeña. La primera. No preguntes.
Funcionó. Claro que funcionó. No preguntes, no preguntes.
Hay un pozo en este mundo… si bebes de él
tu sed será peor que una maldición. Hay un pozo…
¡Oh, pero es mejor no pensar en ello!
Tendrás que decírselo a tus amigos,
¡te lo agradecerán!
Bebió. Si se le puede llamar pozo.
☛ Paul Batchelor. The Well (lrb.co.uk)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2023
∼
The Well
So what. He told a lie. So what.
It explained a thing or two about a thing or two.
It wasn’t anything that somebody else would never do.
A little one. So what.
There’s a well —
He put it at the heart of things.
It just seemed to go right to the heart of things.
It seemed right, or just, to sing from the heart, or something.
There’s a well in this world —
He told a lie. He wore it like a mask.
He worked at it and later it worked him.
A little one. The first. Don’t ask.
It worked. Of course it worked. Don’t ask, don’t ask.
There’s a well in this world — should you drink from it,
your thirst will be worse than a curse. There’s a well —
O but it’s better not to think of it!
You’ll have to tell your friends —
they’ll thank you for it!
He drank. If you can call it a well.
1 de septiembre de 2018
Paul Batchelor
En el cielo quiero ir a hablar con Pitágoras, Sócrates y Valerio Publicola. No me importará tener un poco a Rosie allí, ella no necesita pensarlo. ¿Para qué serán buenos los ojos grises y las mejillas rojas?John Ruskin, carta a Susan Beever, desde Asís, Celda del Sacristán, 25 de junio de 1874Hoy, en mi sexagésimo primer cumpleaños, pediría permiso para decir algunas palabras a los amigos que se preocupan por mí, y a los lectores que están inquietos por mí, respecto a la enfermedad antes mencionada. Para la estimación de un médico, de hecho, solo puedo remitirles a mis médicos. Pero hubo algunas circunstancias que entendí mejor que ellos: a saber, primero, la distinción precisa y nítida entre el estado de inflamación mórbida del cerebro que dio lugar a visiones falsas (ya fuera durante el sueño, el trance o el despertar, a plena luz del día, con un conocimiento perfecto de las cosas reales en la habitación, mientras yo veía otras que no estaban allí), y los estados no mórbidos, aunque peligrosos, de temperamento más o menos excitado, y pensamiento demasiado acelerado, lo que condujo gradualmente a la enfermedad, precipitando su actividad durante los ocho o diez días precedentes a la forma real de ceder del cerebro.John Ruskin, Fors Clavigera, Carta 88 (8 de febrero de 1880)¡Demasiado rápido y lejos de nuevo! por mucho; el ímpetu de la frase huyendo conmigo.John Ruskin, nota adicional nº 54 a Modern Painters vol. 2 (edición revisada de 1883)
Mis queridos pajaritos,
ante mí en mi escritorio esta mañana donde
me siento a preparar la lección del día siguiente hay
una copia de La derrota de las brujas de Agostino dei Musi
—Agostino Veneziano lo llamarán vuestros profesores—
donde una carroza formada por huesos de dragón
y tirada por dos figuras desnudas
aparece avanzando retorcida a través de una jungla
desbandando cabras y gansos y esqueléticos reptiles alados
y ahí, mirad ahora, en la cima, a la bruja sentada
como en un escabel —antebrazo varonil,
hombro musculoso, pendulis mammis—
con las flacas ubres es
con lo que controla su negocio
—sucio pelo fluyendo contra natura
en un viento inverso a los mefíticos vapores…—
Desde que se recuerda tales criaturas han
impresionado los sueños de aquellos que viven,
por así decirlo, de fuegos artificiales,
temerosos de los vecinos, temerosos de que la ley
los martillee en cualquier forma que les complazca
puede aún resultar versátil
—sus sensuales ritos y ceremonias,
novedades y vanaglorias;
su farisaica santidad…—
y esto no es más que la imitación de un erudito, diréis,
trabajo grosero aunque de una buena escuela,
—una buena escuela que se lo permita, y lo bastante buena
como para perderse junto al profesor—
y aún
y aún
estabilizar la mano que se cierne sobre
el cliché mordido por el ácido
estabilizar el codo
tras este
grabado en papel
Fro spot my spyryt þer sprang in space
y ahora
Piazza Santa Maria del Pianto, Roma (1840). Un pensativo estudio de ropa vieja tendida al sol en el barrio judío, colgando de un arquitrabe de mármol agrietado, construido en una pieza de friso romano que se desmorona en ladrillos rotos sobresaliendo sobre ventanas de madera apoyadas en un entablamento gris. Un vestigio de inscripción aún-legible: NOMINE FORTUNA. Sin líneas importantes, sin belleza de objeto. Un colgante batiburrillo de contrastada emoción empastelada de pintoresca febrilidad. Un episodio. Una aflicción entre, por así decirlo, paréntesis. Un enlace sin matrimonio, como después de la noticia de un compromiso. Una iglesia incrustada sans façade entre el tipo común de casas. Un socorro de la mera perplejidad e inquietud de san Pedro. Grafito realzado con toques de gouache blanco sobre papel verde-gris.
