Vosotros no podéis entenderlo. ¿Cómo podríais? Con el sólido pavimento bajo vuestros pies, rodeados por buenos vecinos dispuestos a animaros o a abrazaros, vosotros que pasáis educadamente entre el carnicero y el policía, en el sagrado terror del escándalo, el patíbulo y el manicomio.
¿Cómo podéis imaginar en qué particular región de la primera edad los pies destrabados de un hombre pueden llevarlo por el camino de la soledad, la soledad absoluta sin un policía, por el camino del silencio, el silencio más absoluto, donde no se puede oír la voz de ningún buen vecino que advierta de las murmuraciones de la opinión pública?
Estos pequeños detalles marcan la gran diferencia. Cuando desaparecen hay que recurrir a la propia fuerza innata, a la propia capacidad para la lealtad.
Por supuesto se puede ser tan necio como para equivocarse, incluso tan obtuso como para entender que se está siendo asaltado por las fuerzas de la oscuridad. A mi entender, ningún necio ha vendido jamás su alma al diablo: el necio es demasiado necio o el diablo demasiado diablo; no sé cuál de las dos cosas.
O bien se puede ser una criatura tan tremendamente exaltada como para estar definitivamente sordo y ciego a nada que no sean las visiones y sonidos celestiales. Entonces para uno la tierra es solamente un lugar de paso, y yo no pretenderé decir si ser así representa una ventaja o un inconveniente.
Pero la gran mayoría no es lo uno ni lo otro. La tierra constituye un lugar en el que vivir, donde se deben soportar visiones, y sonidos, ¡y olores también, pardiez! Respirar hipopótamo muerto, por así decirlo, y no contaminarse.
Y ahí, ¿os dais cuenta?, entra la fuerza, la fe en la propia habilidad para excavar discretamente hoyos en los que enterrar las cosas, el poder de dedicación, no a uno mismo, sino a una oscura y fatigosa empresa. Y eso es bastante difícil.
☛ Joseph Conrad. Heart of Darkness (rodriguezalvarez.com)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
25 de diciembre de 2013
Joseph Conrad
22 de diciembre de 2013
Álvaro Cunqueiro
Al Faris Ibn Iaquim al-Galizí (1611-1681)
—¡Las Molucas son famosas! Y hay mucho señorío chino en el comercio y las nativas siempre están saliendo del baño y pidiéndole a los árabes que las sequen.
Simbad saca mapa y Sari lo extiende en el suelo, y con la contera de su bastón le dice al piloto por donde caen las Molucas, y se inclina Arfe el Joven y justo donde está la Moluca Mayor encuentra un cabello largo y dorado y se lo enseña a Simbad.
—¿Acaso es rubita de pelo?
Simbad se pone colorado, cierra los ojos y asiente tres o cuatro veces con la cabeza. Deja el bastón, y con ambas manos coge el cabello que le ofrece Arfe el Joven, roza la mejilla con él, suspira, envuelve la hebra de oro en un dedo figurando un anillo, besa allí y cuenta:
—¡Ay, Venadita, Venadita! ¡Pues como nunca llegué en todo este tiempo repasando mares a donde cae la Moluca Mayor, no pude darme cuenta de que ella me había dejado este recuerdo de seda! Una sirena del mar llamada Venadita, amigo mío. Se sentaba a mi lado y quería que le enseñase por mapa por donde vendría a verme. ¡Mira que si llega a venir a darme serenata desde el Yadid! Pequeñita, ninguna como ella, y toda vestidita de su cabello dorado, y se sentaba en la arena de la playa —eso sí, manteniendo algo de cola en el mar; las sirenas pueden estar en tierra firme a condición de mantener una pizca de su parte de pez tocando agua…—, se sentaba, digo, y todo era probar mi ropa, mi pamela, mi capa de damasco, mi chilaba de lino albar, mi camisola de verano... Todo le iba sobrado, claro es, que fue el encuentro por cuando yo andaba en las doscientas libras nuestras, que me pesé para ver cuanto podría con sus patas el Ave Roc. Pero la niña disfrutaba con esto y no sabía ser engañadora, y cuando se ponía a cantar, con la cabecita apoyada en mis rodillas y acariciándome los pies y barriendo de ellos las arenas con su suave pelo, de repente se paraba y me decía:
—¡Ay, Simbad, no creas nada, hombre!
