Tu amor no arde,
solo escupe fuego.
Ángel Stanich
por si sale, o si entra,
por si el domingo es denso,
por si el cristal de espejos,
por si los fuegos medran,
por si el cometa baja,
por si entra, o si sale,
por si en la acera cosmos,
por si una pera el olmo,
por si la nube cae,
por si los fuegos calan,
por si sale o si entra,
por si en la playa un astro,
por si los ojos garfios,
por si los por-sis puedan,
por si la nube encalla,
por si entra o si sale,
por si las piernas lindas,
por si la dopamina,
por si el cometa abre,
por si los por-sis pasan.
21 de agosto de 2018
Por si entra o si sale,
9 de agosto de 2018
En el mercadillo del miércoles
un mendigo sentado sobre el suelo
entre la gente que pasa, ignorándolo,
agita el desagradable muñón
de su antebrazo derecho y, al tiempo,
tiende su única mano buscando
alguna autocomplacida limosna.
Delante, a pocos metros, una niña
pequeña, en su pequeño vestidito,
—mientras, ajena, su madre revuelve
la ropa de un puesto— mira turbada
el muñón que se encabrita, a su altura,
con un rictus angustiado en la boca.
La madre, absorta en su limbo, no sabe
qué ocurre detrás de ella. La niña…
la niña pronto tendrá inquietos sueños
de serpenteantes monstruos sin ojos.
El mendigo amputado, por su parte,
es solo un profesional de la angustia.
8 de agosto de 2018
Wyn Cooper
El caos es la nueva calma,
la violencia sosiega el alma
igual que un bálsamo labial
con el que un beso es inusual.
La izquierda es la nueva derecha,
mientras yo aquí sigo en la brecha,
presto a luchar con un hermano
que tan solo tiene una mano.
El infecto abrigo me abriga
hasta que alguien venga y me diga
que me lleva lejos, dolido,
de lo que hoy ha sucedido.
No me dejes con esta tristeza,
y si me dejas, deja cerveza.
☛ Wyn Cooper. Chaos Is the New Calm (poets.org)
☛ wyncooper.com
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018
∼
Chaos Is the New Calm
Chaos is the new calm
violence the new balm
to be spread on lips
unused to a kiss.
Left is the new right
as I brace for a fight
with a man who stands
on his remaining hand.
Fetid harbor harbor me
until someone is free
to drive me away
from what happened today.
Don't strand me standing here.
If you leave, leave beer.
6 de agosto de 2018
Natalie Scenters-Zapico
Mira mis uñas acrílicas en negro y blanco
como un tablero de ajedrez, un diamante artificial
brilla en cada dedo. En mis uñas pone NAAFI-4EVER,
osea yo quiero ser una super-nena y bailar
sin tener mi cintura tensa toda la noche.
Quiero bailar para mí misma con DJ ZUTZUT
y Smurphy. Quiero los punchi-punchis.
Quiero esa mala vida. Quiero que los santos
el equipo, no los santos de veras recen
por mi alma –¡te imaginas!– Quiero sudar,
hasta que llegue el diluvio. Quiero gritar
en los oídos de los extraños: ¿Qué pasó corazón?
Quiero gritar: Te amo por vida, tesoro.
Quiero olvidarme de mi padre, mi madre, mi Dios,
los milagros, los hombres que quieren mi cuerpo,
mi cuerpo, mi cuerpo, mi cuerpo, mi cuerpo.
Quiero bailar tan fuerte que me sacrifiquen en el escenario.
En quince segundos mi corazón abierto
para Huitzilopochtli, despellejada viva como la hija
de Cóxcox de Culhuacán. Quiero que mi sangre caiga porque
he convertido mi cuerpo en lluvia para salvarnos a todos.
Nota. El texto está en buena parte en español (en la traducción, en cursiva), así que casi es mejor leer el original, abajo. De todos modos conviene saber que:
NAAFI es un grupo de dj's mexicanos. Es decir, en las uñas de ella, una letra en cada una, pone NAAFI 4EVER, NAAFI por siempre. Aquí un artículo sobre NAAFI en elpais.com
Zutzut y Smurphy son dos integrantes de NAAFI. Algo más en esta página del sònar 17
punchi-punchi (deduzco) es una forma onomatopéyica de denominar a la música electrónica en México.
santos el equipo debe ser una referencia al Santos Futebol Clube, club de fútbol de la ciudad brasileña de Santos.