Capilla de Beresford, Walworth: un desnudo granero
oblongo de techo bajo, ventanas de arcos de ladrillo llenas
de pequeños vidrios que requieren varillas de hierro
enhebradas como medias telarañas para mantenerse rectos.
Sin tracerías, ni tallos arracimados, ni bóvedas.
Sin fantasías. Ni vuelos perpendiculares
de pretensiones. Líneas limpias, y severas.
Bancadas cerradas con particiones de plano simple
y puertas pulcramente remachadas. Sin púlpito, apenas
una robusta caja con cuatro patas y friso bien veteado,
pero decorada con un acolchado de terciopelo
—carmesí, con borlas doradas en las esquinas—
que se convirtió en mi único recurso, porque cuando
me cansaba del sermón del doctor Andrews podía ver
los colores que matizaban los dobleces y pliegues
cada vez que los golpeaba. Beresford. Ahí es donde
rezábamos nosotros: papá, mamá y yo.
¡Mala preparación, esta, para Ruan! Ruan,
custodiada por grupos de estatuas solemnes
enlazadas por tallos de esculpido follaje coronado
por desgastada hornacina y mágico frontón
como gasa intrincadamente enmarañada;
Ruan con su oleaje y espuma de piadosa caballería
rompiendo en acantilados de cristal para seguir revelando
cómo será todo lo oculto, insaciable en la oración
o el pillaje, otorgando gracia a la rudeza inglesa,
veneno a la astucia de Italia… Ruan con toda
su avaricia y complejidades, gárgolas
fauciabiertas, líquido y empapado ornamento
bajando las vertiginosamente empinadas agujas
—insanae substructiones! Inutiles domos!—
aunque trinando pastorales canciones de inocencia.
El Palacio Contarini-Fasan, Venecia (1841). Las estructuras desordenadamente escalonadas tienen colores de helado y sorbete con tintura no suave. Sin decoración caligráfica. Acuarela, grafito y gouache. Un hechizo completo en la lengua vernácula. Rítmicos mosaicos de filigrana en piedra con algunos arañazos. Detalles que se convierten en un refugio. Detalle que se convierte en un refugio. Una antigua réplica dibujada en la que la nueva vida puede aun ahora estar a la vista. Una hosca grandeza, por cierto. Un carcelero pícaro. Un postulante determinado. Un poste de amarre de barbería. Un problemático remo hundido inclinándose. El tambaleante estado del Dux descendiendo al papel gris
Un tanto gastada, y un no poco fatigada,
la inusual Fortaleza de Sandro, en esta
su primera obra documentada. Considérala
un momento, por favor, antes de pasar
apresuradamente a ver el Nacimiento de Venus,
al lado, y observa que Sandro comenzó
como quizá termines tú: con cansancio.
¿Habría adivinado que la Fortaleza permite
(¿permite? ¡aprueba!) la ensoñación? Mira cómo
sus dedos juegan con inquieta inactividad
o nerviosismo sobre la empuñadura de su espada
(¿espada o maza? he perdido mis notas sobre eso…)
Ella no es rival, tal vez, para las pruebas que están
por venir, sin embargo mira cómo su armadura brilla
preparada, sus suaves dedos listos para
empuñar la espada (o maza) si fuera requerida.
Con labios fruncidos y ojos desviados, ella sonreía,
y no poco tristemente, a su hado
de vez en cuando. Pero hoy ya no sonríe.
Su cualidad debe durar todo el día, toda la vida.
Hacer alarde de ella nunca es poseerla
del todo. Mira la teatralidad y la pose
de las Virtudes de Pollaiuolo: así representan
sus diversos significados. La Fortaleza debe
contener —debe ser— todo lo que simboliza. Ve,
mira lo que sea que los Uffizi tengan
para tentarte; pero recuerda que la batalla
de la Fortaleza no ha comenzado hoy,
ni tampoco ayer, ni el domingo pasado.
Se han sucedido muchos días desde que comenzó.
Están tan aferradas a su honradez, esas
Virtudes menores, que son absolutamente incapaces
de ser tentadas. No se atreverían a arriesgarse
a la complacencia. Ella estaría perdida sin eso.
Pero, ¿espada o maza? Ve ahora. No importa.
No te necesitaré hasta mañana por la mañana.
