19 de junio de 2018

Ansia y ausencia


[Apropiación indebida]


metà corpo e metà ombra
E. Villa

Medio mucho y medio poco,
medio ofensa, medio coba;
medio aullido, medio moco:
medio pava, medio loba.

Medio canto, medio solfa,
medio rito y medio danza;
medio asceta, medio golfa,
medio culo, media panza.

Medio hable y medio calle,
media acera, medio corra;
medio vuele, media calle:
medio ángel, medio zorra.

Medio acuerdo, medio guerra,
medio ansia y medio ausencia;
medio pulga, medio perra,
medio olvido, medio urgencia.

Medio vida y medio muerte,
medio grieta, medio gruta;
medio riesgo, medio suerte:
medio loca, entera puta.


egm. 2018

A partir de ☛ Emilio Villa. Luogo e impulso (La scrittura della Sibilla, p. 73. pdf)


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Giorgio Manganelli

Escribe, escribe

I

Escribe, escribe;
si sufres, utiliza tu dolor:
tómalo en la mano, tócalo,
manéjalo como un ladrillo,
un martillo, un clavo,
una cuerda, una cuchilla;
una herramienta, en suma.
Si estás loco, que sin duda lo estás,
usa tu locura: a los fantasmas
que atestan tu camino,
úsalos como plumas para hacer colchones;
o como preciosas sábanas
para noches de amor;
o como banderas de extintos
regimientos de bersaglieri.


II

Usa las alucinaciones: un
ectoplasma sirve para iluminar
un círculo de la mesa de madera
suficiente como para escribir algo egregio;
usa las fulguraciones eléctricas
de una mente enferma,
cocina tu alimento en el fuego de tu corazón,
condimenta con tu alma herida
la ensalada, tu vino
rojo como sangre, o blanco
como la savia de una planta cortada y moribunda.


III

Usa tu muerte: la gráfica
gentileza gótica de tus gusanos,
las pausas elegidas de la nada
que escanden tus palabras
jadeantes y ceremoniosas;
usa la mortaja, usa los candelabros,
y de las letanías puedes hacer
un estribillo a la melodía —improbable—
de las esferas.


IV

Usa tu infierno total:
calienta los muñones de tu nada;
congela tu ardor genital;
con la uña escribe en tu nada:
la primera línea.



☛ Giorgio Manganelli. Scrivi, scrivi (vertigine.wordpress.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018


                    ∼

Scrivi, scrivi

I
Scrivi, scrivi;
se soffri, adopera il tuo dolore:
prendilo in mano, toccalo,
maneggialo come un mattone,
un martello, un chiodo,
una corda, una lama;
un utensile, insomma.
Se sei pazzo, come certamente sei,
usa la tua pazzia: i fantasmi
che affollano la tua strada
usali come piume per farne materassi;
o come lenzuoli pregiati
per notti d’amore;
o come bandiere di sterminati
reggimenti di bersaglieri.

II
Usa le allucinazioni: un
ectoplasma serve ad illuminare
un cerchio del tavolo di legno
quanto basta per scrivere una cosa egregia-
usa le elettriche fulgurazioni
di una mente malata
cuoci il tuo cibo sul fuoco del tuo cuore
insaporiscio della tua anima piagata
l’insalata, il tuo vino
rosso come sangue, o bianco
come la linfa d’una pianta tagliata e moribonda.

III
Usa la tua morte: la gentilezza
grafica gotica dei tuoi vermi,
le pause elette del nulla
che scandiscono le tue parole
rantolanti e cerimoniose;
usa il sudario, usa i candelabri,
e delle litanie puoi fare
un bordone alla melodia – improbabile –
delle sfere.

IV
Usa il tuo inferno totale:
scalda i moncherini del tuo nulla;
gela i tuoi ardori genitali;
con l’unghia scrivi sul tuo nulla:
a capo.