Huitzilopochtli era la deidad principal de los mexicas. (wikipedia)
Cóxcox fue un rey de Culhuacán que entregó a su hija en matrimonio al jefe de los guerreros tenochcas (aztecas), los cuales, sin embargo, la desollaron en sacrificio a su diosa Toci. (wikipedia)
☛ Natalie Scenters-Zapico. You Say Tomato, I Say Tomatl (theshallowends.com)
☛ nataliescenterszapico.net
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018
∼
You Say Tomato, I Say Tomatl
Mira my acrylic uñas in negro y blanco
looks like checkerboard, a sparkle rhinestone
on each dedo. My uñas read NAAFI-4EVER,
osea I want to be super cutie & bailar
sin getting my cintura pulled all night.
Quiero bailar by myself to DJ ZUTZUT
& Smurphy. Quiero los punchi-punchis.
I want that mala vida. I want los santos
el equipo, not los santos de veras to pray
for my alma—te imaginas! I want to sweat,
hasta que llegue el diluvio. I want to yell
in the ears of strangers: Qué pasó corazón?
I want to yell: Te amo por vida tesoro.
I want to forget mí padre, mí madre, mí Dios,
los milagros, los hombres that want my body,
mí cuerpo, my body, mí cuerpo, my body.
Quiero bailar so hard I get sacrificed on stage.
In quince segundos my corazón ripped open
for Huitzilopochtli, skinned alive like the daughter
of Cóxcox of Culhuacán. I want mí sangre to fall
because I turned my body into lluvia to save us all.
5 de agosto de 2018
31 de julio de 2018
Afonso López de Baián
Era don Belpello allá en su mansión,
que llamaban Longos, do todos bien son;
por la puerta entróse Martín Farazón
con su escudo al hombro que muestra un capón
que fuera buen pollo en otra ocasión,
en caballo agudo semejante a hurón
que porta en los lomos silla sin faldón
y falta de estribos y un roto albardón;
no lleva loriga ni trae lorigón,
ni tampoco grebas tan recio varón,
mas trae un vil manto y encima un jubón
que del forro ha tiempo perdió el algodón,
la lanza es de pino, un saco el pendón,
el yelmo de hierro le quiebra el mentón,
debajo del brazo un viejo espadón,
cuchillo mellado, por cinto, un cordón,
dos espuelas diestras, que zurdas no son,
la maza, de palo, pende del arzón.
Allí a don Belpello hablóle en razón:
—Oigáis, mi señor, y os dé Dios perdón,
¿do va Juan Araña, vuestro compañón
y aun vuestro alférez que os porta el pendón?
Si es aquí, que salga de aquesta mansión,
pues todos los otros ya a Basto fuerón.
¡Eoy!
En buena hora llega un Juan de Froián
en caballo viejo, cazurro alazán,
el blasón que pinta el faldón verán:
luengo campo verde donde husmea un can,
y sobre el escudo igual hallarán;
de capote y cinto y calzas de Ruan,
con tal catadura semeja un gañán.
Ante don Belpello se va aparejan-
do y dice: —Señor, vos no valdréis ni un pan
si aquellos en Basto de tal guisa van;
mas id sobre ellos que sin vos no irán:
los encontraréis y escarmentarán.
Vengad pues la casa en que meado os han,
y que digan todos los que os seguirán
que aquí tal consejo dio Juan de Froián.
¡Eoy!
Dicho esto llegaba un Pero Ferreira,
en caballo blanco, rojo en la boquera,
con escudo al hombro de roída madera,
la lanza torcida de tronco de higuera,
el yelmo de hierro roto y sin visera
y con agujeros sobre la mollera;
trae una polaina y una rodillera,
picaba de espuelas fuerte en gran manera,
y halló a don Belpello que está en una era
y dice: —¡Aquí estabais, viejo de zorrera!
Venga ese Pachacho y don Ruy Cabreira,
y yo en la vanguardia, si otro no acudiera,
que ya mucho os tarda la gente de Beira
y el buen mayordomo, sobrino de Cheira,
y ese Mendo Sapo y don Martín de Meira
y Lopo Gato, hijo de una monja era,
que no hay aquí lanza atán pedorrera.
¡Eoy!
