1
Interceptado por la gravedad
de una galaxia excéntrica
caíste en el más grave de los vórtices
de este continuo espacio-temporal.
2
El nombre hace al hombre;
cuando cambia el nombre
cambia también el hombre.
3
Navegamos lo exterior, lo interior,
pero todos
los universos estaban vacíos.
4
Fatua y perseverante
una ridícula nave se posa
sobre un yermo planeta sin atmósfera.
5
El tiempo, anfractuoso, observa
con sorna desde sus múltiples tronos:
las máscaras pasan bailando
en el tedioso desfile sin público.
6
De una manera o un modo o otro
—es cierto, ante o va u—
todo lo que sube o baja
ha de seguir bajando o subiendo.
7
Ausencia y exceso de información
se contrapesan y anulan;
cuanto sabemos es cuanto ignoramos.
8
Resiste un poco más con tu disfraz:
nunca lo pasas mejor
que cuando lo estás pasando tan mal.
9
Una rubia vestida de negro
y un negro vestido de rubia;
quizá bajo las máscaras hay alguien.
10
No hubo hoguera ni sepelio en la playa
—sería el sábado—
ni el mar se llevó las cenizas…
Ni carnaval, ni sexo, ni alcohol.
11
Ves diferentes caras
en cada espejo en que te miras,
y ninguna de ellas es la tuya.
12
¿Puede un alienígena en la Tierra
disfrazarse de sombra de humano?
13
Y la cuaresma es un abismo astral
de gravedad hiperdimensional.
egm.2021
☛ Sábado de Ceniza
☛ Sábado de ceniza/La ceniza del sábado
Sobre el tejado abierto
del lavadero,
un petirrojo muerto,
como un tequiero.
egm.2021
Tanto que me amabas
y eran habas frías…
tanto me querías
y eran frías habas;
tanto que decías
cuánto me adorabas,
tanto me añorabas
y eran habas frías;
tanto me quemabas,
tanto que me ardías:
tantas tonterías
y tan pocas habas.
Tanto me encendías…
y eran habas frías.
egm.2021
Regreso
No vine buscando nada
ni nostalgias que no tengo
ni la carga del tiempo perdido
ni conflictos sobrenaturales
del tiempo y el espacio
Amé desde niño
ciertas cosas que no lloro
fui la pureza deslumbrada que no vuelve nunca
el cristal sin grieta que el sol atraviesa
la pureza
que me dejó heridas inmortales
Vine para ver
para ver de nuevo
para contemplar sin preguntas
no vine buscando nada
no me preguntéis nada
a un río no se le pregunta
el viento no se arrepiente
☛ Alberto de Lacerda. Regresso (nefelibata-dreamer.tumblr)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2021
∼
Regresso
Não vim à procura de nada
Nem de saudades que não tenho
Nem de carga do tempo perdido
Nem de conflitos sobrenaturais
Do tempo e do espaço
Amei desde criança
Certas coisas que não choro
Fui a pureza deslumbrada que não volta jamais
O vidro sem ranhura que o sol atravessa
A pureza
Que me deixou feridas imortais
Vim para ver
Para ver de novo
Para contemplar sem perguntas
Não vim à procura de nada
Não me perguntem por nada
Um rio não se interroga
O vento não se arrepende
Sidereus nuncius
He visto a Venus bicorne
navegar suave en la serenidad.
He visto valles y montes en la Luna
y a Saturno trigémino,
yo, Galileo, el primero entre los humanos;
cuatro estrellas vagando en torno a Júpiter,
y la Vía Láctea escindiéndose
en infinitas legiones de nuevos mundos.
He visto —no creído— manchas presagiosas
ensuciando la cara del Sol.
Esta lente la he construido yo,
hombre culto pero de manos hábiles:
yo pulí el vidrio, yo lo apunté al Cielo
como se apuntaría una bombarda.
Yo fui el que atravesó el Cielo
antes de que el Sol me abrasara los ojos.
Antes de que el Sol me abrasara los ojos
tuve que doblegarme a decir
que no había visto aquello que vi.
Quien me ha sujetado a la tierra
no desataba terremotos ni rayos:
era de voz mansa y baja
y tenía la cara de todos.
El buitre que me roe cada noche
tiene la cara de todos.
☛ Primo Levi. Sidereus nuncius (purpureoegiallo.blogspot.com)
☛ La Biblioteca Nacional ocultó durante cuatro años el robo del Sidereus nuncius (elpais.com)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2021
∼
Sidereus nuncius
Ho visto Venere bicorne
Navigare soave nel sereno.
Ho visto valli e monti sulla Luna
E Saturno trigemino
Io Galileo, primo fra gli umani;
Quattro stelle aggirarsi intorno a Giove,
E la Via Lattea scindersi
In legioni infinite di mondi nuovi.
Ho visto, non creduto, macchie presaghe
Inquinare la faccia del Sole.
Quest’occhiale l’ho costruito io,
Uomo dotto ma di mani sagaci:
Io ne ho polito i vetri, io l’ho puntato al Cielo
Come si punterebbe una bombarda.
Io sono stato che ho sfondato il Cielo
Prima che il Sole mi bruciasse gli occhi.
