20 de julio de 2021

El amor abstruso



Doubt thou the stars are fire;
Doubt that the sun doth move.

W. Shakespeare

Avanza el agua crespa la dudosa
nereida en sus escamas verdeantes
trenzando laberintos a la niebla,

oblicua una mirada en los algares
nevó los arrecifes de la noche;
incógnita temible por sabida:

abstruso es el amor, horrenda arpía.
Algares son mis ojos en la bruma
negando las escamas que me azoran;

terrífica sirena en sus aletas
orzaba sobre el bentos hacia el éter
nublado de artimañas y extravíos:

inmerso en los meandros del océano
abstruso es el amor y su agonía.
Allá en el agua oscura de las algas,

nadando en turbias olas impacientes,
trafica con neblinas la voluble
ondina sin piedades ni consuelos;

no dudes de los astros ni los antros:
incluso en los placeres abisales
abstruso es el amor, amada mía.


egm.2021

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8 de julio de 2021

Meigallo



—Espera que te diga
refrán, conjuro e higa;

aguarda que te cuente:
pinar, camino y puente;

y luego que te explique:
encuentro, riña y pique;

espera a que te haga
puñal, cuchillo o daga…

y ahora ya te esfumo
en vaho, niebla y humo.

egm.2021


Acudí a la bruja de la aldea abandonada. Tuve que pagarle en oro. Le pedí que me liberara del meigallo en que las tres brujas de la playa me habían atrapado para encoñarme con la más joven de ellas. Y esto dijo. Duro, fue. Pero así lo hice. Sin testigo ni huella.


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23 de junio de 2021

De la sombra y el eco



1. Eco y sombra

¿Cuál es el eco,
cuál es la sombra
que al eco asombra
y en sombra es hueco?

¿Cuál es la sombra
que en hueco es eco?
¿Cuál eco es hueco
y en sombra asombra?

¿Cuál es el eco
que asombra en sombra?
¿Cuál sombra asombra
y es eco en hueco?

¿Cuál solo sombra
ni apenas eco?



2. Sombra y eco

I
En Física

—ruido al trasluz,
trasluz en ruido—
es el eco la sombra del sonido
y la sombra es el eco de la luz.


II
Pero el Hombre:

Un eco en la sombra,
la sombra en el hueco;
la sombra del eco:
de un hueco la sombra.


III
De donde,

apenas eco,
tan solo sombra:
el Hombre asombra
de mero hueco.

egm.2021

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17 de junio de 2021

Creados crédulos



Digo con perfecta fe
que las oraciones preceden a dios.

Yehuda Amichai

En verdad os digo,
descreídamente,
que los sacerdotes
precedieron a los dioses:
los sacerdotes
crearon a los dioses,
y los dioses crearon a los hombres.

Hombres que creen a los sacerdotes,
sacerdotes que inventan a los dioses,
dioses que crean a los hombres.

En verdad los sacerdotes
hicieron a los dioses
y los dioses hicieron a los hombres,
a esta humanidad,
a los hombres tal como lo son hoy.

Podrían haber sido otros hombres,
otra humanidad,
si no hubieran existido los dioses
—ni las religiones—,
pero a estos crédulos hombres
los han moldeado los dioses
a su imagen y semejanza.

Dioses que idearon los sacerdotes
a semejanza e imagen
de su propia estulticia y mezquindad.

En verdad, en verdad os digo.

egm.2021

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16 de junio de 2021

Ana Luísa Amaral

Entre las dos y las tres


Quiero hablar de lo que no tiene arreglo:
las letras dibujadas y compuestas
en que confundo espacio con papel,
la angustia cadenciosa en el contar,
la súbita alegría de ser yo
penosamente, a las dos de la mañana

Quizá escribir lo que no tiene sitio:
la blanca, dulce y somnolienta senda
donde espaciadas las palabras crecen,
suavizadas por el pausado sueño
que lento recorre las cosas todas
penosamente, a las dos de la mañana

Quizá decir lo que no tiene arreglo:
o sea, yo; o sea, el papel blanco
sombrío ahora por ser ya excesivas
las letras desmedidas y sonoras
tajando el silencio y la noche toda
penosamente, a las dos de la mañana

Y entonces hablaré de lo que queda:
cadenciosa alegría dibujada
en la angustia de decir sin contar,
el papel confundido de impotencia
y sin embargo listas las palabras.
Casi a las tres de la mañana. Penosamente.