☛ Afonso López de Baián. Sedia-xi Dom Belpelho em ũa sa maison (cantigas.fcsh.unl.pt)
Trad. E. Gutiérrez Miranda 2018
29 de julio de 2018
Canción del náufrago
[Apropiación indebida]
Miseri, quibus
intemptata nites.
Horacio
¿Quién es ese insensato que, habilidoso y grácil,
sobre la dulce arena contra ti se aniquila,
muchacha, tras las dunas? ¿Es para él que amansas
tu meduseo pelo en engañosas ondas?
Ah, cándido, cuán pronto se lamentará atónito
de tu firme inconstancia, tan sorprendido como
si en el mar, de improviso, se viera zarandeado
por las violentas aguas y el fiero temporal.
Él, que ahora costea en ti y en tu belleza,
hoy amorosa y calma, incauto va, ignorante
de tus traidores vientos; desdichado de aquel
que solo ve la orilla sin haberte surcado.
En cuanto a mí —ya a salvo—, colgadas como exvoto
en la pared del templo del dios de los océanos,
mis ropas atestiguan —aún húmedas— que yo
ya he sobrevivido a esa tempestad.
egm. 2018
A partir de ☛ Horacio. Oda 1.5 (A Pirra)
23 de julio de 2018
Los números inconspicuos
El uno
es un todos contra alguno,
el dos
es alguno sin un dios,
el tres
es un clavo cada mes,
el cuatro
es el polvo en el teatro,
el cinco
es un salto y luego un brinco,
el seis
es el malva, el rosa, el beis,
el siete
es la cinta en el ojete,
el ocho
es la guinda sobre el chocho,
el nueve
es un fluido claro y leve,
el diez
es el néctar de una vez,
el once
es la luz que hiende el bronce,
el doce
es el roce que da el goce,
el trece
es mejor cuanto más crece,
el catorce
es ratón, ratita y sorce,
el quince
es el beis que veis al lince,
el dieciséis
es un lince al que no veis.
21 de julio de 2018
Charo Miranda
Nicolás era un gato negro coma os pecados, moi ladrón, moi palanquín e moi limpo.
Limpiño, si que era limpo.
Cando tiña ganas de facer unha necesidade, cavaba un buraquiño na terra coas súas patas e alí metía a súa merdiña. Despois tapábaa coa mesma terra que acababa de arrincar para que non cheirase.
Estaba ben farto de comer das magas e as espiñas que miña avoa María botaba na poza do esterco.
E cando tiña a barriga chea, sentaba ó sol, mollaba con cuspe a punta dunha pata e limpaba con ela o fuciño, as barbas, a cachola e todo o seu corpiño ata deixalo brillante coma un espello. Logo arriquichaba o rabo e daba unha volta pola horta.
Era palanquín; si, moi palanquín.
Miña avoa María vivía en Beluso, no lugar da Vela, nunha casiña mariñeira pintada de branco ata o tellado. E había moitos ratos. De noite trouleaban no faiado como se sempre fose festa. Comían na cociña as migallas da cea que caeran no chan. Roían nos papeis e na roupa que atopaban no sobrado. Nicolás, encorquillado na borralleira, non movía nin un só pelo do seu bigote por ningún. E iso que para mirar de noite tiña unha lanterna en cada ollo!
E ladrón, si que era ladrón.
A avoa María non tapaba o peixe despois de fritido porque dicía que se abafaba. Así que, mentres non chegaba a súa xente para comer, facía traballos lixeiriños, como tende-la roupa, ir á fonte ou recolle-los ovos do galiñeiro.
E cando lle esquecía de fechar a porta da cociña, na lareira xa non atopaba peixes. Comérallos Nicolás. Entón a avoa dicía un par de pecados pequenos, que era como se chamaban naquel tempo os tacos. Só os botaba cando estaba moi anoxada. E parecíalle un feito tan grave que, cando o contaba, repetía: Ata lle botei un par deles!
Nicolás, moi satisfeito, relambíase e ó mesmo tempo aseábase as barbas e mailo fuciño. Miña avoa tiráballe cun pau, para castigalo, pero nunca lle acadaba. Mais un día… acadoulle. O pau foille atinar na cabeza do gatiño, que quedou morno e non puido fuxir. Logo a miña avoa colleuno pola capeleira e sacudiuno por se rebulía, pero non rebuliu. Estaba teso coma un garabullo. Morrera!