Prima che il Sole mi bruciasse gli occhi
Ho dovuto piegarmi a dire
Che non vedevo quello che vedevo.
Colui che m’ha avvinto alla terra
Non scatenava terremoti né folgori,
Era di voce dimessa e piana,
Aveva la faccia di ognuno.
L’avvoltoio che mi rode ogni sera
Ha la faccia di ognuno.
El atardecer en Fossoli
Sé qué significa no regresar.
A través del alambre de púas
he visto el sol descender y morir;
He sentido desgarrando mi carne
las palabras del viejo poeta:
«Puedan los soles caer y volver:
Aquí, cuando la breve luz se apaga,
una noche infinita es el dormir».
☛ Primo Levi. Il Tramonto di Fossoli (ilbolive.unipd.it)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2021
∼
Il Tramonto di Fossoli
Io so cosa vuol dire non tornare.
A traverso il filo spinato
Ho visto il sole scendere e morire;
Ho sentito lacerarmi la carne
Le parole del vecchio poeta:
“Possono i soli cadere e tornare:
A noi, quando la breve luce è spenta,
Una notte infinita è da dormire”.
Si lo que quieres es flete,
y no te es menoscabo,
sé generoso de rabo
y estate abierto de ojete.
egm. 2021
Del presente
sé que voy olvidando lo reciente,
del pasado
ni tan siquiera sé lo que he olvidado,
y el futuro
también lo olvidaré, eso es seguro.
egm. 2021
Algunas meditaciones sarcásticas
llenas de agua salada y arena,
la elaboración brota quebradiza
en recuento de todo lo que hemos
derramado derruido derribado,
filósofos ciegamente mezquinos,
un fosco montoncito de gusanos,
sacras semillas regadas con néctar,
un luminograma de las ardoras,
este mar encendido nos abrasa,
una elección forzada y sin desvíos,
no como trayecto sino deseo,
algo tan límpido como las olas
rompiendo en tu mirada en la mañana,
rodando en tu memoria cada día,
la vaga imagen de un esquivo espectro
que en la bruma del alba se revela,
rumores, aprensiones y secretos,
tramas y urdimbres de la misma tela
que nos envuelve y ata, un mirlo cae
en el sereno borde de la noche,
la hiedra en espiral crece en la niebla,
una rana en un estanque fangoso,
confín de transeúntes trashumantes
con la nariz apuntando hacia el este,
suma sacerdotisa del sarcasmo,
pájaros muertos en el viento norte,
rumores, aprensiones y secretos
dejan el espejo para mirar
por la ventana, y luego la ventana
para salir medrosos por la puerta,
un niño perdido en los pasadizos
del castillo de la princesa autista,
el eco que susurra insensateces,
juegos de palabras, adivinanzas,
las hadas listas siempre ocultan pistas,
producto asilvestrado e irreflexivo
que ya anticipa el arte pospandémico,
picos, garras y agudeza visual,
la humanidad del momento no ignora
el lenguaje de las aves rapaces,
el código animal inextinguible,
mirando desde distintos farallones
es el que vemos el mismo horizonte,
las mismas aguas y los mismos fuegos,
este mar incendiado nos abrasa,
y permanece aún sobre las olas
un eco susurrando insensateces,
raras transmisiones intermitentes,
vela el cristal el rayo del futuro,
secas semillas regadas con semen,
una rana que yace silenciosa
en el fondo de una charca sombría,
una efigie creíble de mí mismo,
el viejo montoncito de gusanos
de mi cabeza también te lo doy,
plantación de plancton luminiscente,
medusas tal vez, o algas doradas,
las plagas suelen tener hambre, el torpe
poema evoluciona a trompicones,
licra y látex, burda bisutería
barata: marcos para los paisajes
usados de tu reino en decadencia,
pájaros yertos en el turbio viento,
errático deseo en puro plancton,
este mar encendido nos abrasa,
filósofos despeñados, buscábamos
la luz de la piedra filosofal
en las grutas más oscuras del tiempo,
rumores, aprensiones y secretos,
contactos visuales inesperados,
algo tan diáfano como las olas,
yo sé bien que tendría que ser alguien,
crear un personaje verosímil
que pudieras tú aceptar y creer,
e incluso que pudiera yo aceptar
como efigie creíble de mí mismo
sobre la imagen de este esquivo espectro,
algo tan diáfano como las olas
rayendo tu memoria en el crepúsculo,
rompiendo en tu mirada cada día,
todo esto te traigo y te lo entrego,
suma sacerdotisa del marasmo:
un planigrama de las ardentías
que en la superficie se nos revelan,
este mar encendido nos abrasa,
el rayo irrefractable del futuro,
pájaros libres en el viento norte,
la niebla en espiral sobre la hiedra,
el código de las aves rapaces,
truncas transmisiones inteligibles,
contactos visuales insospechados,
dulces semillas colmadas de savia,
despeñados filósofos buscando
la luz de la piedra filosofal
en las simas más profundas del tiempo,
como el mar incendiado nos abrasa,
el eco sosteniendo insensateces
—este final no es ningún principio—
y un poco de sarcástico silencio.
egm.2020
En el tiempo de las almendras,
chinches y arañas;
en el tiempo de las castañas,
escolopendras.
egm.2020