Barranco en Maglans (¿1849?). Un más profundo marrón sobre el marrón. Un precipicio de piedra que avanza en hendeduras horizontales para dominar el vacío. No hay agua sino un sueño de agua de hace años, muy abajo, corriendo cual liebre asustada, tan fuerte como para convertirse en molino. Un arroyo que se convierte en hilo. Una visita fuera de temporada. El lecho de un torrente de lo que pudo ser nieve fundida, ahora completamente seco. No se derrumban las piedras sino que fluyen, se hunden, rítmicas como nubes, como alta estructura, como algo insustancial a largo plazo. Bandas de cuarzo que ciñen una escondida grieta bordeada por rizadas y extendidas frondas. Las hojas temblando al viento del mediodía. Una roca fisurada. Una gran falla. Una roca de grafito fisurada en tinta marrón y tinta diluida realzada con gouache de color carne sobre papel blanco.
Anoche santa Úrsula me envió sus claveles
desde la ventana de su habitación, con su amor
—claveles vivos, y una sola ramita
seca de su otra flor de ventana, la verbena...—
¿Cuántas flores se nombran en el Génesis?
¡Buena respuesta! Ninguna. Pero sí muchos árboles.
Había un poeta que plantaba cuadros de flores
para que el Edén pudiera estar lleno de trémulos
y livianos pétalos; me atrevo a decir que tenía razón,
¡fueron hechos para ser notados! Y ver como
un pétalo de amapola cae de la flor que rompe
es saber algo de la vida venidera, una vez
que el cuerpo se convierta en polvo y ceniza,
incluso cuando nuestro aliento moribundo ascienda
hacia la casa del Padre… En cuanto a los árboles,
¿qué podremos aprender de la noble constancia
más de lo que hallamos en la pura hoja de laurel,
tan numerable, tan secuencial y serena?
abro el envoltorio
pétalos y flor de espino
caen sobre la mesa
donde continúo
preparando la lección
pétalos de rosa con bordes rotos
se adhieren a mis dedos
motas de polvo bailando
mosquitos en un rayo de sol
mirra, ¿o una pitillera?
escríbeme, dime
¿con quién bailas
más a menudo, a menudo?
ojos grises y mejillas rojas
inútiles en el cielo
indonada, enguirnaldada
no con nomeolvides:
rodeada por
todo el olvido
de todo el mundo
invencido honor
palabras amables no-dichas
buenas acciones no-hechas:
ninguna de ellas, ninguna
me toca más de cerca
Ahora si digo «¡santa Úrsula me ha enviado
una maceta de rosas!»,algunos dirán que me he vuelto
radicalmente, realmente loco, pero solo significa
que las flores que recibí esta tarde
(de la mano de cualquier amigo o extraño)
ayudaron mucho en mi trabajo, y después
me reprocharon a su manera por el fracaso.
¡Pero cuánto de mi amor han perdido otros
porque un pobre niño enfermo no recibe
la parte del amor que aún le pertenece!
Pensad ahora, dulces lecheras de Albión
cuya cara es vuestra fortuna, pensad en uno
acostado allí, casi un esqueleto,
y preguntaos: Tenemos una hermanita que
no tiene pechos: ¿qué haremos por nuestra hermana
en el día de sus esponsales?
Lado sur de la Basílica de San Marcos, Venecia, desde la Logia del Palacio Ducal (c.1851). Un extraño observatorio. Una caprichosa y confusa variedad de aplicación, apresurados detalles de acuarela pasando a mármol veteado por el tiempo ampliado desde un daguerrotipo. Un volumen de eco. Las sombras flotan y florecen sobre el piso embaldosado en damero. Una especie de color frenético. Rechazo de la perspectiva. Relieve esculpido sin retroceso. Caprichos y misterios; conceptos y divertimentos. El pilar descabezado de San Juan de Acre que da al pórtico sur. Una capital bizantina. Una sonata en un virginal. Grafito y acuarela realzados con blanco en tres trozos de papel unidos.
¡Mi espíritu brincó, tan feliz
por mudar esta burda carne y haber acabado!
Mi espectro, dejado de la gracia de Dios,
fue conducido a donde las maravillas son usuales.
Ascendí a donde el acantilado se encuentra con la nube,
—vertiginosas alturas que ningún hombre ha conocido—
mi alma atraída hacia un bosque
engalanado con incontables gemas y joyas.
Es difícil dar crédito a una visión tan sutil
como la estela de luz en la que brillaban:
nunca mujer alguna tejió un vestido
tan amorosamente adornado, tan iluminado de esplendor.En esplendor acantilados de cristal se alzaban
encrespados como el hielo, claros y límpidos.
A sus pies, una extensa selva:
árboles tocados por un brillo rojo-azulado
y hojas de plata pulida deslizándose
temblorosas de aquí para allá entre
ramas que brillaban como jade azul
cada vez que un destello de luz rozaba la escena.