☛ Ana Luísa Amaral. Entre as duas e as três (feq.pt, pdf p. 8)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2021


                    ∼

Entre as duas e as três

Queria falar do que não tem concerto:
as letras desenhadas e compostas
com que confundo o espaço do papel,
a angústia compassada no contar
e a súbita alegria de ser eu
penosamente, às duas da manhã


Queria escrever do que não tem lugar:
a branca, doce e sonolenta estrada
onde espaçadas as palavras crescem,
suavizadas pelo lento sono
que devagar percorre as coisas todas
penosamente, às duas da manhã


Queria dizer do que não tem conserto:
ou seja, eu; ou seja, o papel branco
sombrio agora por já ser demais,
as letras excedentes e sonoras
desmembrando o silêncio e a noite toda
penosamente, às duas da manhã


Só então falarei do que ficou:
compassada alegria desenhada
na angústia de dizer sem me contar,
o papel confundido de impotente
e todavia prontas as palavras.
Quase às três da manhã. Penosamente.




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15 de junio de 2021

Jenna Barton

Horóscopos sobre ti, IV


Aries: El aire eléctrico de una tormenta lejana te atrae hacia campos que se vuelven dorados bajo la luz oblicua. Nubes negras en el horizonte te llenan de un atroz anhelo por algo que sientes pero no puedes saber: una devoción terrible a un lugar sin forma, un amor que arde sin nombre.

Tauro: Extraños recuerdos surgen justo antes de dormir: una noche de cigarras chirriantes en la que tú jadeas vehementemente en la oscuridad, avanzando a ras del suelo por detrás de un patio de escuela vacío, el aire cargado de olor a hierba cortada y pelo de animal, el lamento de un tren lejano. Dudas de qué te pertenece aquí.

Géminis: El sueño no llega como antes solía y el aire tardío arrastra el olor de las hojas mojadas y la lenta descomposición. Sobre ti presiona un manto de tierra y maleza que llena tus pulmones. Por la noche ves ciervos en cada sombra, yendo a saltos hacia los árboles, siempre lejos.

Cáncer: En lo profundo del bosque cuelga una capa suspendida sobre el lecho de un río seco; una tela que se mueve como carne traslúcida sobre las piedras, desviando la luz. Una voz tiembla al otro lado y una docena de delgadas manos se extienden hacia ti detrás del velo, para acunarte, para llevarte de nuevo a casa.

Leo: Los días cegadores se convierten poco a poco en horas aterciopeladas, lejos de la luz. Tu cabeza cobra vida en la oscuridad, una variedad de sonidos llena de alas batientes y extendido verde. Mírate al espejo para verte a ti mismo, desconocido e intruso, un animal salvaje que te observa a través de tus ojos.

Virgo: Es otro corazón ahora, moviéndose debajo de tu piel; una cosa dormida que se da la vuelta, inquieta en su sueño final. Te conviertes en algo nuevo la noche en que se despierta, y si alguien que te busca grita tu nombre en el bosque, el sonido se pierde bajo el estruendo de los grillos, olvidado al fin.

Libra: Lo encontrarás tirado en el pavimento al morir la noche, un dios inescrutable cuya cabeza se ha inclinado hacia atrás al regresar al suelo. Dirá su secreto final bajo el balanceo de las líneas eléctricas, a través de la chisporroteante estática, gutural de dolor. Quédate hasta que se calme el aire.

Escorpio: Hay algo que has olvidado, aunque no se ha ido del todo. Al intentar recordarlo te invade una especie de dolor triste, un malestar en los ojos y los brazos. Deja que tus manos te guíen hacia algo sepultado en el fondo del lago, cerca de la orilla, enterrado en limo: huesos que una vez fueron tuyos.

Sagitario: Visiones que desgarran las esquinas de los ojos y pelan los bordes a su alrededor. Hay algo justo debajo, otro lugar que vuelve atrás como un reflejo nebuloso, a la vez familiar y extraño. Va y viene, te corta la respiración, te deja mirando hacia una montaña lejana que nunca estuvo allí.

Capricornio: En sueños escuchas un lenguaje sin palabras, un susurro grave desde las profundidades del suelo, un zumbido en el aire en torno a ti. Al despertar encuentras una hoja amarga enrollada debajo de tu lengua y un círculo de hierba junto a tu cuello. Afuera el mundo murmura, y cada sonido es como una voz.

Acuario: Al amanecer pilares de humo blanco flotan como fantasmas entre los árboles, sin llamas y agitándose entre las hojas secas. Cuéntalos antes de que se desvanezcan en la luz del día: los dejaron para tus ojos, un mensaje para marcar los días hasta que regresen a por ti. Debes esperar fuera a que lleguen.

Piscis: Para tus ojos el cielo se mueve más rápido que antes, barriendo nubes por el paisaje como rompientes en el mar. Tu sangre parece fría, acelerada, y las estrellas atraviesan el manto negro de arriba como indicadores bajo los faros, como si el mundo estuviera cayéndose.



☛ Jenna Barton. Horoscopes about you, IV (dappermouth.tumblr)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2021


                    ∼

Horoscopes about you, IV

Aries: The electric air of a far-off storm draws you out, toward fields gone gold in the slanting light. Black clouds on the horizon fill you with awful yearning for what you feel but cannot know — a fearful devotion to a place without shape, a love that burns with no name.