—Y la preciosa estaba hablándome de una isla que hay debajo de las aguas, donde el que llega, y mientras esté allí, tiene que escoger una figura de pájaro o de ave mayor, y yo podría andar de pavo real, y en todo es uno el pájaro o ave que escoge, y se le da compañera en la familia y la cocina según el pedido natural, y cuando te canses y vuelvas a la superficie del mar, puedes traer un saquito de piedras preciosas… Mi sirena Venadita a veces se echaba a llorar, que decía que no sabía inventar nada más que eso y que ya le habían dicho las otras que como no sacara otra gracia de países o de canto que no ganaría para un peine de oro. ¿Y qué es una sirena sin peine de oro? Y fue habiendo entre nosotros más intimidad, y mucho cariño, y entre las peñas de la Moluca Mayor estábamos escondidos al atardecer y nos pasamos a besos y otras gracias, y ella siempre probando la ropa mía y cada día tenía que llevar yo prendas nuevas de lo mejor, y hasta quiso probar mis calzones, que cabían tres como ella en cada pernera, y se los puso en la cabeza por la bragueta, que entonces se llevaban calzones de orina pronta, que no sé por qué pasó esa moda…
—¡Era una gran comodidad! —dice Mansur— Yo todavía uso alguno.
—Pues iba diciendo que probó los calzones, y como por el calor de las Molucas, yo andaba en camisa y la camiseta era un medio jubón con vainica, quedé con la barriga al aire, y fue cuando Venadita se percató de que yo tenía ombligo. ¡Mucho se rio! Todos los días tenía que dejarle mirarlo, y metía en él un dedito, e incluso una vez se propasó a darme un beso allí, y cuando nos despedimos, que vino delante de mi nao, silbando para enseñarme una corriente que va tres cuartas por debajo de la flor, y yo había metido en los camarotes a toda la tripulación por que no la viesen a la señora Venadita, me gritaba desde el mar que mucho iba a echar en falta los juegos con mi ombliguito…
—Le regalé un peine de oro, y ya sabes como son las mujeres: Para que vieran las otras que ya sabía ganarse la vida, quiso quedarse una temporada en aquellas playas. ¡Que no sé qué chiste le haría a doña Venadita ahogar molucos!
Desenrolló Simbad el cabello dorado y lo depositó donde había aparecido, en la Moluca Mayor.
—¡Aunque no hubiera clavo en las Molucas, Arfe amigo! ¡Todos los corazones tienen su gacela!
Álvaro Cunqueiro, Si o vello Sinbad volvese ás illas…, fragemto (Editorial Galaxia, 1961)
21 de diciembre de 2013
Walt Whitman
El moteado halcón se abalanza y me acusa,
denuncia mi pereza y mi palabrería.
También yo soy poco dócil, y también intraducible;
chillo mi bárbaro graznido sobre los tejados del mundo.
La última neblina del día se detiene por mí,
lanza mi imagen tras las otras,
tan real como las demás en los yermos sombríos,
me atrae al vaho y al crepúsculo.
Me marcho como el aire, agito mis blancos cabellos al sol fugitivo,
esparzo mi carne en remolinos y la arrastro en enzarzados jirones.
Me lego a mí mismo al fango para crecer de la hierba que amo;
si me necesitas de nuevo, búscame bajo las suelas de tus botas.
Difícilmente sabrás quién soy o qué me propongo,
pero seré bueno para tu salud sin embargo,
y purificaré y fortaleceré tu sangre.
Si al principio fracasas al buscarme no te desanimes,
si no estoy en un sitio, mira en otro;
en algún lugar me detendré a esperarte.
☛ Walt Whitman. Song of Myself (52) (whitmanarchive.org)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
∼
The spotted hawk swoops…
The spotted hawk swoops by and accuses me, he complains of my
gab and my loitering.
I too am not a bit tamed, I too am untranslatable,
I sound my barbaric yawp over the roofs of the world.