La grava bajo los pies estaba esparcida
de gemas, y el sol parecía absolutamente eclipsado
por ese magnífico empedrado oriental
tan amorosamente adornado, tan iluminado de esplendor.El esplendor de la arboleda era tal
que mi pesar me abandonó, se despejó
y con la fragancia de la fruta tan fresca
hallé que no necesitaba otro alimento.
Los pájaros volaban juntos, de rama en rama,
cual motas de fuego, ahora aquí ahora allá;
ninguna sinfonía humana puede igualarlo,
ni voz ni cuerda deleitan el oído
con una canción así: bendecían el aire
con un dulce acorde que se desvanecía y brillaba
en armonías que nunca escucharás
sino allí donde todo está iluminado de esplendor.Tan adornada en esplendor estaba
aquella floresta en la que conocí mi hado,
que un hombre astuto no podría idear
la manera apropiada de contarlo.
Escalada de perales, manzanos;
curiosas maravillas, ¡hermoso deporte!
Y pronto los setos y campos y flores
se volvieron bellamente intrincados
con jardines de llamas y agua. Radiante
como oro bruñido fulgió la ladera
por donde seguí un arroyo que fluía con luz,
amorosamente adornado e iluminado de esplendor.Pero más esplendor estaba aún por venir:
una ribera de ardiente berilo donde el agua
se precipitaba y arremolinaba en una espuma
de murmullos apresurados y aires confusos.
El lecho del arroyo centelleaba con fulgores
como los del sol filtrado a través de un vidrio de color
o las estrellas en invierno, cuando puede parecer
que estamos a solas mientras las nubes pasan.
Cada guijarro resplandecía como Héspero:
zafiro, esmeralda, cada uno reluciendo con
una luz demasiado brillante como para hacer símiles,
amorosamente adornado e iluminado de esplendor.
Estudio de roca de gneis, Glenfinlas (1853-54). Un testigo viviente. Una verticalidad más suave que el agua sobre la que se levanta. Acometidas de agua canalizada en la superficie; goteante roca seca; fluida roca labial, menos inmóvil que las flores silvestres y las plumosas hierbas que se adhieren a grietas y salientes insospechados. Líquenes cartografiados. Negro de carbón, gouache. Una abultada losa. Una majestad discreta. Una coincidencia largamente buscada antes de verla, largamente amada antes de entenderla. Una lección de entrega que se encuentra siempre, que se encuentra una sola vez. Una obstinación alegrada por el flujo del río, el arrancar y fluir de la capa de hielo. Pluma y tinta sobre grafito en papel vitela con algunos arañazos.
Aquí, en Santa Croce estamos,
renunciado a la restauración, porque ¿a quién
le importa esta losa con su pobre escultura?
Un anciano con el gorro replegado
usado por los eruditos y caballeros de Florencia
c.1300-1500, muerto,
con un libro sobre el pecho y sobre él
sus manos yacen dobladas. A sus pies, la leyenda:
______________________________________
TEMPORIBVS • HIC • SVIS • PHYLOSOPYE •
ATQ • MEDICINE • CVLMEN • FVIT • ET MAGISTER
GALILEVS • DEGALILEIS • OLIM • BONAIVTIS • QVI
ETIAM • SVMMO • INMAGISTRATV • MIRO •
QVODAM • MODO • REM • PVBLICAM • DILEXIT
CVIVS • SANCTE • MEMORIE • BENE ACTE •
VITE • PIE • BENEDICTVS • FILIVS • HVNC • TVMV
LVM • PATRI • SIBI • SUISQUE • POSTERIS • EDIDIT
______________________________________
La cara gastada, todavía el retrato perfecto del anciano,
aunque golpeado por el cincel de un maestro
con cierto riesgo, solo así, con algunos toques ásperos;
el paño que cae de su gorro de ciudadano,
sutil más allá de la descripción, con la exquisita
elección de los pliegues en su diseño ornamental;
el tapiz sobre el que yace casi ileso,
elaborado con flecos y frondas,
alivia la severidad de la figura…
y mira ahora, mira cómo las borlas casi perfectas del cojín
se equilibran para ocupar los ángulos de la piedra.
Estudio de una pluma del pecho de pavo real (1873). Una sola pluma, pintada a su tamaño natural. Una palpitación iridiscente que transita de la oblicuidad de la pluma activa a la simetría dual decorativa. Una incierta correspondencia con un pétalo acorazonado. Una emoción fría: una punzada como de un agradable y profundo aguijón de avispa. Musgo verde que pasa del jade al esmeralda, del índigo al lapislázuli: todo cuanto está permitido, sin que haya ni trampantojo ni cielo en que mojar un pincel. Un emblema heráldico; vigila y protege contra la tangible materia prima inicial. Una llave perdida de una caja azul para niñas tristes de ojos grises. Acuarela y gouache sobre papel.
cuirrrrrrr-r-r-r-r-r-r
¡pic! ¡pic! ¡pic! chiu-uuí-uuí
piu-piu-piu-piu-per-piu-piu
los pinzones gorjean débilmente; esta nieve de junio
los desconcierta
Coniston
brilla como un vidrio
mal-fundido
por una mano indiferente
líneas onduladas
asoman como defectos en planos de fino cristal
inquieto, inquedo
turbado y turbador
¿Qué gotea cual la plácida lluvia del cielo?
