4 de agosto de 2015

Manuel Núñez González

El siglo XIX

Endiosada, la razón borra del espíritu
el tesoro de la fe que en él ardía.
No hay misterios para las ciencias; la herejía
niega el alma inmortal, niega el infinito.

De la conciencia sin Dios nace el delito,
de la razón sin moral surge la anarquía;
e inmoral y sin Dios la turba impía
tiene de las bestias feroces el apetito…

―¿Sembraste la impiedad, siglo imprudente?
Pues contén el desorden que desbarata,
rompe, hiere, acuchilla, atruena, mata,

y en la sangre se ensucia del inocente:
¡Quien los vientos escoge para semilla,
recoja la tempestad que se desata!



☛ Manuel Núñez González. Salayos, Versos gallegos (galiciana.bibliotecadegalicia.xunta.es)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2015


                    ∼

O século XIX

Endeusada, a razón borra do espírito
o tesouro da fe que nel ardía.
Non hai misterios pra as ciencias; a herexía
nega a alma inmortal, nega o infinito.

Da conciencia sen Deus nace o delito,
da razón sen moral xorde a anarquía;
e inmoral e sen Deus a turba impía
ten das bestas feroces o apetito…

―¿Sementaches a impiedade, século imprudente?
Pois contén a desorde que esbarata,
rompe, fire, acoitela, estronda, mata,

e no sangue se enfouza do inocente:
¡Quen os ventos escolle pra semente,
recolla a tempestade que se desata!


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31 de julio de 2015

La circunvolución



La luz se va. El mar se va.
La flor se va.

El sol se va. La marea se va.
El pez se va.

El ser se va. El no ser se va.
La evolución se va.

El sonido se va. El ruido se va.
El semen se va.

El eco se va. La voz se va.
La velocidad se va.

El coño se va. ―¿Qué coño?
―El puto coño se va.

El olor se va. El color se va.
La transmutación se va.

El amor se va. La ilusión se va.
La transmigración se va.

El mal se va. La furia se va.
El desamor se va.

El dolor se va. ―¿El dolor?
―Sí. Se va.

El hadrón se va. El bosón se va.
La involución se va.

La revolución se va. La religión se va.
La metafísica se va.

El universo se va. El infinito se va.
La singularidad se va.

El vómito se va. La meada se va.
La eternidad se va.

La muerte se va. ―¿La muerte?
―También se va.

La circunvolución se va. La materia se va.
La verdad se va.

Mi yo se va. La luz… ―¿La luz?
―La luz se irá.

egm. 2015

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Bruno Galluccio

Los núcleos nerviosos

Bruno Galluccio los núcleos nerviosos tienen ramificaciones sensibles
y permanecer quieto significa descender
incluso si alguien hubiera escalado la montaña
y para él la perspectiva cambiara
en carrusel de movimientos circulares

el poco más allá significa ser móvil
y mover las palancas del lenguaje
como si con los ojos cerrados en la oscuridad
te abandonas a las imágenes que comienzan
a aparecer fragmentadas bajo los párpados
y entonces se inicia el viaje totalmente terrestre
de residuos y sintaxis silenciosa

la materia oscura es el sueño vivo de cada noche
como de cada cálculo gravitacional en el cielo
dotado de coherencia



☛ Bruno Galluccio. I nuclei nervosi… (da La misura dello zero) (mesomosaico.tumblr)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2015


                    ∼

I nuclei nervosi hanno diramazioni sensibili
e stare fermi significa scendere
pur se qualcuno aveva scalato le montagne
e per lui la prospettiva mutava
in carrellata di moto circolare

il poco più in là significa essere mobili
e muovere le leve del linguaggio
come quando ad occhi chiusi nel buio
ci si abbandona alle immagini che cominciano
ad apparire frantumi sotto le palpebre
ed allora si dà avvio al viaggio tutto terrestre
di residui e sintassi silenziose

la materia oscura è il sogno vivo di ogni notte
come di ogni calcolo gravitazionale nel cielo
dotato di coerenza


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30 de julio de 2015

Carlos Drummond de Andrade

Oficina irritada

Yo quiero escribir un soneto duro
cual poeta alguno osó componer.
Yo quiero pintar un soneto oscuro,
seco, ahogado, difícil de leer.

Quiero que mi soneto, en el futuro,
no despierte en nadie ningún placer.
Y que, en su maligno aire inmaduro,
al mismo tiempo sepa ser, no ser.

