Este año las begonias
han florecido, con lo mal
que las cuido, pero, sabes,
han talado aquel rododendro
que daba sombra al banco
del jardín, supongo
que por alguna enfermedad,
y las palmeras, pobres,
se están muriendo, todas
las palmeras de por aquí
se ponen amarillas
y se secan, por una plaga
de absurdos escarabajos,
y la que tu mirabas desde
la ventana para ver
si hacía viento o no,
la que crecía salvaje
y sin podas, selvática,
también se está volviendo
amarilla, pobre, ya sé
que te haría sentir muy triste,
como a mí, hoy la he visto
agitándose violenta
bajo el breve temporal, pero,
con lo mal que las cuido,
las begonias han florecido
este año, aunque no
la grande del salón
que aún sigue colgando
tan majestuosa, bueno,
es primavera y los geranios
también lo dicen, abril
se está ciñendo a su refrán
y estoy constipado, y por eso
me retraso, pero iré
pronto al que es ahora
tu jardín de los mármoles transidos.
egm.2019
Albores, amores, ardores
que en los flujos residuales fluctúan
con heces y palabras,
sombras a la luz del huevo isotrópico
y mohos, algas y nematelmintos,
del átomo hasta el vómito,
la deflagración del infierno
en ácidas llamaradas que excretan
deidades —y otros mitos—
hinchándose cual calabazas
repletas de gusanos
donde la verdad se miente a sí misma,
es eso lo que somos,
con todo esto, todo cuanto
era nada, pero también la psique,
aunque solo un destello
en el cénit del laberinto,
la psique embaucada por el deseo,
galaxias, cosmos y universos,
con todo cuanto era,
todo lo que hemos visto,
o todo lo que hemos temido
o amado, recomido por la lluvia,
desbaratado por el viento
de cada infinito momento,
flores en los montículos
—falsos reflejos en nuestras pupilas—
de la escoria del tiempo,
jadeos y silencios
nos traerán a la oscuridad
y, perdidos, seremos solo olvido,
caminaremos solos
y encontraremos solo
—no hay otro— el camino hacia el olvido
mientras abandonamos
también nuestras almas perecederas.
Detritus del gran huevo subatómico
con heces y palabras
que al flujo residual confluyen
somos; y ardores, y albores, y amores.
egm.2019
Manos, mis manos, las manos,
antes de lo primero,
lo primero siempre fue lo primero,
lo primero es lavarse las manos,
lo primero,
pero
por qué lo llaman sexo oral cuando
quieren decir bucal,
oh la lengua, qué indiscreta es,
por si acaso echa dos o tres litros de agua fría
en una olla,
hola olla,
y luego ponla al fuego,
la profundidad del fuego,
el ego del juego,
mírame desnudo, solo en mi jaula,
mi lengua es mi universo,
y en la olla la zanahoria
y media cebolla y apio y perejil
y ajo carajo,
mi multiverso,
y pimienta y enebro y canela,
y la lengua,
háblame en tu lengua exótica,
yo miraré la curva de tus piernas,
de tus nalgas,
de las dunas de tus playas
reducidas a la geometría absoluta del abismo,
ah la lengua,
y ahí que cueza una hora,
oh señor, soy un formulador,
intrusos contra el templo de este abismo,
una hora por cada kilo,
oh esplendor del fuego de la tierra,
desentrañas el tiempo de esta entraña,
en mi jaula,
apaga el fuego,
retira la verdura,
deja que se enfríe la lengua dentro del agua,
en la olla,
oh la olla,
cuando esté tibia quita la piel a la lengua,
la piel de mi lengua,
la dermis de una duna,
los hondos tesoros que el mar encubre,
por la libertad,
oh hombre,
los calmos abismos que el cielo ignora,
la larga sombra
de la bestia en el desierto,
deja mientras tanto la lengua despellejada
en el agua tibia de la cocción,