Niño, según el Spectator de esta mañana
es solo el trasvase de dinero de arriba hacia abajo
un fenómeno observado a menudo
concessum propter duritiem cordis
algo permitido
y debidamente asentado en nuestro libro sagrado de partida doble
me refiero al Evangelio de la inmundicia de santa Usura
donde aprendemos de su doctrina de la aritmética
que 2 + 2 = 5…
Oh somos tan humanos,
en verdad, somos tan sabios,
que mientras nuestros antepasados tenían
barriles de alquitrán para las brujas
nosotros los tenemos para todos los demás
y enfriaremos nuestros calderos, por favor Hécate,
según la teoría del señor Darwin
¡con sangre de babuino!
Oculto por la luz del día
manejaremos el comercio de brujas nosotros mismos
como, una vez, vi a un niño con su canasta de higos podridos
pobre fruterito ambulante,
delante de la fachada sur del Palacio Ducal
agachándose para gritar Fighiaie! Fighiaie!
Inibito a chiunque il vendere frutti cattivi
19 de junio de 1516
(es decir, antes de que nadie pensara hacerlo)
como, más de una vez, he visto a las chicas en las ventanas:
chicas pobresen las ventanas, en los callejones,en las barriadas
junto al Hotel Euston, junto a las vías del tren,tomen
Camden Road hacia la cuenca del canal,levantenla vista,
solo levanten la vista cuando salgande la sala,caballeros,
y las distinguirán, ellas se mantienenliberalmente,
conociendo nuestras aficiones,chicas pobres, nada que vender
sino todo; nada que vender
sino a sí mismas,I dewyne
fordolked of luf-daungere demasiado rápido y lejos,
más hervido que un caldo por la crueldad insana… No
no pueden tocarme por acuñar
yo tan descerca… tan descerca… tan descerca…
me gustaría ser un clérigo
mintiendo todo el día
y Pedernal… y Repliegue… y Pero…
cujus sancte memorie
esos ricos herederos
Fighiaie!
Oh Amor,
sano como la carne orgullosa
sobre una curativa herida
del lado de mi nación
que aún puede pasar
durante una crisis
a sustancia morbífica,
deja que este hombre trabaje.
Oh Amor,
danos trabajo
y ponnos a ello,
pues somos corregibles:
Oh, repáranos
porque no somos
aún del todo corregibles
y sostén nuestra mano
cuando pongamos el alma sobre un lance:
enséñanos a dar y poner en peligro todo
cuanto tenemos tras tu venida, por el alma
no se puede negociar de otro modo, solo se pierde.
Inexpugnable a nuestras economías
todo lo que el embaucador promete,
el alma no está en venta. Y ahora, el coste
diligentemente contabilizado, la suma
anotada en el libro mayor, miradla delimitada
y archivada en secuencia donde pueda hallarla
cualquiera que pregunte, si alguien lo hace…
El amor no pone plazo. Programa sus apariciones
no de acuerdo con nuestros relojes, sino
con las luna-ofuscadas olas en que cada uno recibimos
nuestra convocatoria, irrecusable. Deja caminar sobre
ellas a quienes puedan.
…vino Fedra entonces, y Procris,
junto a Ariadna, la más pura de ellas,
la mente de cuyo papi era un matadero
luminosa Ariadna
a quien Teseo una vez desde Creta
a los labrados acres de la sagrada Atenas condujo
—él no tenía su alegría, ni el deseo de su corazón,
pobre Ariadna
pura, luna-ofuscada—
falso, Dionisio testificó contra ella;
Artemis la ejecutó…
Oh, alimentadla con albérchigos y frambuesas,
con uvas tintas, higos verdes, moras y fresas
¿No está ella aquí conmigo entre el espino en flor?
Diodati, un año sin verano,
y el mundo estaba vacío
—þe fyrre in þe fryth—
ella era el Universo
Al anochecer revolotean
los murciélagos como harapos negros en el borde
cenizas de hoguera
remontando el vórtice
circuitos espirales
en torno a la terraza
todo el día aquí sentado
preparando la lección
Mis queridos pajaritos, ¿no visteis ayer el fulgor del sol?
¿No la visteis e ella en él
sin sombrero, descalza
entre los laureles y el macizo de prímulas?