Taurus: Strange memories rise up just before sleep — a buzzing cicada night where you pant hotly through the dark, pacing low to the ground behind an empty schoolyard, air thick with the smell of snapped weeds and animal hair, the wail of a distant train. You aren’t sure what belongs to you here.

Gemini: Sleep doesn’t come like it used to, and the late air hangs heavy with the smell of wet leaves and slow decay. It presses on you, a blanket of earth and underbrush that fills your lungs. At night, you see deer in every shadow, bounding away into the trees, always away.

Cancer: Deep in the woods, a sheet hangs suspended above a dry riverbed — a cloth which moves like translucent flesh over the stones, bending the light away. A voice trembles on the other side, and a dozen thin hands stretch out for you behind the veil, to cradle you, to pull you home again.

Leo: Blinding days slip slowly into velvet hours, away from the light. Your head comes alive in the dark, a menagerie of sound, full of beating wings and unfurling green. Look into a mirror to see yourself, unfamiliar and intruded upon, a wild animal watching you through your eyes.

Virgo: It’s another heart, now, shifting beneath your skin — a sleeping thing turning over, restless in its final dream. You become something new on the night that it wakes, and if some searcher calls out your name in the woods, the sound is lost beneath the roar of crickets, forgotten at last.

Libra: You’ll find it lying across the pavement in the dead of night, an inscrutable god whose head curls back as it returns to the ground. It will speak its final secret below the swaying powerlines, through the sizzling static, guttural with grief. Stay until the air goes quiet.

Scorpio: There is something you’ve forgotten, though it’s not entirely gone. Trying to remember it now brings a sad sort of pain, an aching in your eyes and arms. Let your hands guide you to something buried beneath the lake, near the shore — entombed in silt, bones that once were yours.

Sagittarius: Visions tear at the corners of your eyes, peeling around the edges. There’s something just beneath, another place turned back like a hazy reflection, at once familiar and strange. It comes and goes, hitches your breath, leaves you gazing toward a distant mountain that was never there.

Capricorn: In dreams you hear a language without words, a low humming from deep below the ground, a buzz in the air around you. You wake to find a bitter leaf curled beneath your tongue, and a circlet of grass about your neck. Outside, the world is murmuring, and each sound is like a voice.

Aquarius: At dawn, pillars of white smoke float like phantoms between the trees, flameless and churning among the dry leaves. Count them before they fade in the light of day — they were left for your eyes, a message to mark the days until they return for you. Be waiting outside when they arrive.

Pisces: To your eyes, the sky moves faster than it did before, sweeping clouds across the landscape like breakers on the sea. Your blood feels cold, rushed, and the stars streak across the black mantle above, like tracers behind headlights, like the world is falling away.