el ocre hostil del desierto,
en mi jaula,
mírame aquí,
yo también puedo mirarte,
aceite en la sartén,
lucha de universos en el vacío,
dos cucharadas,
dos cucharadas de cebolla picada también,
póchala,
setas, hongos de la profundidad del bosque,
donde la humedad gime
hacia la curva de tus dunas,
donde la humedad repta, playas,
playas, veo tus playas,
troceadas,
cuando empiecen a dorarse echa un poco de harina,
para espesar,
y un chorro de vino, de vino aromático, quizá,
serenidad,
después medio litro del agua de la cocción,
serenidad,
sosiego, y el gran río de arena,
agua que mana de sí misma,
inundando el hondo abismo, distancias,
salpimienta,
mídeme, mírame, en mi universo, solo,
en mi jaula,
mírame,
a veces, del volcán surge la vida,
tritura las nueces con las avellanas,
pareces,
y échalas,
mi lengua, mi universo,
a veces,
mi propia meteorología,
en la sartén,
te doy mi lluvia sobre tus dunas y tus junglas,
a veces,
bosque brumoso,
desierto acechante, el cuarto
de una hora,
por qué lo llaman tiempo,
profundamente dentro,
y cinco minutos más de reposo,
no mires,
no lo llames por su nombre,
por qué lo llaman lengua,
mi universo,
la dermis de mi tiempo, tú,
tu tiempo,
córtala en lonchas,
el pequeño trozo de tu universo
que puedo ser capaz de capturar,
de un medio centímetro,
incendios hallarán la hierba seca,
gritando cantaré,
comprenderé,
disponlas en los platos,
la sombra del tornado en los bajíos,
y cúbrelas con la salsa de nueces, con setas,
rojiza mancha hostil,
la salsa de setas con nueces,
en mi jaula,
en mi jaula,
la entraña de tu tiempo
desentrañas,
la tierra bajo el fuego en esplendor,
abismo de geometría absoluta,
reducción de tus dunas en mis playas,
desnudo
solo puedes ver tu máscara,
desnuda
puedo ver mi plenitud,
mírame,
marídame esta deconstrucción,
deconstrúyeme este maridaje,
desnudo
en mi jaula,
emplátame esta tonta estupidez,
mírame a los ojos y no
a lo oscuro,
serenidad,
las curvas absolutas del abismo,
la lluvia traerá sosiego
a aquel hondo abismo de profunda indolencia,
oh hombre,
la lengua de mi lengua.
egm. 2019
Hambre
Si nunca tenemos suficiente amor, tenemos
más que la mayoría. Hay perros perdidos
en nuestro barrio y coyotes salvajes, y a veces
no podemos distinguirlos. A veces no queremos.
Un día llevé a casa un coyote y le dije
a mi amante que teníamos una mascota
nueva. Hasta que se comió las gallinas. Hasta que
se comió las gallinas, los patos y el gato. A veces
cometemos errores y los llamamos coincidencias.
Dejamos la puerta abierta y después nos preguntamos
cómo fue que ese extraño acabó en nuestra casa.
Hay una mujer en nuestro bloque que cree que
cría conejitos, pero son ratas grandes sin cola.
¿Recuerdas a la esposa del granjero? ¿Recuerdas
el cuchillo de trinchar? Siempre estamos tratando
de convertir aquello que tememos en algo
hermoso. Pero incluso las ratas necesitan
comer. Incluso las ratas y los coyotes,
y los huesos en el camino podrían ser
los huesos en nuestros platos. Pedí pollo asado.
Pedí pato. A veces el amor duele. A veces
el perro perdido no quiere ser encontrado.
☛ Kelli Russell Agodon. Hunger (poets.org)
☛ agodon.com
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2019
∼
Hunger
If we never have enough love, we have more than most.
We have lost dogs in our neighborhood and wild coyotes,
and sometimes we can’t tell them apart. Sometimes
we don’t want to. Once I brought home a coyote and told
my lover we had a new pet. Until it ate our chickens.