Este mi verbo antipático e impuro
ha de hacer sufrir, tiene que doler,
tendón de Venus bajo el pedicuro.

Nadie lo recordará: tiro al muro,
perro meando el caos, mientras Arturo,
claro Enigma, se deja sorprender.



☛ Carlos Drummond de Andrade. Oficina irritada (falandoemliteratura.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2015


                    ∼

Oficina irritada

Eu quero compor um soneto duro
como poeta algum ousara escrever.
Eu quero pintar um soneto escuro,
seco, abafado, difícil de ler.

Quero que meu soneto, no futuro,
não desperte em ninguém nenhum prazer,
E que, no seu maligno ar imaturo,
ao mesmo tempo saiba ser, não ser.

Esse meu verbo antipático e impuro
há de pungir, há de fazer sofrer,
tendão de Vênus sob o pedicuro.

Ninguém o lembrará: tiro no muro,
cão mijando no caos, enquanto Arcturo,
claro enigma, se deixa surpreender.


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29 de julio de 2015

Otras fotos



En esta sombra, lluvia;
en esta noche, acero.

En este albor me alumbro,
en este día espero.

En este viento, lluvia;
en esta calma, acero.

En este gris me alumbro,
en este azul espero.

En este charco, lluvia;
en este hierro, acero.

En esta luz me alumbro,
en este cable espero.

En este pico, lluvia;
en este ojo, acero.

egm. 2015

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28 de julio de 2015

Y otra vez



Con tus tetas tal vez
soñar, y aquellos días,
y en estas horas frías
masturbarme otra vez.

egm. 2015

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27 de julio de 2015

Lapso



Sí, tal vez eres tiempo,
y eres infinito, y también instante…
no solo eternidad.

egm. 2015

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24 de julio de 2015

Fernando Pessoa (Ricardo Reis)

Ven a sentarte conmigo, Lidia

Ven a sentarte conmigo, Lidia, a la orilla del río.
Sosegadamente miremos su curso y aprendamos
que la vida pasa, y no tenemos las manos enlazadas.
                     (Enlacemos las manos).

Después pensemos, niños adultos, que la vida
pasa y no se queda, nada deja y nunca regresa.
Va hacia un mar muy lejano, hacia el pie del Hado,
                     más lejos que los dioses.

Desenlacemos las manos, porque no vale la pena cansarnos.
Ya gocemos, ya no gocemos, pasamos como el río.
Más vale saber pasar silenciosamente
                      y sin grandes desasosiegos.

Sin amores ni odios, ni pasiones que levanten la voz,
ni envidias que den demasiado movimiento a los ojos,
ni cuidados, porque si los tuviera el río siempre correría,
                     y siempre se dirigiría al mar.

Amémonos tranquilamente, pensando que podríamos,
si quisiéramos, intercambiar besos, abrazos y caricias,
pero que más nos vale estar sentados uno junto al otro,
                     escuchando correr el río y viéndolo.

Recojamos flores, cógelas tú y déjalas
en el regazo, y que su perfume suavice el momento.
Este momento en que sosegadamente no creemos en nada,
                     paganos inocentes de la decadencia.

Al menos, si yo fuera sombra antes, te acordarás de mí después,
sin que mi recuerdo te duela o te hiera o te mueva,
porque nunca enlazamos nuestras manos, ni nos besamos
                     ni fuimos más que niños.

Y si antes que yo llevaras el óbolo al barquero sombrío,
nada tendré que sufrir al acordarme de ti.
Me serás suave a la memoria recordándote así, a la orilla del río,
                     pagana triste y con flores en el regazo.



☛ Fernando Pessoa. Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio (arquivopessoa.net)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2015


                    ∼

Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio

Vem sentar-te comigo, Lídia, à beira do rio.
Sossegadamente fitemos o seu curso e aprendamos
Que a vida passa, e não estamos de mãos enlaçadas.
(Enlacemos as mãos).

Depois pensemos, crianças adultas, que a vida
Passa e não fica, nada deixa e nunca regressa,
Vai para um mar muito longe, para ao pé do Fado,
Mais longe que os deuses.

Desenlacemos as mãos, porque não vale a pena cansarmo-nos.
Quer gozemos, quer não gozemos, passamos como o rio.
Mais vale saber passar silenciosamente
E sem desassossegos grandes.

Sem amores, nem ódios, nem paixões que levantam a voz,
Nem invejas que dão movimento demais aos olhos,
Nem cuidados, porque se os tivesse o rio sempre correria,
E sempre iria ter ao mar.