The last scud of day holds back for me,
It flings my likeness after the rest and true as any on the shadow'd wilds,
It coaxes me to the vapor and the dusk.
I depart as air, I shake my white locks at the runaway sun,
I effuse my flesh in eddies, and drift it in lacy jags.
I bequeath myself to the dirt to grow from the grass I love,
If you want me again look for me under your boot-soles.
You will hardly know who I am or what I mean,
But I shall be good health to you nevertheless,
And filter and fibre your blood.
Failing to fetch me at first keep encouraged,
Missing me one place search another,
I stop somewhere waiting for you.
12 de diciembre de 2013
Philippe Soupault
Tal vez y siempre tal vez,
adverbios que me molestáis
con vuestros casi y casi no
cuando los apóstrofos florecen.
A vosotros puntos y comas
que bullís en los estanques
donde nadan los subjuntivos
os empaqueto y os ato.
Sed malignos párrafos
para que se cumplan las profecías,
bastardos vergonzosos de los gramáticos
y los que tienen mala sintaxis.
Chupaos vuestros imperativos
y dejadnos dormir
de una vez,
es de noche
y hace calor.
☛ Philippe Soupault. Grammaire (lieucommun.canalblog.com)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
∼
Grammaire
Peut-être et toujours peut-être
adverbes que vous m'ennuyez
avec vos presque et presque pas
quand fleurissent les apostrophes
Et vous points et virgules
qui grouillez dans les viviers
où nagent les subjonctifs
je vous empaquette vous ficelle
Soyez maudits paragraphes
pour que les prophéties s'accomplissent
bâtards honteux des grammairiens
et mauvais joueurs de syntaxe
Sucez vos impératifs
et laissez-nous dormir
une bonne fois
c'est la nuit
et la canicule
4 de diciembre de 2013
Fernando Pessoa
Soy un evadido.
En cuanto nací
en mí me encerraron;
ay, pero yo hui.
Si todos se cansan
de un mismo lugar,
¿de su mismo ser
no se han de cansar?
Mi alma me busca,
mas yo ando en el monte;
ojalá que ella
jamás sepa dónde.
Ser uno es la cárcel;
ser yo es no ser.
Huyendo yo vivo,
mas vivo a placer.
☛ Fernando Pessoa. Sou um evadido (arquivopessoa.net)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
∼
Sou um evadido
Sou um evadido.
Logo que nasci
Fecharam-me em mim,
Ah, mas eu fugi.
Se a gente se cansa
Do mesmo lugar,
Do mesmo ser
Por que não se cansar?
Minha alma procura-me
Mas eu ando a monte,
Oxalá que ela
Nunca me encontre.
Ser um é cadeia,
Ser eu não é ser.
Viverei fugindo
Mas vivo a valer.
25 de noviembre de 2013
El trozo de gris
Lobo en el antro, araña en la grieta,
y yo piso con pies de fuego,
la zorra blanca embobada perdió
su nueva tarjeta de memoria,
crece, lunita, medra,
cuando los ordenadores
ya cabían encima de las mesas,
de aquellos puntos vienen estos píxeles,
¿quién tú eres?