Until it ate our chickens, our ducks, and our cat. Sometimes
we make mistakes and call them coincidences. We hold open
the door then wonder how the stranger ended up in our home.
There is a woman on our block who thinks she is feeding bunnies,
but they are large rats without tails. Remember the farmer’s wife?
Remember the carving knife? We are all trying to change
what we fear into something beautiful. But even rats need to eat.
Even rats and coyotes and the bones on the trail could be the bones
on our plates. I ordered Cornish hen. I ordered duck. Sometimes
love hurts. Sometimes the lost dog doesn’t want to be found.
Paisaje con la caída de Ícaro
Según Brueghel
cuando Ícaro cayó
era primavera;
un agricultor araba
su campo
—todo el esplendor
del año despertaba
hormigueante—
cerca
de la orilla del mar,
ocupado
con lo suyo,
sudando bajo el sol
que había derretido
la cera de las alas;
intrascendente
junto a la costa
hubo un chapoteo
bastante inadvertido:
era
Ícaro ahogándose.
☛ William Carlos Williams. Landscape with the Fall of Icarus (poets.org)
☛ Paisaje con la caída de Ícaro (wikipedia)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2019
∼
Landscape with the Fall of Icarus
According to Brueghel
when Icarus fell
it was spring
a farmer was ploughing
his field
the whole pageantry
of the year was
awake tingling
near
the edge of the sea
concerned
with itself
sweating in the sun
that melted
the wings' wax
unsignificantly
off the coast
there was
a splash quite unnoticed
this was
Icarus drowning
Poética
Al cortarme las uñas de los pies
el pensamiento corre por analogía
con la forma de la poesía;
esta práctica me evoca
la fina habilidad técnica
de acortar las líneas que caen,
limar las puntas afiladas,
redondear los ángulos sonoros
a los adjetivos estridentes.
Es bueno tener las uñas cortas,
lo mismo vale para los versos;
la poesía gana en higiene
y el poeta encuentra una nueva Calíope
que le inspire: la musa podóloga.
☛ Valentino Zeichen. Poetica (dlfroma.it)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2019
∼
Poetica
Nel tagliarmi le unghie dei piedi
il pensiero corre per analogia
alla forma della poesia;
questa pratica mi evoca
la fine perizia tecnica
di scorciare i versi cadenti;
limare le punte acuminate,
arrotondare gli angoli sonori
agli aggettivi stridenti.
È bene tenere le unghie corte
lo stesso vale anche per i versi;
la poesia ne guadagna in igiene
e il poeta trova una nuova Calliope
a cui ispirarsi: la musa podologa.
Si en el metro,
o en la calle o en una iglesia,
una mujer comienza a desnudarse
—no puede ser—
todos mirarán hacia ella;
tú mira alrededor,
mira hacia adelante y hacia atrás,
observa todo lo que se mueva
y lo que permanezca inmóvil,
remira arriba y abajo,
echa un vistazo
a la mujer que se desnuda,
piensa un poco en por qué y cómo,
y sigue mirando a tu alrededor,
delante y detrás,
arriba y abajo,
lo que está y lo que no está,
y no dejes de pensar
que lo que no puede ser,
no puede ser por alguna razón.
egm.2019
la viejuja madre con sus dos hijas
—la una guapilla y la otra astuta—,
colgaron un día de la ventana
un amuleto contra los hechizos
de las brujas pelujas repelujas
para así hacer pensar a quien pasara
ante su cuevicasa que temían
a las brujas perujas
y, por tanto, no eran ellas brujas.
El hijo repijo de la maestra,
el que tonteaba a la más guapuja
de las brujas pelujas reperujas,
se quedó contemplando el amuleto
y decidió hacerse inmediatamente
con otro igualito para ahuyentar
a las rebrujas perujas pelujas
y evitar sus hechizos,
por lo que mal pudiera suceder.