Como entón non había albeite para os gatos, chimpouno por riba do muro da horta ó monte da Vela e botoulle “un par deles” de responso.
Miña avoa tiña pena por Nicolás. Pero, ó mesmo tempo, que desafogada quedou! que segura!
Deulle a noticia a tódalas veciñas: a Encarnación de Mato, a Manuela a Dourada… Contábao no río, contábao na fonte e, aínda máis, contábao polo camiño do mercado de Bueu, que era moi longo.
Xa podía deixa-las tixoladas de peixes sen tapar, que ninguén llos ía roubar. E así foi ata que, pasados uns días… os peixes fuxiran da lareira.
Parou a cavilar… Pensou nalgún pobriño dos que viñan pedir pola porta, que sempre estaba aberta. Tamén pensou no gato dalgún veciño. E saíu fóra da casa.
E alí estaba o ladrón. Era Nicolás, que volvera do máis alá. Estaba na eira sentado ó sol, a relambe-lo fuciño e limpa-las barbas coas súas patas.
Arrenegado sexa o demo! E botoulle un par deles.
A avoa María contoulle o milagre a tódalas veciñas: Contábao no río, contábao na fonte e, aínda máis, contábao polo camiño do mercado de Bueu, que era moi longo. E sempre remataba: Éche ben certo que o gato ten sete vidas!
Miña avoa María dende entón tomoulle moito respecto a Nicolás, cal se fose cristián defuntiño que volvera do outro mundo. Tapaba os peixes e fechaba a porta para que non roubase, e dáballe peixiños fritidos de agarimo.
E non lembro de como nin cando morreu Nicolás por derradeira vez, só sei que o fixo cando Deus quixo.
A Pobra do Caramiñal, xullo de 2003
Las siete vidas de Nicolás
Nicolás era un gato negro como los pecados, muy ladrón, muy holgazán y muy limpio.
Limpio, sí que era limpio.
Cuando tenía ganas de hacer una necesidad, cavaba un agujerito en la tierra con sus patas y allí metía su mierdecita. Después la tapaba con la misma tierra que acababa de sacar para que no oliese.
Estaba bien harto de comer las tripas y las espinas que mi abuela María echaba en la poza del estiércol.
Y cuando tenía la barriga llena, se sentaba al sol, se mojaba con saliva la punta de una pata y se limpiaba con ella el hocico, las barbas, la cabeza y todo su cuerpecillo hasta dejarlo brillante como un espejo. Luego enderezaba el rabo y se daba una vuelta por la huerta.
Era holgazán; sí, muy holgazán.
Mi abuela María vivía en Beluso, en el lugar de A Vela, en una casita marinera pintada de blanco hasta el tejado. Y había muchos ratones. De noche alborotaban en el desván como si siempre fuera fiesta. Comían en la cocina las migajas de la cena que habían caído al suelo. Roían los papeles y la ropa que encontraban en el piso alto. Nicolás, enroscado sobre la ceniza del hogar, no movía ni un solo pelo de su bigote por ninguno. ¡Y eso que para ver de noche tenía una linterna en cada ojo!
Y ladrón, sí que era ladrón.
La abuela María no tapaba el pescado después de freírlo porque decía que se reblandecía. Así que, mientras no llegaba su gente para comer, hacía trabajos ligeritos, como tender la ropa, ir a la fuente o recoger los huevos del gallinero.
Y cuando se le olvidaba cerrar la puerta de la cocina, en el fogón ya no quedaba pescado. Se lo había comido Nicolás. Entonces la abuela decía un par de pecados pequeños, que era como se llamaban en aquel tiempo los tacos. Solo los echaba cuando estaba muy enfadada. Y le parecía un hecho tan grave que cuando lo contaba repetía: ¡Hasta le eché un par de ellos!
Nicolás, muy satisfecho, se relamía y al mismo tiempo se aseaba las barbas y el hocico. Mi abuela le tiraba un palo, para castigarlo, pero nunca le atinaba. Pero un día… le atinó. El palo fue a acertar en la cabeza del gatito, que se quedó inerte y no pudo huir. Luego mi abuela lo cogió por la cocorota y lo sacudió por si rebullía, pero no rebulló. Estaba tieso como una estaca. ¡Se había muerto!