ah, este es el revirihondo enigma,
los cormoranes en el muelle
corroboran la fluidez del océano,
vuelve a posarse el sol en la otra orilla,
el tiempo va sumergiéndose
en el vórtice de cada galaxia,
dicen gutti, tutti frutti,
desciende el río hacia la ría,
y caminábamos los dos y el perro
por el camino viejo de la sierra,
un lóbrego resplandor
contra las evanescentes estrellas,
acechan fresnos y abedules
de silenciosas ramas deshojadas,
tutti frutti, a-wop-bom-a-loo-mop,
el tiempo se extasía
en la inexactitud de las olas,
brota, entre un recuerdo nunca olvidado
y el deseo jamás concluido,
la baba de la zorra albar,
no todo bosque es frondoso
ni estéril todo desierto,
hay vientos sin nombre
y búhos, cuervos cautelosos,
la sonrisa, tímidamente obscena,
de una foto desencuadrada
y el dedo corazón alzado,
entonces un teléfono
ya no era un chisme en la punta de un cable,
olía a aliento de dragón,
ebrios tramperos en el bosque
resbalando sobre la nieve
rastrean bajo la puesta de sol
un gris preciso en el crepúsculo
que no late en ningún otro lugar,
a-wop-bom-a-loo-mop-a-lomp-bom-bom,
se abre la flor del baobab,
oh, en mis habitaciones polares,
el tiempo flota, el tiempo
vaga en la inexactitud de las olas,
la bestia aterradora en la cellisca,
aún en el son bailando voy
del agua fría
pensando en que si gustaría
no ser quien soy,
té y coñac en el albergue
donde los urogallos disecados
atestiguan que entonces la crueldad
era tan primitiva como siempre,
el alto sendero del puerto
y la profunda umbría misteriosa,
lobo rojo en la marisma,
bestia descorazonada,
arrepiéntete de ser como eres,
araña en la argaña, lobo en el pobo,
el señor de Gingiz huyó a Harar,
la brisa del verano
lleva hasta el otoño sobre las olas
inexactas del océano
fotones del final del universo,
pertenezco a la oscuridad y solo
la oscuridad me pertenece:
v = Hₒ D,
todo universo mengua
antes de llegar a medrar,
y no me reconozco en los cristales
ni en la birrefringencia de estos plásticos,
hoy es solo otro día extraño
en otro invierno sin tiempo,
quizá algún esquivo ruido en la niebla
y en las dudas de la luz,
gira el teleidoscopio del astrónomo,
pero en la jungla aún juega el jaguar
que no podrá nunca cambiar sus manchas
ni arrepentirse de tenerlas,
a-lomp-bom-bom, hey ho, hey ho,
el chamán monta a la serpiente cuántica,
entonces los caleidoscopios
tenían tanta magia como ahora,
milanos, huidizas cornejas,
se posa el sol,
rebrillan en la otra orilla
el fracaso y la viscosa derrota,
aquel viento sin brújula ni nombre,
con el agrio graznido
en el claro surgió el gris,
era enfermizo y pernicioso el juego,
circundando una montaña azulada,
el gris crepuscular buscado,
cazado en la trampa de la retina,
incierto futuro en tiempos cambiantes,
el cormorán no recuerda el verano,
al repuntar la marea
te contaré mi historia en la otra orilla,
alguna de esas cuestionables
experiencias que solo sabe el río,
de la saliva de la zorra
y la garganta del dragón,
arrepiéntete de ser lo que eres,
hijo de un viento desnortado,
hey ho, lets go, blitzkrieg bop,
el cormorán ignora
quién se bañaba desnuda en las rocas,
quedan las conchas
junto a las algas fluctuando en la orilla,
en la autodestrucción del superhéroe
resulta el mundo destruido también,
el faro extraviado
cuenta romances nuevos a la espuma,
blancos, lilas, añiles, y ese gris,
el gris fundente,
bajo la arena de la playa
se escurre el semen rechazado,
el gris licuante,
único del crepúsculo de invierno,
fijado finalmente en la memoria
sin píxeles ni negativo,
bébeme, trágame entero,
nebulosa luz de otro universo,
la brisa de otoño,
nacida en los vapores del verano,
ora a la diosa prostituta,
tutti frutti, oh Guti, tú
¿quién eres, cabeza de can?
yo no te reconozco en las baldosas
de los pasillos del tiempo,
la brisa de otoño anticipa
que el invierno no se olvida
de ejecutar su rito en el tablero,
¡oh, hey!, alfil de dama a rey,
Gorlois derrotó al señor de Gingiz,
roqueo al este y al oeste,
aquel trozo de océano será
todo mi legado a la humanidad,
noche cegada,
indeleble como un beso
bajo los pinares nevados,
y también entonces,
zorra blanca en tanga azul,
entonces las cámaras fotográficas
eran tan prescindibles como ahora
…
15 de noviembre de 2013
Fernando Esquío
Vayamos, hermana, vamos a dormir
a orillas del lago donde yo cazar vi
las aves a mi amigo.
Vayamos, hermana, vamos a jugar
a orillas del lago donde vi cazar
las aves a mi amigo.
A orillas del lago donde yo cazar vi,
su arco en la mano, a las aves herir,
las aves a mi amigo.