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17 de junio de 2018

Leila Ortiz

Soy una puta apocalíptica

Piernas extendidas, destrucción
oscura y hedionda. Mi corazón
es una máquina de muerte, solitaria
como el escombro. Mis brazos de fuego
abrasan lo que tocan. Todo en derredor
es tierra triturada. Lloro lágrimas
de zorra, me pongo lápiz labial y colorete.
Mi hedor es el hedor de un animal
atrapado en una inundación, arrastrado
por la corriente hasta quedar varado,
podrido en su interior, vivo. En estos
días-del-fin-del-mundo mi puterío
es tierno. Bebo agua del
hueco de la mano con un sucio
vestido ajustado.




Nota. La palabra puta en el título está en español en el original y donde traduzco mi puterío el original dice my puta ness.
☛ Leila Ortiz. I'm an Apocalyptic Puta (thefelt.org)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018


                    ∼

I'm an Apocalyptic Puta


Legs spread, destruction
dark and stank. My heart
is a death machine, lonely
as rubble. My arms are fire
burning what they touch.
All around, crumbled earth. I cry
slut tears, apply lipstick and rouge.
My stink is the stink of an animal
caught in a flood, dragged
by the current until stranded—
insides rotting, alive. In these
end-of-world-days, my puta ness
is tender. I drink water from
cupped hands in a soiled
bodycon dress.




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16 de junio de 2018

Emilio Villa

Lingüística

No hay orígenes. Ninguno.         Ni se puede saber si.
Si eran los orígenes ni tampoco.
       Ni tampoco hay razón para que nazcan
       los orígenes.                           ¿Nada más
       la fe,                           ¡ídolo de Amorgos!

que dice originar los orígenes en el tacto en el acento
en el sueño mortal de lo necesario?
No, no hay más orígenes.         No.
                                                       Pero
el tránsito provocado por las ideas antiguas —y por los impulsos.
Y cualquier ambiguo que germine intacto
       de las relaciones
       de las trayectorias
       de las radiaciones
       de las concepciones

       lugar sin historia.
       Lugar donde todos.
       Y donde la consciencia.
       Y donde el donde.

Para reconocer la inconmensurable semilla del vértigo oscurecido

                                       las articulaciones rotas en los vínculos
                                       la transparencia de los cartílagos
                                       la ciega conmoción de los follajes

agrícolas en las fuerzas
exteriores, y el análisis yace
grabado en el cuerpo del acento.

                                                                                    No.
No hay más. Ni origen en las ramas.                   Ni ningún origen.

Quien detenga los sintagmas saciados en el sortilegio
de la consistencia usa el espíritu sin remedio en el momento
indecisivo como una brújula inadecuada, no experta, por lo cual
no podría hacer nada más, nada, sombra inferida y referida,
proyección sin esencia, de modo que especular sobre el común tedio
es juego párvulo, y cada instante-fonema
aún hoy día avecina guerra y tiempo consumado, y el peso
corrompe la sombra de los pasajes de la esencia.

Y esto sería.             Este el fin concebible:
si a través de la idea máxima del peligro y de lo indistinto se curva
el alma extrema en la atrición del hidrógeno y ozono y los días
acerbos suman días a los días cotidianos en la heráldica
prosodia de las tangencias,
sofocando cada flujo de infalible irrealidad en:
       los verbos
       los neologismos.

Quien los brazos elevaba colmados de violetas en el latido surtido
hoy parangona cada ruina que parangona con el espíritu
inmune que puebla y corruga en segmentos el nimbo
de los testimonios históricos, de las parábolas en la matriz
confusa de las parroquias y en las amplias zonas
de caza y pesca y de otras enérgicas tareas culturales.

Y no por esto celebro conscientemente el germen
       sepultado, más allá,
y celebro el étimo corroído por los iris fónicos,
       el étimo inmaduro,
       el étimo culto,
       el étimo en los espacios averiados,
       en los mínimos intervalos
       en las conjunciones,
el étimo de la soledad poseída,
       el étimo en la sed
y en la sed idónea para las fósiles rocas iluminadas
       por la fosforescencia idumea,       ¡ídolo de Amorgos!