Allí en su casicueva las tres brujas,
la madre viejija con las dos hijas,
la una guapita y la otra astuta
—pero ninguna puta—,
se recosen las bragas sin agujas.
egm.2019
Ahora
Un día la juventud, con circunspección,
abandona arbitrariamente la terminal. Así es.
Y yo recuerdo las ventanas que se iluminan en los bajos
de la avenida, y se asemejan tan profundamente a los ralos
razonamientos que haremos a punto de morir,
in artículo, con la sombra de los amigos, a flor de mente.
En verdad
no sé ya si viva entre los bajíos
aún su tibio serpenteo, hoy en día,
en provincias heladas, como un romance
bello y perenne sobre la espina dorsal, en realidad
sé que en las lágrimas lombardas, donde creímos
segarnos mutuamente, vagabundas ballenas
disipaban los velos nupciales en las riberas.
¿Y era un nombre de la alta Italia, pensándolo bien,
era un nombre esta ráfaga, que ya no osas
perseguir? ¿Y la felicidad de Occidente
se salva en Occidente?
Deshabitados ahora los senderos, y desesperando
ahora de nuestro sentimiento (y la niebla
ahora segada que nos aprieta a media vida),
deshabitados los senderos y desesperando ahora,
si la patria fuera una ciudadanía única, real,
debiera ser recordada en un remolino, de cabeza
por los celestes arriates, la parte más modesta
de nuestro pensar lejanamente: debiera ser
recordado un denso pasaje de cocheros
y de taxis, aquel que tose en la orilla caduca
del Naviglio, o libre entre los álamos relucientes
donde los dedos del viento tamborilean, la emoción
del último brougham, en una carrera loca, que nos lleva
hacia todas las farolas y nuestro corazón saludando.
☛ Emilio Villa. Ormai (lombradelleparole.wordpress.com)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2019
∼
Ormai
Un giorno la giovinezza, con circospezione
abbandona arbitrariamente i capolinea. Ecco.
E io ricordo le finestre che s’accendono al pianterreno
sul vialone, e somigliano così profondamente ai radi
ragionamenti che faremo sul punto di morire,
in articulo, con l’ombra degli amici, a fior di mente.
Invero
non so più se viva tra le secche
ancora il suo tepido serpire, adesso,
in province gelate, come una romanza
fine e perenne sul filo della schiena, ma davvero
so che nelle lacrime lombarde, ove credemmo
di mieterci a vicenda, vagabondi baleni
dissipavano i veli nuziale alle riviere.
Ed era un nome d’alta Italia, a ripensare bene,
era un nome questa raffica, che non osi
più inseguire? E la felicità dell’occidente
si salva in occidente?
Disabitate ormai le alzaie, e disperando
ormai del nostro sentimento (e la nebbia
ormai mietuta che ci stringe a mezza vita),
disabitate le alzaie e disperando ormai,
se la patria fosse una cittadinanza unica, reale,
andrebbe ricordata in un risucchio, a capofitto
per le celesti aiuole, la parte più dimessa
del nostro pensare lontanamente: andrebbe
ricordato uno spesso passaggio di brumisti
e di taxi, quel che tossisce sul margine caduco
del Naviglio, o libero tra le pioppe luccicanti
che i diti dl vento tamburellano lassù, il brivido
dell’ultimo brum, in una corsa matta, che ci porta
via tutti i fanali e il nostro cuore salutando.
Como el jaguar ataca, o como corza huye
y se agazapa exhausta, como marea crece
y pronto retrocede, ya furia, ya sosiego,
como una fiebre inflama, como la lluvia empapa,
como un alud abate, como la riada anega,
como el incendio arrasa, como un tornado asola,
como la brisa calma, como la luz serena
tras la noche intranquila, como jaguar descansa,
o como corza ensueña, como el silencio hechiza
en la quietud del sauce o en el refluir del río,
como cautiva el ave que llama en la maleza
hablan tus abisales ojos de jade negro.
egm. 2025