Como entonces no había veterinario para los gatos, lo lanzó por encima del muro de la huerta al monte de A Vela y le echó "un par de ellos” de responso.
Mi abuela tenía pena por Nicolás. Pero al mismo tiempo, ¡qué desahogada se quedó, qué tranquila!
Le dio la noticia a todas las vecinas: a Encarnación de Mato, a Manuela la Dourada… Lo contaba en el río, lo contaba en la fuente, e incluso lo contaba en el camino del mercado de Bueu, que era muy largo.
Ya podía dejar las sartenadas de pescado sin tapar, que nadie se lo iba a robar. Y así fue hasta que, pasados unos días… el pescado había huido del fogón.
Se detuvo a cavilar… Pensó en algún pobrecillo de los que venían a pedir a la puerta, que siempre estaba abierta. También pensó en el gato de algún vecino. Y salió fuera de la casa.
Y allí estaba el ladrón. Era Nicolás, que había vuelto del más allá. Estaba en el patio sentado al sol, relamiéndose el hocico y limpiándose las barbas con sus patas.
¡Maldito sea el demonio! Y le echó un par de ellos.
La abuela María le contó el milagro a todas las vecinas: Lo contaba en el río, lo contaba en la fuente, e incluso lo contaba en el camino del mercado de Bueu, que era muy largo. Y siempre remataba: ¡Qué cierto es que los gatos tienen siete vidas!
Mi abuela María desde entonces le tomó mucho respeto a Nicolás, cual si fuera un cristiano difunto que hubiera vuelto del otro mundo. Tapaba el pescado y cerraba la puerta para que no robara, y le daba pescaditos fritos con ternura.
Y no me acuerdo cómo ni cuándo murió Nicolás por última vez, solo sé que lo hizo cuando Dios quiso.
A Pobra do Caramiñal, julio de 2003
Este es el único relato que escribió mi madre, a los 81 años. A veces me contaba cosas de su juventud, de sus pretendientes y de sus aventuras como maestra en aldeas de montaña, y podría haberlas escrito. Eran divertidas. Pero realmente era mayor. Falta el impulso, la necesidad de contar por escrito.
Recuerdo especialmente que me contó que un jovencito, para ligar con ella, lo primero que le dijo fue: ¿Gústache o jazz-band? Pronunciado, en gallego de las Rías Bajas: jústache o jasbán. Es decir, ¿te gusta el jazz? Que era lo que, al parecer, estaba tocando la orquesta en aquella fiesta de pueblo. Allá en la posguerra, por los años 40. No sé si mamá sabría entonces qué podría ser el jazz-band, como se denominaba en principio a lo que ahora conocemos como jazz.
Decía que los hombres de la montaña, a caballo y con sus trajes de pana, le parecían verdaderos cowboys. Pero ella era de las Rías, del mar, y no le gustaban mucho aquellas gentes a las que veía como atrasadas.
Una vez llevó, como regalo, nécoras frescas a la casa en la que se hospedaba. No supo más de aquellas nécoras hasta que empezó a notar el olor a podrido que salía del armario en el que habían dejado aquellos bichos extraños, sin saber qué hacer con ellos pero sin atreverse a tirarlos.
En fin… muchas historias que se ha llevado consigo.Encontré varias copias de ordenador y un borrador manuscrito de As sete vidas de Nicolás. También encontré el final de otra copia manuscrita firmada “A aboa Charo” (la abuela Charo) seguida de una dedicatoria de Xosé Neira Vilas, al que mi madre conoció en unas vacaciones, para mi sobrina Bea, firmada en Camposancos el 24 de julio de 2003. No sé si Neira Vilas influyó en la redacción del relato.
Por mi parte lo he adaptado a la normativa gallega actual y he cambiado algunas palabras, aunque he dejado encorquillado (que traduzco al castellano como enroscado) precisamente porque no aparece en ningún diccionario.