Musgo y fresa salvaje (1873). Suave línea indecisa. Una sugerencia en genitivo. Un secreto en pleno verano. Un hábil y fino musgo anidado en la piedra hendida. Trazos de gouache en papel gris-azul trifoliado con lentejuelas de rocío. Búsquedas. Enraizando un sutil declive en la roca revelado ahora por la posición de una baya. Una mirada oscurecida donde las líneas triangulan pálidamente. Una seña. Un gesto sugerente.
Nota
· Brantwood es una casa museo histórica en Cumbria, Inglaterra, dedicada a John Ruskin, uno de sus últimos propietarios, escritor y artista inglés, 1819-1900, al que hay muchas referencias, además de los epígrafes, en este poema (Wikipedia).
· pendulis mammis (pechos colgantes), expresión de Robert Burton en “On loving an ugly woman”, de The Anatomy of Melancholy.
· Fro spot my spyryt þer sprang in space. Verso 61 del poema en inglés medio Pearl, traducido por David Gould como «From that spot my spirit sprang up in space» (desde ese lugar mi espíritu brotó en el espacio) y por William Graham Stanton como «That spot my spirit fled apace» (ese lugar mi espíritu abandonó deprisa).
· Piazza Santa Maria del Pianto. Obra de John Ruskin.
· oleaje y espuma de piadosa caballería… (surge & foam of pious chivalry). John Ruskin, Renaissance Florence: Four Books. Lecture I. Nicholas the Pisan, 52: «France, all surge and foam of pious chivalry lifts herself in fitful rage of devotion, of avarice, and of pride. She is the natural ally of the church; makes her own monks the proudest of the Popes; raises Avignon into another Rome; prays and pillages insatiabily; pipes pastoral songs of inocence, and invents grotesque variations of crime; gives grace to the rudeness of England, venom to cunning of Italy. (…)». (Francia, todo el oleaje y la espuma de la piadosa caballería se alza a sí misma con la furia irregular de la devoción, de la avaricia y del orgullo. Es la aliada natural de la Iglesia; hace de sus propios monjes el mayor orgullo de los Papas; eleva Avignon a otra Roma; ora y saquea insaciable; trina canciones pastorales de inocencia e inventa grotescas variaciones del crimen; da gracia a la rudeza de Inglaterra, veneno a la astucia de Italia). Seltzer Books/Google Books.
· revelando cómo será todo lo oculto (revealed / as every hidden thing shall be). Lucas 12:2: «Porque nada hay encubierto que no haya de saberse ni nada oculto que no haya de ser revelado».
· Substructiones Insanae (locas infraestructuras) es una expresión acuñada por Robert Burton en The Anatomy of Melancholy, referiéndose a los intentos de los aristócratas de establecer su dominio en una zona mediante la construcción de edificios majestuosos, lo que, según escribió, terminaba a menudo en ruina financiera ya que la escala del proyecto agotaba la fortuna de sus dueños. (wikipedia). Inutiles domos (casas inútiles) es una expresión del mismo texto.
· El Palacio Contarini-Fasan… (The Palazzo Contarini-Fasan, Venice). Obra de John Ruskin.
· La Fortaleza, de 1470, conservada en la Galería de los Uffizi de Florencia, es la primera obra documentada de Sandro Botticelli, a quien le fue encargada por el Tribunal de los Seis o de los Mercaderes a causa del retraso en concluir la serie de las virtudes teologales por parte de Piero Pollaiuolo.
· Barranco en Maglans (Ravine at Maglans, Valley of Cluse). Obra de John Ruskin que representa una pequeña cascada en Cluse, en la región Ródano-Alpes, departamento de Alta Saboya, Francia.
· Anoche santa Úrsula me envió sus claveles... John Ruskin, Fors Clavigera, Letter 74: «Last night, St Ursula sent me her dianthus out of her bedroom window, with her love».
· trémulos / y livianos pétalos (tremulous, / frivolous petals). John Ruskin, Proserpina, Cap. III, 7: «Only note the harmony betwen both, and the joy we may have in this division and mystery of the tremulous and frivolous petals , which break the light and the breeze,—compared to what to what with the tremulous and frivolous mind which is in us, we could have had out of domes, or penthouses, or walls of leaf». (Solo nota la armonía entre ambos, y la alegría que podemos tener en esta división y misterio de los trémulos y livianos pétalos, que rompen la luz y la brisa, en comparación con lo que con la trémula y liviana mente que hay en nosotros podríamos haber tenido aparte de cúpulas, pérgolas o paredes de hojas).
· la hoja pura del laurel… (the pure laurel leaf). John Ruskin, Proserpina, Cap. III, 20: «But there is nothing so constantly as the pure leaf of laurel, bay, orange, and olive; numerable, sequent, perfect in setting, divinely simple and serene». (Pero no hay nada tan constante como la hoja pura de laurel, magnolio, naranjo y olivo; numerable, secuencial, perfecta en ajuste, divinamente simple y serena).