☛ Emilio Villa. Linguistica (leparoleelecose.it)
☛ Emilio Villa. Linguistica (diaforia.org / La scrittura della Sibilla, pdf p. 12)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018


                    ∼

Linguistica

Non c’è più origini. Né. Né si può sapere se.
Se furono le origini e nemmeno.
E nemmeno c’è ragione che nascano
le origini Né più
la fede, idolo di Amorgos!
chi dici origina le origini nel tocco nell’accento
nel sogno mortale del necessario?
No, non c’è più origini. No.
Ma
il transito provocato dalle idee antiche–e degli impulsi.
E qualsivoglia ambiguo che germogli intatto
dalle relazioni
dalle traiettorie
dalle radiazioni
dalle concezioni

luogo senza storie.
Luogo dove tutti.
E dove la coscienza.
E dove il dove.

Per riconoscere l’incommensurabile semenza delle vertigini
adombrate

le giunture schioccate nei legami
la trasparenza delle cartilagini
il cieco sgomento dei fogliami

agricoli nelle forze
esteriori, e l’analisi fonda
incisa nel corpo dall’accento.

No.
Non c’è più. Né origine nei rami. né non origini.

Chi arrestava i sintagmi sazi nel sortilegio della consistenza
usava lo spirito senza rimedio nel momento indecisivo
come un compasso disadatto, non esperto, così non si poteva
agire più niente, più, ombra ferita e riferita, proiezione,
senza essenza, così che speculare sul comune tedio
un gioco parve, e ogni attimo-fonema
ancora oggigiorno sfiora guerra e tempo consumato, e il peso
corrompe dell’ombra dei tramiti dell’essenza.

E codesta sarebbe. Questa la fine concepibile:
se attraverso l’idea massima del pericolo e dell’indistinto
si curva l’anima estrema nell’attrito di idrogeno e ozono e i giorni
acerbi sommano giorni ai giorni quotidiani nell’araldica
prosodia delle tangenze,
soffocando ogni flusso di infallibile irrealtà in:
i verbi
i neologismi.

Chi le braccia levava saziate di viole nel palpito assortito
oggi paragona ogni rovina paragona allo spirito
immune che popola e corruga a segmenti il nembo
delle testimonianze storiche, delle parabole nel grembo
confuso delle parrocchie e nelle larghe zone
di caccia e pesca e d’altre energiche mansioni culturali.

E non per questo celebro coscientemente il germe
sepolto, al di là,
e celebro l’etimo corroso dalle iridi fonetiche,
l’etimo immaturo,
l’etimo colto,
l’etimo negli spazi avariati,
nei minimi intervalli,
nelle congiunzioni,
l’etimo della solitudine posseduta,
l’etimo nella sete
e nella sete idonea alle fossili rocce illuminate
dalle forforescenze idumee, idolo di Amorgos!




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15 de junio de 2018

Shel Silverstein

Buscando a Cenicienta

Del crepúsculo al alba,
de pueblo en pueblo,
sin una sola pista, busco
el tierno y fino pie que quepa
en este zapato de cristal.
Del crepúsculo al alba
lo intento con
cada damisela que encuentro.
Y sigo amándola aún, pero oh,
he empezado a odiar los pies.



☛ Shel Silverstein. In Search of Cinderella (allpoetry.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018


                    ∼

In Search of Cinderella

From dusk to dawn,
From town to town,
Without a single clue,
I seek the tender, slender foot
To fit this crystal shoe.
From dusk to dawn,
I try it on
Each damsel that I meet.
And I still love her so, but oh,
I've started hating feet.




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Larissa Pham

A veces incluso eres curioso

Tú no crees en nada, porque creer en algo
es creer en todo. Viste la línea de mi espalda
a la luz de la luna a través de mi camisa y me tocaste.
Si la teoría cuántica puede explicar un fantasma,
¿sigue siendo un fantasma? Yo te hablé de las casas
en las que he dormido y que me daban escalofríos, de los cuartos
con sombras reunidas en los rincones. Hablabas
de la muerte mientras desabrochabas mis pantalones cortos
y los sacabas de mis caderas. Tú no tienes miedo a morir.
A veces incluso eres curioso; tu boca relumbra con ello.