• IN MEMORIAM •
María del Rosario Miranda Gómez
1922 - 2018
♥
19 de julio de 2018
Charo Miranda
Anoche me acordé de la tía Pilar, la tía abuela de mi madre, de la que ella decía que era una santa y a la que, efectivamente, rezaba como si lo fuera. Me pregunté cuándo habría muerto y dónde estaría enterrada; pensé que en algún osario común si murió antes de finalizar la guerra del 36, como me parece probable. Eso pensé. Y, vaya, esta tarde, buscando, en un aparador donde nunca miro, un cordel para sujetar unas plantas, me encontré una hoja escrita con la característica letra redonda de “maestra nacional” de mi madre, y lo primero que vi fue el título, en letras grandes y subrayado: A tía Pilar.Iba a salir a dar un paseo, pero en cuanto acabé con las plantas me puse a transcribir este recuerdo, creo que incompleto, de mi madre a su tía Pilar, como un recuerdo para mi madre.Supongo, si hay un Más Allá, que se habrán reunido por fin las dos, tantos años después, y rezarán juntas “las oraciones de la noche”.Lo pongo en gallego, como ella lo escribió, y después la traducción.
A tía Pilar era unha santa. Pasaba o día a rezar e a dar grazas a Deus por todo o que lle daba, que era moi pouco. Non falaba mal de ninguén. Sempre que viña un pobre pola porta dáballe unha cunca de caldo ou unha codiña de pan, de xeito que nunca ía coas mans limpas.Era solteira e axudou a criar os nove fillos de miña avoa e parte dos seus netos. Deses nove fillos morreron cinco cando contaban de 15 a 20 anos. A tía Pilar rezou e chorou por eles toda a vida. Os que quedaban queríana con loucura, máis que á súa nai, e eu que era sobriña neta, queríaa máis que á miña avoa.Era feitureira contando contos e historias de lobos, de misións, que non perdía unha, e de Historia Sagrada.A miña cama estaba arrimada á dela, e cando me deitaba rezaba comigo as oracións da noite, que me facía aprender de memoria. Pola Coresma rezaba:
¡Deusiño pequeniño,
lévame polo bo camiño!
Alá fun, alá cheguei,
tres Marías alcontrei
perguntando por Xesús;
Xesús estaba na cruz
cos peíños a sangrar,
cos olliños a chorar.
¡Xesusiño pequeniño
lévame polo bo camiño!E sobre todo, educounos a todos na súa moral e na súa relixión: non mentir, non roubar, non facer dano e non falar mal de ninguén, son principios que ela me ensinou e que eu sempre tratei de inculcarllos aos meus fillos e aos meus netos.
La tía PilarLa tía Pilar era una santa. Se pasaba el día rezando y dando gracias a Dios por todo lo que le daba, que era muy poco. No hablaba mal de nadie. Siempre que venía un pobre por la puerta le daba una taza de caldo o un pedazo de pan, de modo que nunca se iba con las manos vacías.Era soltera y ayudó a criar a los nueve hijos de mi abuela y parte de sus nietos. De esos nueve hijos murieron cinco cuando contaban de 15 a 20 años. La tía Pilar rezó y lloró por ellos toda su vida. Los que quedaban la querían con locura, más que a su madre, y yo que era sobrina nieta, la quería más que a mi abuela.Era muy amena contando cuentos e historias de lobos, de misiones, que no se perdía una, y de Historia Sagrada.Mi cama estaba pegada a la suya, y cuando me acostaba rezaba conmigo las oraciones de la noche, que me hacía aprender de memoria. En Cuaresma rezaba:
¡Diosecito pequeñito,
llévame por el buen camino!
Allá fui, allá llegué,
tres Marías encontré
preguntando por Jesús;
Jesús estaba en la cruz
con los piececitos sangrando,
con los ojitos llorando.
¡Jesusito pequeñito
llévame por el buen camino!Y sobre todo, nos educó a todos en su moral y en su religión: no mentir, no robar, no hacer daño y no hablar mal de nadie, son principios que ella me enseñó y que yo siempre traté de inculcar a mis hijos y a mis nietos.
Un par de notasEl adjetivo feitureira no aparece en los diccionarios de gallego y portugués que he consultado; evidentemente proviene de feitura, hechura, y significa algo así como que tiene habilidad, que tiene arte para algo; lo traduzco por muy amena. misións, misiones, hace referencia a las acepciones 7 y 8 de la entrada misión en el diccionario DRAE; recuerdo haber acudido a alguna de esas misiones en la iglesia de la parroquia cuando era niño. Los vulgarismos alcontrei y perguntando están como mi madre los escribió y seguro que es así como los decía mi tía bisabuela; y seguro también que para ella Xesús rimaba con crus.
• IN MEMORIAM •
María del Rosario Miranda Gómez
1922 - 2018
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