· ojos grises y mejillas rojas / inútiles en el cielo (gray eyes & red cheeks / useless in heaven). Referencia al primer epígrafe en este poema: «In heaven (…) What will grey eyes and red cheeks be good for there?» (En el cielo (…) ¿Para qué serán buenos los ojos grises y las mejillas rojas?).
· o con nomeolvides… (with no forget-me-nots). John Ruskin, Fors Clavigera, Letter 80: «With these, their sisters; who had only, for Venus's mirror, a heap of ashes; compassed about with no forget-me-nots, but with the forgetfulness in the world». (Con estas, sus hermanas; quienes solo tenían, para el espejo de Venus, un montón de cenizas; rodeadas no de nomeolvides, sino del olvido en el mundo).
· ¡santa Úrsula me ha enviado / una maceta de rosas! (St. Ursula has sent me / a pot of pinks!). John Ruskin, Fors Clavigera, Letter 88: «a friend staying in Venice brought me a pot of pinks, “with St. Ursula's love”» (un amigo que estaba en Venecia me trajo una maceta de rosas, “con el amor de santa Úrsula”).
· dulces lecheras de Albión / cuya cara es vuestra fortuna (sweet milkmaids of Albion / whose face is your fortune). En 1768 el médico inglés Edward Jenner observó que las lecheras no mostraban en sus caras los habituales signos de la viruela y posteriormente que contraían una variante vacuna (propia de las vacas) de la viruela que las inmunizaba contra la viruela humana, lo que dio origen al descubrimiento de las vacunas (BBC/Wikipedia).
· Tenemos una hermanita… Cantar de los Cantares, 8:8: «Tenemos una hermana pequeña, y todavía no tiene pechos; ¿qué haremos por nuestra hermana el día en que sea pedida?».
· Lado sur de la Basílica de San Marcos (South Side of the Basilica of St. Mark’s, Venice, from the Loggia of the Ducal Palace). Obra de John Ruskin.
· Estudio de roca de gneis (Study of Gneiss Rock, Glenfinlas). Obra, también, de John Ruskin.
· TEMPORIBVS… «En su tiempo estuvo en la cima de la filosofía y la medicina el Maestro Galileo Galilei, antes Bonaiuti, quien también amó la república en modo admirable en la más alta magistratura. Para el santo recuerdo de una vida piadosa y dignamente conducida, su hijo Benedetto hizo construir esta tumba para su padre, para él y sus descendientes». La inscripción de la tumba de Galileo en la Basilica di Santa Croce se muestra en fotografía y traducida al italiano en la web del Museo Galileo.
· Estudio de pluma… (Study of a Peacock’s Breast Feather). Obra de John Ruskin.
· ¿Qué gotea cual la plácida lluvia del cielo? (What is it droppeth as the gentle rain from heaven?). Shakespeare, El mercader de Venecia, IV, I: «The quality of mercy is not strain’d; / It droppeth as the gentle rain from heaven / Upon the place beneath». (La clemencia no requiere fuerza: cae cual la plácida lluvia del cielo sobre un lugar y lo fecunda).
· concessum propter duritiem cordis. Francis Bacon, Of Usury: «I say this only, that usury is a concessum propter duritiem cordis [a thing allowed by reason of the hardness of men’s hearts]; for since there must be borrowing and lending, and men are so hard of heart as they will not lend freely, usury must be permitted». (Digo esto solamente: que la usura es un concessum propter duritiem cordis [algo permitido a causa de la dureza de corazón de los hombres]; dado que debe haber préstamos y créditos, y como los hombres son tan duros de corazón que no prestarán libremente, la usura debe ser permitida).
· Evangelio de la inmundicia. The Gospel of Filth es un libro sobre la banda de heavy metal Cradle of Filth, formada en Suffolk, Inglaterra, en 1991 por Dani Filth, autor del libro junto al periodista Gavin Baddeley.
· Hécate. La diosa griega de la brujería aparece en Macbeth para aleccionar a las brujas mientras estas mezclan el hechizo en su caldero. →
· ¡con sangre de babuino! (with baboon blood!). Shakespeare, Macbeth, IV, I: «We’ll cool the mixture with baboon blood. / After that the charm is finished». (Enfriaremos la mezcla con sangre de babuino. / Después de eso, el hechizo habrá concluido).