Horas después estoy en New Haven. Tengo el pelo mojado.
Recuerdo cómo brillaban las luciérnagas mientras estaba
sentada en Prospect Park, en aquella neblina crepuscular:
una araña me mordió en la muñeca provocando
la reacción de histamina que dejaría mi piel tensa y blanda
mientras yacía contigo en el sofá;
los intensos lienzos del alba pintaban de luz nuestros cuerpos,
un negro aclarado de enjuague bucal y restos de tu esperma
endulzaban mi lengua.

Me refiero a la forma en que se elevaban, como una densa
y espectral masa, estos pinchazos de luz pura, sin calor,
parpadeando cuando el sol se ponía,
mientras se extendía la oscuridad, lanzada
a través de la hierba, nadando entre mis piernas,
su verde resplandor tan inquietante como si alguien
hubiera encendido una lámpara en la habitación del dios
que nos ama, que pone su mano sobre nuestras bocas
para detener nuestro llanto.



☛ Larissa Pham. Sometimes, You Are Even Curious (shabbydollhouse.com)
☛ larissapham.com

Trad. Enrique Gutiérrez Miranda 2018

                    ∼

Sometimes, You Are Even Curious

You don’t believe in anything, because to believe in anything
is to believe in everything. You saw
the moonlit line of my back through my shirt, and touched me.
If quantum theory can explain a ghost,
is it still a ghost? I told you about the houses
I have slept in that give me chills, the rooms with shadows
gathered in the corners.
You spoke of death as you unbuttoned my shorts
and slid them off my hips. You are not afraid to die.
Sometimes, you are even curious, your mouth gleaming with it.

Hours later, I am in New Haven. My hair is wet.
I’m remembering how the fireflies looked
as I sat there in Prospect Park in that crepuscular haze:
a spider biting my wrist, triggering the histamine reaction
that would leave my skin taut and tender as I lay on the couch with you,
the heavy panels of sunrise painting our bodies in light,
a black rinse of mouthwash and traces of your cum
sweetening on my tongue.

I mean the way they rose as a dense
and spectral mass, these pinpricks of pure light, no heat,
flickering as the sun set, as the darkness spread, darting
through the grass, swimming between my legs, their green glow
so eerie as though someone had turned on a lamp in the room
of the god who loves us, who puts his hand over our mouths
to stop our crying out.





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12 de junio de 2018

Los seres superfluos


[Apropiación indebida]


The hope only
Of empty men.
T. S. Eliot

1

Somos los hombres prescindibles,
somos las mujeres innecesarias,
ajenos, apresurándonos
con la chola llena de humo,
¡qué guasa!

Nuestros secos actos, cuando
nos balanceamos ajenos,
son vanos e indiferentes
como polvo en la arena seca
o patas de araña sobre manteca
en nuestra nevera hueca.

Forma paralizada, gesto informe,
fuerza inmóvil, dormida sombra…

Que cuantos deambulan, con ojos lábiles,
en la cadena de los días
nos recuerden —si lo hicieran— no como
simples seres aturdidos, sino
como aquellas mujeres prescindibles,
esos hombres innecesarios.


2

Los ojos que quisiéramos hallar
en el insomne sueño de la vida
no son los que nos encuentran:
aquí los ojos son
brillos fluorescentes sobre las máquinas,
hay aquí un fulgor duradero
y los actos son,
en el ritmo del acero,
más baldíos e improductivos
que los transformadores sin tensión.

Dejadnos ser superfluos
en la abrupta cadena de la vida,
dejadnos también usar
los disfraces obligatorios
—el mono de faena, el uniforme,
gorros y guantes—, comportándonos
como el acero se comporta…
no menos superfluos.

No habrá celebración final
en la cadena de montaje.


3

Esta es la ciudad global,
esta es la ciudad penal,
donde se erigen y se adoran ídolos
de hormigón, y son despreciadas
las súplicas de los superfluos bajo
el zumbido de los transformadores.

Es así como
en la cadena de los años
nos despertamos y morimos solos
y a la hora en que deberíamos
estar vibrando jadeantes,
labios que se morderían elevan
oraciones al hormigón armado.


4

Los ojos no están aquí
—aquí no hay ojos—, en esta
avenida de borrosas farolas,
esta prescindible avenida, esta
ansiedad de nuestras horas frustradas.