A orillas del lago donde vi cazar,
su arco en la mano, a las aves tirar,
las aves a mi amigo.
Su arco en la mano las aves herir
y a las que cantaban dejarlas huir,
las aves a mi amigo.
Su arco en la mano, a las aves tirar
y a las que cantaban no quiere matar,
las aves a mi amigo.
Nota de Projeto Littera
Una de las más justamente célebres cantigas de amigo de los Cancioneros, esta composición de Fernando Esquío es también un ejemplo logrado del modo en que el arte gallego-portugués es capaz, a veces, de crear un cuadro de gran complejidad poética, recurriendo a formas y elementos aparentemente muy sencillos.
Una joven desafía a su hermana para que ambas vayan a dormir y holgar (y la secuencia de estos verbos no es fortuita) a las orillas del lago, donde sabe que su amigo va, con su arco, a la caza de aves. En las dos estrofas finales, ella añade que él no pretende matar a las que cantan.
Pero si lo que esta voz femenina dice es relativamente simple y casi elemental, es en lo que ella sugiere (pero no dice) donde tendremos que buscar las pistas que conducen a este universo de sutil sensualidad, armónico con el cuadro natural en que la escena se desarrolla. El lector puede así intentar percibir, por ejemplo, el valor simbólico de las aves en el poema, el contraste entre lo femenino y lo masculino (en particular, el papel de la caza y del arco), o aun la mezcla de osadía y recelo con que el trovador dibuja, de forma notable, la figura intemporal de una joven enamorada.
En catalán
Anem hi, germana, anem hi dormir
a vores del llac on caçar he vist
les aus a mon amic.
Anem hi, germana, anem hi jugar
a vores del llac on he vist caçar
les aus a mon amic.
A vores del llac on caçar he vist,
son arc a la mà a les aus ferir,
les aus a mon amic.
A vores del llac on he vist caçar,
son arc a la mà a les aus tirar,
les aus a mon amic.
Son arc a la mà a les aus ferir,
i les que cantaven deixar-les fugir,
les aus a mon amic.
Son arc a la mà, a les aus tirar,
i les que cantaven no les vol matar,
les aus a mon amic.
En francés
Allons là, ma soeur, allons nous dormir
au bord là du lac, où chasser je ai vu
aux oiseaux mon ami.
Allons là, ma soeur, allons nous jouer
au bord là du lac, où je ai vu chasser
aux oiseaux mon ami.
Au bord là du lac, où chasser je ai vu,
son arc à la main, les oiseaux blesser,
aux oiseaux mon ami.
Au bord là du lac, où je ai vu chasser,
son arc à la main, les oiseaux tirer,
aux oiseaux mon ami.
Son arc à la main, les oiseaux blesser,
et celles qui chantaient il les laisse fuir,
aux oiseaux mon ami.
Son arc à la main, les oiseaux tirer,
et celles qui chantaient il ne les veut pas tuer,
aux oiseaux mon ami.
En italiano
Andiamo, sorella, andiamo dormire
sulle rive del lago dove io cacciare vidi
agli uccelli il mio amico.
Andiamo, sorella, andiamo giocare
sulle rive del lago dove vidi cacciare
agli uccelli il mio amico.
Sulle rive del lago dove io cacciare vidi,
il suo arco nella mano, agli uccelli ferire,
agli uccelli il mio amico.
Sulle rive del lago dove vidi cacciare,
il suo arco nella mano, agli uccelli tirare,
agli uccelli il mio amico.
Il suo arco nella mano, gli uccelli ferire,
e quelle che cantavano lasciarloro fuggire,
agli uccelli il mio amico.
Il suo arco nella mano, agli uccelli tirare,
e quelle che cantavano non vuole ammazzare,
agli uccelli, il mio amico.
En gallego
Vamos, miña irmá, vamos durmir
na beira do lago onde eu andar vin
ás aves o meu amigo.
Vamos, miña irmá, vamos folgar
na beira do lago onde eu vin andar
ás aves o meu amigo.
Na beira do lago onde eu andar vin,
o seu arco na man, ás aves ferir,
ás aves o meu amigo.