· Fighiaie! (¡Higos!). De una carta de John Ruskin fechada en 1873: «Antes de que hubiera terminado de escribir la última frase, el grito de un muchacho vendiendo algo negro en una cesta en el muelle se hizo tan agudamente distinguible por encima de las voces de los siempre discutidores gondoleros, que fue menester dejarlo de nuevo y bajar al muelle para ver lo que tenía para vender. Eran higos medio podridos, prematuramente sacudidos por las tormentas de mitad del verano; su grito de “Fighiaie” apenas cesó, continuando, como observé, con la misma claridad entre sus piernas que cuando estaba de pie, mientras se inclinaba para sacar una porción comestible del negro revoltijo para servir a un cliente. Su cara me trajo lágrimas a los ojos, tan abierta, tan dulce y fuerte era; y tan triste. Le di tres peniques muy pequeños, pero no cogí higos, para su sorpresa: no pensó en lo barato que a mí me resultaba mirarlo a él y a su cesta, por aquel dinero; ni que la fruta, “que no se podía comer, tan mala era”, se vendía barata ante el palacio del Dux de Venecia, para cualquiera que pudiera leer letreros, ya sea en la tierra como en el cielo y en el mar». The Genius of John Ruskin: Selections from His Writings. University of Virginia Press/Google Books.
· Inibito a chiunque il vendere frutti cattivi: Prohibido a cualquiera vender fruta mala.
· I dewyne, fordolked of luf-daungere. Otro verso (11) del poema Pearl, traducido por W. G. Stanton como «Wounded by love beyond repair» (herido por el amor más allá del remedio).
· demasiado rápido y lejos. Referencia al tercer epígrafe de este poema: «¡Demasiado rápido y lejos de nuevo!» (Too fast and far again!).
· No / no pueden tocarme por acuñar (No / they cannot touch me for coyning). Shakespeare, El rey Lear, IV, VI: «No, they cannot touch me for coining; I am the / king himself». (No, no pueden tocarme por acuñar; yo soy el / mismo rey).
· yo tan descerca (me so misby). La expresión me so misby aparece en varios lugares de las cartas de John Ruskin a Joan Severn; misby podría ser una palabra compuesta por mis y by, traducible, por ejemplo, por descerca. →
· me gustaría ser un clérigo / mintiendo todo el día (me wish me was a clergyman / tellin lies all day). Carta de John Ruskin a Joan Severn, 6 nov. 1872: «Take great care of it, I want it —Me so misby — misby — misby — I really sometimes almost wish I was a clergyman tellin lies all day long — it makes people so happy». (Ten mucho cuidado, lo deseo. Yo, tan descerca, descerca, descerca, que a veces casi me gustaría ser un clérigo que dice mentiras todo el día; eso hace a la gente tan feliz). Rachel Dickinson, John Ruskin's Correspondence with Joan Severn: Sense and Nonsense Letters. Routledge/Google Books.
· y Pedernal… y Repliegue… y Pero… (& Flint — & Tukup — & But —). «Rose whose mind he believed to be afflicted by religion, the girl for whom he had invented those hard, despairing nicknames, 'Tukup', 'But', 'Flint'». (Rose, cuya mente creía afligida por la religión, la chica para la que había inventado esos apodos duros y desesperados, Tukup [¿= tuck up = arropar?], But [pero], Flint [pedernal]). Timothy Hilton, The Cambridge Companion to John Ruskin. Cambridge University Press/Google Books.
· cujus sancte memorie (para el santo recuerdo) es un fragmento de la inscripción en la tumba de Galileo.
· esos ricos herederos (those rich-left heirs). Shakespeare, Cimbelino, IV, II: «O bill, sore-shaming / Those rich-left heirs that let their fathers lie / Without a monument!». (¡Oh pico, hiriendo y humillando / a esos ricos herederos que dejan que sus padres / yazgan sin un monumento!).
· Ariadna, la más pura de ellas (Ariadnè, fairest of all). Ariadna, en griego Ἀριάδνη, de la forma greco-cretense arihagne, ‘la más pura’; otra etimología hace derivar el nombre de las palabras ugaríticas ar y adn, cuyo significado vendría a ser ‘luz del padre o señor’ (Wikipedia).
· Diodati, un año sin verano (Diodati, a year with no summer). 1816 fue el llamado “año sin verano”, durante el cual se reunieron en Villa Diodati, cerca de Ginebra, Lord Byron, John Polidori y Mary Shelley.
· þe fyrre in þe fryth. Fragmento del verso 103 del poema Pearl, traducido por W. G. Stanton como «The further into the wood» (Al adentrarme en el bosque).
· y el mundo estaba vacío (and the world was void). Lord Byron, fragmento del verso 69 del poema Darkness: «The world was void» (El mundo estaba vacío). →
· ella era el universo (she was the Universe). Lord Byron, final del poema Darkness: «Darkness had no need / Of aid from them—She was the Universe» (la Oscuridad no necesitaba / de su ayuda: Ella era el universo).
· Musgo y fresa salvaje (Moss & Wild Strawberry). Obra, una vez más, de John Ruskin. Representa una grieta en la roca en la que crece un fino musgo y sobre él plantas, trifoliadas, de fresa salvaje; llega a sugerir una vulva.
☛ Paul Batchelor. Brantwood Senilia (poetryfoundation.org)
☛ paulbatchelor.co.uk
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018
☛ PyoZ ☚