En este último cruce de calles
vamos ajenos y a ciegas,
evitando ver, dispersos
por las aceras sitiadas del tráfico.

Ciegos. A menos que
los ojos se reencuentren,
se entrelace la palabra, licuando
la frase, el verso, la némesis
de la eterna cadena de montaje,
única esperanza
para los seres superfluos.


5

Vamos al baile del higo chumbo,
del higo chungo, del migo chumbo;
vamos al tajo del pago chungo,
a las siete y cinco de la mañana.

Entre el evento
y el movimiento,
entre la verdad
y la realidad
el Semen cae.
Porque nuestra es la cadena.

Entre la esencia
y la consciencia,
entre el deseo
y el lloriqueo,
el Semen cae.
Porque nuestra es la condena.

Entre la propuesta
y la respuesta,
entre lo potencial
y lo existencial,
entre la erección
y la consunción
el Semen cae.
Y es que la vida es muy chunga.

Porque somos innecesarios,
porque somos prescindibles,
porque seres superfluos somos…

Esta es la manera en que el mundo muda,
esta es la manera en que el mundo rula;
esta es la manera en que el mundo peta:
no con un trueno sino con un cuesco.

Pestilenciosamente.


egm. 2018

A partir de ☛ T. S. Eliot, The Hollow Men (wikipedia)


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11 de junio de 2018

Antonia Pozzi

Fuegos de San Antonio

Llamas en la noche de mi nombre
veo arder en la orilla
de un mar oscuro
y encenderse a lo largo de los puertos
hogueras de cosas viejas,
de algas y de barcos
naufragados.

Y nada en mí que pueda
ser quemado;
pero cada hora de mi vida
aún —con su peso indestructible
presente—
en el corazón apagado de la noche
me sigue.



☛ Antonia Pozzi. Fuochi di S. Antonio (antoniapozzi.it)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018


                    ∼

Fuochi di S. Antonio

Fiamme nella sera del mio nome
sento ardere in riva
a un mare oscuro –
e lungo i porti divampare roghi
di vecchie cose,
d’alghe e di barche
naufragate.

E in me nulla che possa
esser arso,
ma ogni ora di mia vita
ancora – con il suo peso indistruttibile
presente –
nel cuore spento della notte
mi segue.




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10 de junio de 2018

Donde digo dime



E in me nulla che possa
esser arso.
Antonia Pozzi

Dime que sí,
dime qué yo,

dime que allí,
dime qué amó,

dime qué vi,
dime que no,

dime que hui,
dime qué huyó,

dime que si,
dime qué do,

dime qué di,
digo que ardió.

egm.2018

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9 de junio de 2018

Sylvia Plath

Amapolas de julio

Pequeñas amapolas, pequeñas llamas del infierno,
¿no hacéis daño?

Centelleáis. Y yo no puedo tocaros.
He puesto mis manos en las llamas. No queman

pero me agota veros centelleando así,
rojizas y arrugadas, como la piel de unos labios.

Unos labios ensangrentados.
¡Pequeñas faldas sangrientas!

Hay vapores que yo no puedo tocar.
¿Dónde está vuestro opio, vuestras inmundas cápsulas?

¡Si pudiera sangrar, o dormir!
¡Si mis labios pudieran desposar un dolor como ese!

O si vuestros néctares se filtrasen en mí,
a esta cápsula de cristal, embotando y calmando.

Pero sin color. Sin color.



☛ Sylvia Plath. Poppies in July (genius.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018


                    ∼

Poppies in July

Little poppies, little hell flames,
Do you do no harm?

You flicker. I cannot touch you.
I put my hands among the flames. Nothing burns.

And it exhausts me to watch you
Flickering like that, wrinkly and clear red, like the skin of a mouth.

A mouth just bloodied.
Little bloody skirts!

There are fumes that I cannot touch.
Where are your opiates, your nauseous capsules?

If I could bleed, or sleep!
If my mouth could marry a hurt like that!

Or your liquors seep to me, in this glass capsule,
Dulling and stilling.

But colorless. Colorless.




☛ PyoZ ☚