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14 de junio de 2021

Llueve



arrafagadamente
entre los astros,
predestinado el portador
de la codicia acecha
en los extenuados bajíos
del cuerpo,
visceralmente atraído
a la vida irreal,
consumido el ocaso,
cauteloso estertor,
enjaulado el ardor
que el pecho acaricia
de la inocencia, querubines
juegan en el jardín
de la credulidad, amor,
hablas de corazón cansado,
el alma como idea
evanescida,
cándidos, esclavos somos
del tiempo y la línea,
atados a la agonía,
íntima turbulencia,
convencidos en sentimiento,
memoria de árbol
en sus hojas, atávica
lealtad rotunda
al sexo
y la comida, el apetito
y el hambre jamás
bien articulados,
para que los pensamientos
suaves sean,
apariencia envuelta
en lenitivas gasas,
caemos, aullamos
malheridos, seguimos
a dioses improbables
e inverosímiles sacerdotes,
abrojos tus ojos,
consuelos dudosos,
el mar,
la arena,
sufragamos
en tasas y portazgos
las redes de autopistas
que solo ellos disfrutan
plenamente
en poderosos superdeportivos
—un simple ejemplo—,
ruges
cuando te analizo,
crujes,
abrimos nuestros
desfallecidos miembros
a sus miembros embravecidos,
euri, chove, plou, distante
gradual cariño surge
de la libido abismada,
intercambiamos
nuestro derecho a estar vivos
por sus condicionados dones
y, ahogados,
decimos que piove,
pagamos por
cada una de sus arbitrariedades
y arrodillados oramos
a los dioses que ellos
gentil y generosamente
nos han otorgado,
la arena,
sabes
que me gusta analizarte,
llueve
inopinadamente
—el mirlo
no opina—,
disipa la neblina
del placer instantáneo
el desrimado verso amorfo
que se pretende elevado,
el exiguo éxtasis
del homínido autoconsciente,
el alma escabullida
en el vacío velado
por mitos retejidos
por los hacedores de dioses
que nos sujetan
a la boya perdida
entre vacíos,
y sé que sabes que sé
cómo te gusta
que te analice,
vacío
es el cantar que cantamos,
vacío
es el verso que desrimamos,
sobriedad llaman
a la represión
del deseo indecible,
callo
y por lo tanto existo,
llueve
en los campos abandonados
por los insectos y los pájaros,
ardor en lata,
alimento deconstruido
en templos en ruinas,
cada dios —llueve—
masturbándose en su altar,
como vacío
es el poema de la existencia,
la epopeya
de los profetas fingidos,
mensajes divinos
de sumisión eterna
para todos los hombres y mujeres
y niñas y niños
en esta tierra
que nos amarra y encierra,
gruñimos
arrodillados
sobre prados de cuarzo,
sangramos,
no olvides
que lo que puedas coger
es todo cuanto obtendrás,
abre tus miembros enervados
a sus miembros envilecidos,
pleut, regnet, rains,
e este é o cantar que cantamos,
cantamos,
cadencia de sombra y eco,
luces
al otro lado de la bahía
que en la vida alcanzaremos,
esta es tu playa,
tu arena,
y jamás tendrás otra,
vacío el amor y vacío el ánimo,
vacío
cada uno de los versículos
en sus tentáculos, en sus testículos,
bestias con escamas
predican ruindad y avaricia
con acento garrapateño,
los profetas han vuelto a eructar
más majaderías
de escasas rimas,
todos sus cuernos,
ninguno por placer,
toda esta hambre, todo aquel deseo,
y nunca con placer,
todos tus cuerpos,
ninguno a complacer,
ancestral nostalgia
de edenes arrebatados,
estupefaciente
es el turbio y espurio mundo
que al mundo oculta,
todos los huesos
que hemos de roer
son nuestros huesos
y siempre sin placer,
a ráfagas llueve
sobre un mar intoxicado
de plomo y plástico,
a pulsos llueve
sobre mi cuerpo eviscerado,
adormecida lasitud
de los ingenuos,
rezad
si creéis saber
a quien rezáis,
enclaustrada pasión
que el sexo roza
de la inocencia,
entre el tiempo y la línea
la agonía
nos ata al día,
cauteloso el alba
—consumido estertor—
se asoma al sueño,
no luches más,
no te resistas,
mirad como sus penes
envilecidos
eyaculan sobre vuestras caras,
y decid que llueve,
orad y aceptad,
opalescente
es la líquida cadena
que te ciñe a la vida,
que nos constriñe,
tan solo mira
al horizonte,
tales los hechos,
y di que llueve,
apenas nervio,
no somos espíritu,
hechos,
ni nada espera
tras la frontera,
el alma evanescida
bajo la lluvia,
el alma ida
a los babélicos vórtices
de la oscura verdad voluble
y la realidad abstrusa
y titilante,
resabios tus labios,
si no me callas
yo no te hablo,
sabes que sé
y callo
y porque callo existo,
y sé,
hechos
de cuantos somos,
partícula a partícula
de cuantos hechos…
Llueve.

egm.2021

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9 de junio de 2021

Capitalismo a flor de piel



El mundo debe prepararse para lo que viene.
J. Estefanía


I
Estabilizando una eco-
nomía inestable.

II
Historia del
New Deal.

III
La pandemia
del capitalismo.

IV
Los talleres
ocultos
del capital.

V
El futuro comienza
ahora.

VI
El mito
del déficit.

VII
Reescribir las reglas
de la eco-
nomía europea.

VIII
El capitalismo
del siglo
XXI.

IX
Muertes por desesperación
y
el futuro del capitalismo.

X
Fundamentos para una eco-
nomía eco-
lógica y social.

XI
Globalistas.

XII
El triunfo de la
injusticia.

XIII
Las edades
de la
globalización.

XIV
Capitalismo cansado.

XV
Narrativas eco-
nómicas.

XVI
La eco-
nomía
de la vida.

XVII
Otra realidad.
¿Cómo sería un mundo
justo
y una sociedad igualitaria?

XVIII
Multicapitalismo.


egm.2021

A partir de: Joaquín Estefanía, El capitalismo cambia de piel
☛ El País, suplemento Babelia, 10 de abril de 2021, p. 9


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8 de junio de 2021

e-society



A filthy haiku
On the Goat Poets Society —
The curse on it!

egm.2021

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7 de junio de 2021

Mito



Era un jazmín alado
y era un jaguar
que a su trono el azar
había atado;

era un dios infinito
de breves cielos
fulgurando en sus vuelos
un frágil mito:

pobre y simple infeliz
que fue tan tonto
que se creyó de pronto
que era feliz.

Fatuo arrogante y ciego
de feliz ego.

egm.2021


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