Na beira do lago onde eu vin andar,
o seu arco na man, ás aves tirar,
ás aves o meu amigo.
O seu arco na man as aves ferir
e as que cantaban deixalas gorir,
ás aves o meu amigo.
O seu arco na man, ás aves tirar
e as que cantaban non quere matar,
ás aves o meu amigo.
En inglés
Let's go, my sister , let's go to sleep
on the banks of the lake where I saw to chase
my friend at the birds.
Let's go, my sister, let's go to play
on the banks of the lake where I saw to chase
my friend at the birds.
On the banks of the lake where I saw to chase,
his arch in the hand, at the birds he was wounding,
my friend at the birds.
On the banks of the lake where I saw to chase,
his arch in the hand, at the birds he was shooting,
my friend at the birds.
His arch in the hand, at the birds he was wounding,
and those who were singing he was leaving them to flee,
my friend at the birds.
His arch in the hand, at the birds he was shooting,
and those who were singing he does not want to kill,
my friend at the birds.
☛ Fernando Esquío. Vaiamos, irmana, vaiamos dormir (cantigas.fcsh.unl.pt)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
∼
Vaiamos, irmana, vaiamos dormir
Vaiamos, irmana, vaiamos dormir
nas ribas do lago u eu andar vi
a las aves meu amigo.
Vaiamos, irmana, vaiamos folgar
nas ribas do lago u eu vi andar
a las aves meu amigo.
Nas ribas do lago u eu andar vi,
seu arco na mãao as aves ferir,
a las aves meu amigo.
Nas ribas do lago u eu vi andar,
seu arco na mãao a las aves tirar,
a las aves meu amigo.
Seu arco na mano as aves ferir
e las que cantavam leixa-las guarir,
a las aves meu amigo.
Seu arco na mano a las aves tirar
e las que cantavam non'as quer matar
a las aves meu amigo.
7 de noviembre de 2013
Safo
[…]
Aunque vive Arígnota en la lejana Sardes,
muchas veces vuelve aquí en su pensamiento.
Cuando vivimos juntas siempre te consideró
cual una diosa,
y en tu canto se gozaba entre todos.
Ahora destaca entre las mujeres lidias
como en ocasiones, tras ponerse el sol,
la luna de sonrosados dedos supera a todas las estrellas,
cubre con su luz las saladas aguas del mar
y también los campos florecidos
por donde el bello rocío se derrama,
donde brotan las rosas y el tierno hinojo
y los tréboles se abren.
Pero a menudo, errabunda por la añoranza
de la dulce Atis, el anhelo en su alma delicada
y la ansiedad en el corazón la devoran.
Y con fuerza nos grita que vayamos con ella,
y su grito, no inadvertido a nosotras,
la populosa noche hace resonar
a través de los mares.
[…]
Y su grito, no inadvertido a nosotras,
en el inmenso espacio hace resonar Himeneo
a través de los mares.
Versión de E. Gutiérrez Miranda, basada en las traducciones de C. García Gual (Antología de la poesía lírica griega, ed. Alianza, 1980), C. Montemayor (Safo. Poemas, ed. Trillas, 1988), J.M. Rodríguez Tobal (Safo. Poemas y fragmentos, ed. Hiperión, 1990) y J. Ferraté (Líricos griegos arcaicos, ed. Sirmio, 1991)
6 de noviembre de 2013
Ezra Pound
Tu alma
delicada y cultivada en hastíos,
Atis.
Oh Atis,
anhelo tus labios.
Anhelo tus breves pechos,
tú inquieta, inalcanzable.
☛ Ezra Pound. O Atthis (bartleby.com)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2013
∼
O Atthis
Thy soul
Grown delicate with satieties,
Atthis.
O Atthis,
I long for thy lips.
I long for thy narrow breasts,
Thou restless, ungathered.
1 de noviembre de 2013
Gensho / Kaiga
Gensho
Un cementerio:
luciérnagas de otoño,
dos o tres.
Kaiga
Extrañas, como mensajeras
vuelan, a un lado y otro,
las luciérnagas.
De Poemas japoneses a la muerte, antología de Yoel Hoffmann (DVD Ediciones, 2000)