Amemo-nos tranquilamente, pensando que podíamos,
Se quiséssemos, trocar beijos e abraços e caricias,
Mas que mais vale estarmos sentados ao pé um do outro
Ouvindo correr o rio e vendo-o.

Colhamos flores, pega tu nelas e deixa-as
No colo, e que o seu perfume suavize o momento —
Este momento em que sossegadamente não cremos em nada,
Pagãos inocentes da decadência.

Ao menos, se for sombra antes, lembrar-te-ás de mim depois
Sem que a minha lembrança te arda ou te fira ou te mova,
Porque nunca enlaçamos as mãos, nem nos beijamos
Nem fomos mais do que crianças.

E se antes do que eu levares o óbolo ao barqueiro sombrio,
Eu nada terei que sofrer ao lembrar-me de ti.
Ser-me-ás suave à memória lembrando-te assim — à beira-rio,
Pagã triste e com flores no regaço.


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21 de julio de 2015

Colapsa



Tendrás que desmoronarte
tú sola. Mi locura es suficiente;
no necesito más.

egm. 2015

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Hart Crane

Travesía

Donde las hojas del cedro separan el cielo
escuché el mar.
En los zafíreos ámbitos de las colinas
me fue prometida una infancia mejor.

Hosca, sancionando al sol,
dejé mi memoria en un barranco,
—ocasional gorgojo que roe el cereal—
rocas proscenio, congrega peras
en fanegas de luz de luna
y despierta callejas con una tos profunda.

El verano ardió peligrosamente
(yo me había unido a la atracción del viento).
Las sombras de las peñas se alargaron a mi espalda:
En los gongs de bronce de mis mejillas
la lluvia se secaba sin olor.

«No hace mucho, no hace mucho;
mira a los rojos y negros
valles ceñidos de viñas». Pero el viento
murió hablando en las edades que tú conoces
y abrazas, ¡fuliginoso corazón del hombre!
Fui así arrastrado arriba y abajo, igual que tu humo
compendia una biografía ya muy conocida.

La noche era una lanza en el barranco
que prosperó cual roble. ¿Y yo he caminado
los doce particulares decimales del tiempo?
Al tocar un laurel abierto, encontré
un ladrón allí debajo, con mi libro robado en la mano.

«¿Por qué has vuelto, sonriendo a un ataúd de hierro?»
«Para discutir con el laurel», le contesté,
«justificándome en lo efímero, huyendo
bajo el constante asombro de tus ojos».

Cerró el libro. Y a partir de los Ptolomeos
la arena nos engulló en un resplandeciente abismo.
Una serpiente nadó en un vértice hacia el sol
—en intransitadas playas ladeó su lengua y tamborileó—.
¿Qué fuentes he oído? ¿Qué helados discursos?
La memoria, encomendada a la página, se rompió.



☛ Hart Crane. Passage (terresdefemmes.blogs.com)

Trad. E. Gutiérrez Miranda 2015


                    ∼

Passage

Where the cedar leaf divides the sky
I heard the sea.
In sapphire arenas of the hills
I was promised an improved infancy.

Sulking, sanctioning the sun,
My memory I left in a ravine,—
Casual louse that tissues the buckwheat,
Aprons rocks, congregates pears
In moonlit bushels
And wakens alleys with a hidden cough.

Dangerously the summer burned
(I had joined the entrainments of the wind).
The shadows of boulders lengthened my back:
In the bronze gongs of my cheeks
The rain dried without odour.

“It is not long, it is not long;
See where the red and black
Vine-stanchioned valleys—”: but the wind
Died speaking through the ages that you know
And bug, chimney-sooted heart of man!
So was I turned about and back, much as your smoke
Compiles a too well-known biography.

The evening was a spear in the ravine
That throve through very oak. And had I walked
The dozen particular decimals of time?
Touching an opening laurel, I found
A thief beneath, my stolen book in hand.

“Why are you back here—smiling an iron coffin?”
“To argue with the laurel,” I replied:
“Am justified in transience, fleeing
Under the constant wonder of your eyes—.”

He closed the book. And from the Ptolemies
Sand troughed us in a glittering, abyss.
A serpent swam a vertex to the sun
—On unpaced beaches leaned its tongue and drummed.
What fountains did I hear? What icy speeches?
Memory, committed to the page, had broke.


☛ PyoZ ☚